Un asesino, traidor a España y a Cuba llamado Máximo Gómez

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La mayoría de las víctimas de los mambises, fueron achacadas a los españoles, con el único objetivo, de lograr la intervención norteamericana, como finalmente ocurrió.

Fuente: Adaptado del El Veraz y Foro 1898, punto de encuentro.

Los españoles de Cuba, en su locura independentista, fueron los primeros en iniciar una política de tierra arrasada. El principal arquitecto y responsable de su ejecución fue el mercenario Máximo Gómez.

La realidad  de 1897 no es la aprendieron los niños en la escuela, todo lo contrario. El General Valeriano Weyler había conseguido pacificar la region occidental de la isla, la más rica y próspera (en las que se concentraba el ochenta por ciento de la riqueza productiva de Cuba), tanto que en la misma se asegurará la Zafra azucarera.

Eso, sin olvidar que los rebeldes tampoco consiguieron el control de ninguna ciudad o pueblo pequeño en la parte oriental del país que seguían en su totalidad entre las manos del ejército regular o las tropas de leales a España.

Pero lo que ignoran las nuevas generaciones de españoles de Cuba, y también los más mayores, es que los cubanos son tan (o más si cabe) condenables que los peninsulares en los crimenes que se cometieron durante la llamada ¨Reconcentración¨.

No fue Valeriano Weyler, el primero en utilizar las técnicas y tacticas de la reconcentración como estrategia de guerra.

La ¨Reconcentración Mambisa¨ fue en muchos aspectos, igual o peor por sus consecuencias, a la Reconcentración de Valeriano Weyler.

Las víctimas en ese período, les corresponden en partes casi iguales, tanto a los españoles, como a los insurrectos cubanos.

La mayoría de las víctimas de los mambises, fueron achacadas a los españoles, con el único objetivo, de lograr la intervención norteamericana, como finalmente ocurrió.

La verdad es que la idea de lograr la intervencion norteamericana en la Guerra de independencia, estaba entre los principales objetivos de la dirigencia de la insurrección desde el mismo comienzo de la rebelión.

Las víctimas de la furia incendiaria huían hacia las poblaciones dominadas por los españoles.

Una de las causas de la derrota de los rebeldes, fue específicamente esa, que no lograron aglutinar a los habitantes de la parte occidental de la isla, a favor de la insurrección mambisa, en parte desde luego, por la crueldad y el abuso que utilizaron en esa región del país, cometiendo verdaderos crimenes contra la población civil, verdaderos asesinatos, hechos estos desde luego, nada heroicos, nada honorables.

Veamos la siguiente circular de Máximo Gómez, del 1ero de julio de 1895, mucho antes de que llegara Valeriano Weyler a Cuba el 10 de febrero de 1896.

“Circular del Cuartel General del Ejército. 1° de Julio de 1895.

A los señores hacendados y dueños de fincas ganaderas:

En armonía con los grandes intereses de la Revolución por la Independencia del país; considerando que toda explotación de productos, cualesquiera que ellos sean, sirven de ayuda y recurso al enemigo que combatimos, este Cuartel general dispone:

1.° Queda terminantemente prohibida la introducción de frutos de comercio á poblaciones ocupadas por el enemigo.
2.° Queda asimismo prohibida la introducción de ganados en pie.
3.° Las fincas azucareras paralizarán su labor y las que intentaran realizar la zafra, serán incendiadas sus cañas y demolidas sus fábricas.
4.° Los que infringiendo estas disposiciones, trataren de sacar lucro de la situación actual, evidenciarán desde luego poco respeto á los fueros de la Revolución redentora, serán considerados como desafectos, tratados como traidores y juzgados como tales, caso de ser apercibidos.

—El General en jefe, M. GÓMEZ.

Nota.- Los frutos cuya introducción prohíbe esta circular son: tabaco, café, maderas de labor y construcción, guano, cera, miel, cueros, demajagua y ganados de todas clases.

Y esta otra, firmada por el mismo asesino el 6 de noviembre de 1895, mucho antes de que llegara Valeriano Weyler a Cuba, el 10 de febrero de 1896.

“Circular. — Cuartel General del Ejército Libertador. Jurisdicción de Sancti-Spíritus. Noviembre 6 de 1895.

