Fernando Pérez, director de cine

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Hay algo en las películas de Fernando Pérez, que son duras y emocionalmente extenuantes, y aún así todos en el mundo del cine anhelan trabajar con el laureado realizador cubano.

 

‘Es que Fernando hace las películas desde su corazón, y antes de concebirla en términos técnicos busca los sentimientos, y convierte algo muy personal en un hecho artístico’, asegura Jorge Martínez, protagonista de Últimos Días en La Habana.

Para Patricio Wood, otro veterano actor que también debuta con el Premio Nacional de Cine 2007, ‘Fernando tiene una sensibilidad limpia, y hace de su obra una casa a la que te invita para que entres por donde quieras’.

Otro tanto opina Abel Rodríguez, un empleado bancario que soñaba con escribir guiones de cine, y tras tocar muchas puertas que permanecieron cerradas, Fernando le abrió las de su casa y las de su amistad.

‘Él creyó en mí, me transmitió confianza, y me enseñó mucho. Tomó mi guión y le dio luz, lo puso a respirar, y el resultado me gustó mucho’, confesó Rodríguez, uno más en la legión de adeptos que sigue, y quiere, al gran Fernando Pérez.

Sin embargo, el cineasta se encoge de hombros cuándo Prensa Latina le pregunta cómo pueden filmes tan intensos generar tanta buena vibra, y solo se le ocurre achacárselo al ejemplo del prócer José Martí.

‘Martí trascendió como político, escritor y patriota por su mirada poética, por ver la vida desde la perspectiva de la sensibilidad y las emociones, las que definen al ser humano, y a las que siempre apelo’, comentó el cineasta.

Fiel a esos principios, el también director de filmes de culto como Clandestinos, Madagascar y Suite Habana adelantó que espera filmar el próximo año una película de época, pero como acostumbra, ‘con resonancia contemporánea’.

Aún busca quien la financie, pero de seguro no le faltarán candidatos, gente de cine que trabajaría de gratis con tal de hacerlo a su lado: así de querido y respetado es este hombre que solo aspira a contar historias y emocionar.

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