Animado del mismo espíritu de inquebrantable resolución, en defensa de los fueros de la Revolución redentora de este pueblo de colonos, vejado y despreciado por España y en armonía con lo dispuesto sobre la materia en circular de 1.° de Julio, he venido en disponer lo siguiente:

1.° Serán totalmente destruidos los ingenios, incendiadas sus cañas y dependencias de batey y destruidas sus vías férreas.
2.° Será considerado traidor á la Patria, el obrero que preste la fuerza de su brazo á esas fábricas de azúcar, fuentes de recursos que debemos cegar al enemigo.
3.° Todo el que fuere cogido infraganti ó resultase probada su infracción al art. 2. °, será pasado por las armas.

Cúmplase por todos los Jefes de operaciones del Ejército Libertador, dispuesto á enarbolar triunfante, aun sobre escombros y cenizas, la bandera de la República Cubana. En cuanto á la manera de hacer la guerra, cúmplanse las instrucciones que privadamente tengo dadas. El honor de nuestras armas y el reconocido valor y patriotismo de usted hacen esperar el exacto cumplimiento de lo ordenado.

— El General en jefe, M. GÓMEZ.

Y estas circulares abarcaron no solo a los hacendados y dueños de fincas, sino también al más simple de los campesinos y no era solo contra personas de origen español, sino también contra personas de origen cubano, concretamente contra los que los mambises llamaban despectivamente ¨Los Pacíficos¨, que eran personas, que solo querían trabajar en paz y que no tomaban partido ni por los españoles ni por los mambises.

En nombre de estas circulares se cometieron miles de asesinatos contra personas inocentes, contra la población civil, contra todo aquel que no queria unirse forzosamente a los mambises. Miles de campesinos fueron ahorcados en presencia de sus familias.

Muchos campesinos fueron forzados al trabajo esclavo por parte de las tropas mambisas.

El Diario de la Marina, publicaba el testimonio de un campesino secuestrado por los insurrectos, que fue obligado por éstos a penosos trabajos de carga.

Cuenta el campesino que para su desgracia, se topó con las tropas de Maceo a su regreso de Mantua, que iban secuestrando a cuantos campesinos se tropezaban en su camino, a fin de que le sirviesen de acémilas, conduciendo sobre sus hombros los pertrechos de guerra.

“Amarráronle codo con codo y después le cargaron dos arrobas y media de municiones. Estas estaban en un saco; a modo de alforja, agujereado por el medio para dar paso á la cabeza, de modo que la carga gravitase mitad sobre la espalda y mitad sobre el pecho”.

Por ejemplo se sabe que el ejercito español en Cuba llego a tener 5,526 acémilas (Bestias de Carga que eran Mulos y Burros principalmente)

Solo Maceo a modo de ejemplo, en su tropa llevaba más de 300 «acémilas» solo que las «acémilas» eran campesinos obligados a la esclavitud.

Por otra parte hay que destacar que los mambises se ensañaron particularmente contra la región occidental de la isla, por la indiferencia que existía a la causa de los insurrectos.

George Bronson Rea, corresponsal del Heraldo de NY, uno de los periódicos de mayor circulación para la época en Norteamérica, estuvo como corresponsal de Guerra, unas veces al lado de Máximo Gómez, otras al lado de Antonio Maceo.

La verdad de la guerra fue contada por un periodista nortemericano pero su libro no puede consultarse en Cuba.

George Bronson Rea formó parte de los mambises, desde el 29 de Enero de 1896 más o menos en la misma fecha, en que ingresó Carlos Mendieta a la guerra, hasta mediados de Marzo de 1897 y en su libro ¨Facts and Fakes about Cuba¨ (La verdad de la guerra. Revelaciones de un periodista yankee) cuenta con lujos de detalle los pormenores de esta etapa.

Según el testimonio de George Bronson Rea con relación a la invasión a occidente nos dice:

“… El principal propósito de Máximo Gómez era, establecer un estado de guerra total en esa parte de la isla, y el único medio de lograrlo era, según el, quitándole a la población, toda esperanza de ganarse el sustento”.

Esta idea era la que presidía el plan de invasión. Los orientales estaban indignados por la indiferencia de sus paisanos en la parte occidental de la isla, y habiendo ellos sufrido los rigores de la guerra en la Guerra de los diez años en la parte Oriental de la isla, querían que los otros sufrieran ahora, la miseria y los horrores que consigo lleva la manera de combatir de las guerrillas y las partidas

Según el testimonio del periodista, este era el estado de las tropas mambisas:

“… Mis primeras correspondencias parecían todavía favorables a la causa cubana; pero cuando por mí mismo, pude enterarme de los procedimientos y tácticas empleadas por los insurrectos, me convencí de la verdadera descomposición moral que allí imperaba; y cuando en lugar del ejército que esperaba encontrar a las órdenes de Máximo Gómez, vi a 150 hombres, y cuando me convencí de que la gran marcha a Occidente no era sino una ficción, y que toda la estrategia del célebre caudillo consistía en jugar al escondite en la manigua, sin querer jamás vérsela con el enemigo, consideré mi deber, no sólo por respecto al Herald, sino por respeto a mi país, decir lisa y llanamente la verdad”.

Y refiere:

¨… Cuando Máximo Gómez entró en la región situada, entre Sancti Spíritus y Artemisa, ordenó que se destruyera toda la caña, en cumplimiento de lo cual, quedaron arruinadas completamente millares de hectáreas, y con ellas las esperanzas de miles de familias campesinas.

La tea insurrecta devoraba y saqueaba hogares y campos, fábricas y almacenes. ¿Qué fue de las familias a las que los rebeldes dejaron sin casa, muebles ni ropas?

Unos buscaron refugio en los montes o en los bosques; otros corrieron a las ciudades, amparándose en las guarniciones españolas.

Los corresponsales que estaban en las ciudades, escribían a sus periódicos describiendo, el lastimoso estado de millares de infelices, que en bandadas y aterrados entraban en las ciudades en todos los trenes, y hablaban de las multitudes que por los caminos huían dejando a su espalda el hogar y la fortuna entregados a las llamas¨

Y señala con respecto a la actuación de los mambises:

¨… Desencadenáronse las venganzas personales y los que tenían algún resentimiento, se aprovecharon, para sus fines particulares, del pánico que inspiraban los procedimientos de la invasión.

Pacíficos campesinos y gentes que vivían fuera de las poblaciones, fueron asesinados ó ahorcados de un árbol colgándoles en el pecho un cartel, con el nombre de alguno de los jefes insurrectos,

Y pone de ejemplo:

“… y era dicho corriente entre los campesinos cubanos, que su camino se hallaba fácilmente por el rastro de hombres colgados de los árboles que tras sí dejaban, llegando la barbarie a su colmo un día, en que 20 isleños (Canarios), fueron colgados de un solo árbol en Pinar del Río. Todo el mundo tuvo que refugiarse en los pueblos huyendo de la rabia de los rebeldes”.

Y diría además el corresponsal norteamericano:

¨El 15 de Octubre de 1896 publicó el New- York Herald un mapa que le envié, poco antes de que Weyler promulgase su Decreto de reconcentración.

Basta mirarlo para convencerse, de que es injusto hacer responsable a dicho General de la miseria que hoy existe, puesto que vemos que de 60 poblaciones o pueblos, sólo ocho escaparon a la tea insurrecta: unas 20 fueron parcialmente quemadas y 40 desaparecieron por completo.

No se avisaba a los vecinos, ni se les daba tiempo para salvar nada; sino que como el rayo surge de la nube, así en las sombras de la noche caían los insurrectos y quemaban, saqueaban y arrasaban los pacíficos pueblos, y sus habitantes recibían la brutal orden, de buscar refugio en las ciudades guarnecidas, donde su sostenimiento, originaría mayores gastos al Tesoro español.

El ejército español llegó al punto de pastorear los campos, buscando el ganado disperso, para llevarlo a las ciudades, para alimentar a la población en la indigencia total que había en las ciudades.

A continuación el Incendio de todas las poblaciones realizadas por los insurrectos antes de la llegada de General Valeriano Weyler:

  • Los Arroyos (Pinar). —Destruía por la brigada Occidental insurrecta. *
  • San Juan y Martínez (Pinar). — Parcialmente quemada por la misma fuerza. *
  • San Diego de los Baños. —Lo mismo que la anterior. *
  • Boniato y Bejucal. —Parcialmente destruidas por Gómez. *
  • Santa Catalina de Güines (Habana). —Lo mismo que la anterior. *
  • Jaruco (Habana). —Destruida por Maceo. *
  • San Juan de las Yeras (Santa a Clara). —Destruida por Zayas. *
  • Paso Real (Pinar). —Totalmente destruida por Bermúdez. *
  • Los Palacios (Pinar). —Lo mismo que la anterior. *
  • Santa Cruz de los Pinos (Pinar). — Lo mismo que las anteriores. *
  • Bahía Honda (Pinar). —Destruida parcialmente por Sotomayor. *
  • Roque (Matanzas). — Destruida por fuerzas de Lacret
  • Los Abreus (Santa Clara). —Destruida parcialmente por los insurrectos. *
  • Cayajabos (Pinar). —Totalmente destruida por Delgado.
  • Cabañas (Pinar). — Destruida por y Maceo. *
  • San Diego de Núñez (Pinar). —Totalmente por Sotomayor y Gil.
  • Quielra Hacha (Pinar). —Totalmente destruida por Delgado.
  • San José de los Ramos (Matanzas). —Parcialmente destruida por Lacret. *
  • Bainoa (Habana). —Destruida por Cárdenas. *
  • San Nicolás (Habana). —Destruida por partidas locales.
  • Ceiba Mocha (Matanzas). — Parcialmente destruida por Cárdenas. *
  • Benavides (Matanzas). —Lo mismo que la anterior.
  • Ibarra (Matanzas). — Destruida por partidas locales.
  • Navajas (Matanzas). —Parcialmente destruida por Lacret. *
  • Corral Falso (Matanzas). —Lo mismo que la anterior. *
  • Cartagena (Santa Clara). —Partidas locales.
  • Melena del Sur (Habana). —Destruida parcialmente por Díaz y Castillo. *

Los pueblos señalados con asterisco son los que aún conservaban los españoles como centros fortificados.

Por esta lista se ve que en lugar de los españoles, son los rebeldes los responsables de tan espantosa destrucción¨

Y ponía además el ejemplo:

¨El ganado era para los mambises, y enemigo de ellos, el infeliz campesino a quien se sorprendía, matando una res para su consumo particular, aunque fuera de su propiedad. Sólo podían matarse las reses que serían distribuidas entre las tropas mambisa¨

El pillaje de los insurrectos igual era notorio y bastante generalizado según cuenta George Bronson Rea:

¨… He visto oficiales insurrectos jugando a las cartas, y él dinero que por la mesa pasaba excedió en muchas ocasiones los 5,000 duros, y como ninguno de ellos tenía un céntimo cuando tomaron las armas, necesariamente todo aquel dinero procedían del robo y el saqueo¨

Todos los hombres que no se sumaron a la revuelta en el poblado de San Pedro fueron pasados a cuchillo

Así lo cuenta George Bronson Rea nos refiere otro ejemplo:

¨Cuando desde el campamento de Máximo Gómez regresé a la Habana, me detuve en la prefectura de Pitajones, en las lomas de Trinidad, y mientras tomaba el fresco en la hamaca, oí a mi criado y a dos insurrectos heridos, que acaloradamente hablaban de sus hazañas:

… relataban cómo habían sido heridos en la noche del ataque al pueblo de San Pedro, a las órdenes de Perico Díaz que mandaba la brigada de Trinidad, y entre otras cosas decían que, al comenzar el ataque, los oficiales comunicaron la orden de pasar a cuchillo a todos ¨los pacíficos¨ del sexo fuerte (personas que no querían la guerra y que no apoyaban ni a los insurrectos ni a los españoles), tan pronto como fuera tomado el pueblo.

Como esto se compaginaba muy mal con la humanidad de que había visto alardear siempre a los jefes delante de los corresponsales extranjeros, llamé a los dos soldados para que me repitieran la narración.

Tomáronme, sin duda, por uno de los americanos que como oficiales, servían a las órdenes de Máximo Gómez, y sin recatarse, repitieron, lo mismo que ya había yo oído, pero poniendo cierto orgullo y vanidad en la manera, de contar el hecho.

Les dije que debían estar equivocados, pues no creía que Perico Díaz hubiese dado aquella orden, y que si se sabía que ellos propagaban tal rumor serían arrestados y castigados por hacer correr mentiras que desacreditaban su causa.

Creía yo cándidamente que mentían, y los amenacé así, para ver el efecto que les producía; pero me sorprendí grandemente al ver, que ni se desconcertaban ni se asustaban, sino que, por el contrario, muy tranquilos insistieron en que, como decían la verdad, nada temían, agregando que no tenían inconveniente en acompañarme al campamento de Perico Díaz, donde podrían probarme la verdad de cuanto habían dicho.

De aquí deduje que los insurrectos habían decidido, por lo menos uno de sus jefes, tratar como enemigo a todo el que no estuviera en el campo rebelde¨

George Bronson Rea con respecto a Máximo Gómez diría:

¨La relativa inacción de Máximo Gómez en las dos últimas campañas, y la ausencia absoluta de hechos militares de importancia de parte de los insurrectos en general, quitó interés periodístico a la guerra, a menos que el chino viejo realice alguno de los temerarios movimientos, en los que siempre está pensando, pero que nunca lleva a cabo.

Las grandes fundiciones de noticias de la guerra establecidas por los cubanos en La Florida, estaban muy apuradas buscando algo que Máximo Gómez pudiera conquistar, pues como ya lo habían hecho pasearse victorioso por todas las ciudades y pueblos de Cuba, parecía que el único recurso explotable era, dedicarse a confeccionar brillantes descripciones de columnas hechas pedazos en las montañas o en los sitios más recónditos, donde no fuera fácil que en mucho tiempo, pudiera nadie verificar tales embolismos.

Esta era la situación cuando Scovel (corresponsal del NY World) y yo llegamos al campamento de Máximo Gómez, y con nuestra correspondencias pusimos de manifiesto, la campaña de sistemática falsedad, a que se habían entregado los mal llamados corresponsales en campaña, desde La Florida y la Habana, que nunca han estado en el lugar de los hechos.

Se supo entonces que Máximo Gómez no había librado un sólo combate de importancia, desde que se separó de Maceo, y que en lugar de ganar las pomposas victorias que se le habían atribuido, no había hecho sino disputarse con el gobierno provisional, haciendo desesperados esfuerzos para imponer sus opiniones y autoridad a los miembros de la Cámara.

Si el General Valeriano Weyler no pudo terminar de pacificar la parte oriental de la isla, fue debido a un golpe de suerte del destino, para los cubanos: el asesinato de Cánovas del Castillo.

27 Comentarios

  1. Sinceramente no me parece objetivo la realización de un comentario tan fuerte sobre el Generalísimo Máximo Gómez, basándose en los testimonios del Sr. George Bronson Rea.

    El Sr. George Bronson Rea, es perfectamente conocido un periodista que utilizaba su profesión como tapadera y herramienta de su auténtica actividad: la de servir como espía para el gobierno de los Estados Unidos, y, en este caso, orientar en el sentido deseado la opinión pública americana.

    Este señor tiene perfectamente documentada su actividad en Puerto Rico, como espía en el sentido más estricto de la palabra, pues su misión en esa isla era más “direta” y fue la de obtener y trasmitir información y planos sobre las fortificaciones en la misma, salvándose de ser detenido, no así algunos de sus compañeros.

    Evidentemente el Sr. Bronson Rea, por su actividad, no respondía a ningún tipo de ideales o similares, sino a los intereses del Departamento de Estado americano en cada momento, que oscilaban, según las circunstancias, de ser favorables o no a España, y no solo en el escenario americano.

    El Sr. Bronson Rea, “representó” en España al Comite de Información Público norteamericano en sus labores de propaganda, llegando a ser en la propia embajada USA ayudante del agregado militar Sr. John W. Lang. Durante esos tiempos en España el propio director de La Epoca, Marques de Valdeiglesias, mantuvo contactos y “discusiones” con los representanes de dicho Comité sobre la conveniencia o no de publicar las informaciones que facilitaban.

    El Sr. Bronson Rea tmbién estuvo implicado, de forma bastante oscura, en las maniobras políticas que llevaron a la “independencia” de Manchukuo, aunque aquí le salió mal la jugada al gobierno norteamericano, pues el gobierno japones estuvo más “ojo avizor” y el “país independiente” acabó siendo su “país satélite”.

    Por otra parte, poca o ninguna diferencia existe entre las órdenes que se citan, dictadas por Máximo Gómez, y las dictadas por los distintos generales rusos y españoles durante las guerras napoleónicas llevando a guerra a total con la política de tierra quemada.

    Finalmente, tampoco veo diferencias entre esas órdenes de Máximo Gómez y el Decreto de Reconcentración de Weyler, el cual transcribo solamente el punto 2, para simple ejemplo:

    “2. Queda absolutamente prohibido, sin permiso de la autoridad militar del punto de partida, sacar productos alimenticios de las ciudades y trasladarlos a otras, por mar o por tierra. Los violadores de estas normas serán juzgados y condenados en calidad de colaboradores de los rebeldes.”

  2. anteriormente ya he visto en este sitio articulos calumniando el papel del Ejercito Libertador de Cuba, Los Mambises, que poco favor se hacen distorsionando la historia. Las pruebas del genio militar, la decencia y el honor de los Patriotas cubanos no solo estan en libros de primaria. Existen infinidad de estudios rigurosos que no dejan lugar a dudas. Con grandes sacrificios personales lograron la gran hazaña que fue la INDEPENDENCIA DE CUBA DE LA COLONIA ESPAÑOLA

  3. Ahora comprendo perfectamente, que fidel castro fue la revancha de valeriano weyler, como uno de los que mas ha odiado Cuba y los Cubanos,… Por ello, es que lo han apoyado desde el propio dictador Gen. Francisco Franco, quien le dió hasta la espalda al Embajador Lojendio quien defendió el pabellón Español de todos los desmanes por la TV de fidel castro,…
    Por eso es que España le han permitido la construcción y explotación de los hoteles en el prostíbulo que ha hecho castro para el turismo barato y pro-castrista español,…
    Recuerdo en Madrid, la cantidad de taxistas españoles que visitaban GRATIS como turistas en Cuba para ser promotores agradecidos a fidel castro el ESCLAVISTA ESPAÑOL que despreció Cuba y los Cubanos!!! Sus restos se los enviaremos para que descansen junto al héroe español valeriano weyler!!!

    • Apreciado Sr. Ud. esta mezclando el culo con las témporas…. sin embargo, es cierto que la actitud de las empresas españolas en Cuba es incalificable y convengo que tendrán por lo menos si desean seguir allí pagar los salrios atrasados y las jubilaciones de todos los trabajadores que han venido explotando durante esto últimos años…

  4. No entiendo por que llamarlo traidor, si el Gral. no era espanol de nacimiento. Tampoco veo por que llamarlo asesino cuando la tea incendiaria tendria como objetivo tactico disminuir las capacidades del enemigo que lo superaba en efectivos y material belico. Lo otro es que el articulo tiene su valor como escrito de la epoca para ilustrarnos como se veian las ambiciones del imperio en pos de sus intereses hacia la isla, y a quienes utilizo en la prensa para conseguir informacion y manipular la opinion publica, tal y como lo hace ahora. Finalmente, es facil hacer criticas, complicado es llegar a General y Presidente de La Republica en Armas desmoralizando a los espanoles de quien si no hay dudas de lo sanguinario que fueron.

    • pues es muy fácil… Máximo, gómez al igual que otros dominicanos que residían en Cuba eran soldados leales a España que lucharon en Dominicana para que esta siguiera unida a España., Cuando el ejército tuvo que retirarse, todos sus soldados fueron protegidos sacándaolos de la isla y fueron pasados a la reserva en Cuba…
      y sí tiene Ud. razón, no tiene nigún crimzn probado, (aunque de su etapa dominicana se conoce poco); sin embargo él fue el arquitecto de lo que Ud llama el “objetivo táctico de la Tea” y eso mucho antes de que el “malvado” Weyler usiera los pies en la isla…

      • La etapa del Gral. Máximo Gómez en Dominicana es perfectamente conocido.

        Aún adolescente se integró en el Ejército Dominicano, la República Dominicana ya era independiente, para luchar contra la invasión haitiana. Más adelante al producirse la restauración de la colonia, el Ejército Dominicano en buena parte, entre ellos Gómez, se integró en el Ejército de la Corona. Al producirse la segunda y definitiva independencia pasó a Cuba, donde el pidió (no fue pasado) el pase a la reserva por no estar conforme con el trato recibido. Se estableció como agricultor en la Isla, por cierto con un crédito del Gral. Valeriano Weyler, al cual había conocido en Dominicana (lo cortés no quita lo valiente). El resto, a partir de seis días después de La Demajagua es sobradamente conocido.

        De su etapa dominicana se conoce lo suficiente para que el pueblo de ese país le haya dado el nombre de General Máximo Gómez a muchas de sus calles, entre ellas una de las avenidas principales de su capital Santo Domingo.

        Por otra parte, el Cap. General Valeriano Weyler tiene dos etapas en Cuba, así que nada de “mucho antes de que el “malvado” Weyler pusiera los pies en la isla”, ya que estuvo antes durante la Guerra de los Diez Años, en cuya etapa ya se distinguió por la creación de las tropas de voluntarios, formadas, fundamentalmente, por libertos y delincuentes, los cuales tenían en su haber el forzar el fusilamiento de los Estudiantes de Medicina y la muerte del Gral. Ignacio Agramonte, con una crueldad tal que el propio Gobernador Español le retiró el mando y solicitó su traslado inmediato a la Península.

        Desgraciadamente la crueldad en los 30 años de guerras en Cuba fue “plato de cada día”, por ambos bandos.

        • Sí no hay dudas de que MG odiaba a España de manera irracional, tanto que prefirió entregar al isla a los Estados Unidos antes de aceptar la alianza que le proponía Blanco. Pero al final en tiro le salió por la culata porque Calixto García, no le hizo ningún caso, haciéndole pagar su apoyo a Céspedes durante la 1ra guerra civil…
          Fue un intelectual dominicano, Balaguer, buen conocedor de su historia quien afirma las ocuridades mencionadas… Ud., querido amigo sabe mejor que yo que no es un criterio que una calle con el nombre de alguien sea una prueba de nada y si no me cree, pregúntele a Carmena…
          En fin…
          En lo que respecta a la ultima parte de su comentario, me refería a la que ma de poblados durante la 2 guerra, antes de que llegara Weyler y lo hicieran pasar or el malo de la película…
          En cualquier caso no fue Weyler el creador de los cuerpos de voluntarios sino Lersundi que era el que cortaba el bacalao…compuesto, no como dice ud por delincuentes (que sin dudas los había en un pais de gente desocupadas y en plena transformación industrtial) sino de peninsulares y criollos entre ellos un batallón de color, convencidos de que lo mejor para Cuba era seguir con España, en lo cual visto los resultados actuales de Aquella basura, tenían toda la razón.

  5. Un poco de rigor histórico,por favor,Sobran pruebas de la Victoria Estratégica de los Mambises dirigidas por el genio de Máximo Gómez,”..la guerra era cuestión de tiempo y ese tiempo lo tenían los cubanos que podían resistir más,era como todas las guerras irregulares de desgaste,España no está en condiciones de aguantar esa sangría 2 años más,como muy bien expresara su Jefe de gobierno Español ,”hasta el último hombre y la última peseta” Generales Españoles en la isla decían que solo eran dueños del terreno que pisaban sus botas,en Oriente con la campaña del Lugarteniente Calixto García los peninsulares estaban a la defensiva y solo dominaban las ciudades,En la falsamente pacificada Región Occidental la gurra de guerrillas hacía estragos en las retaguardias colonialistas ,están los ataques a plazas importantes como Marianao,Guiñes,los reñidos y victoriosos combates del Caimán 1 y 2 donde las fueras Cubanas salieron triunfantes,contantes arribos de expediciones a las costas Habaneras con material de guerra y suministros,En la zona central Gómez realizaba la campaña de la Reforma desgastando ,desmoralizando con pequeños combates,escaramuzas y la combinación del clima más las enfermedades a un ejército Español cada vez más mermado e inútil,ya El Generalísimo lo decía que sus mejores generales eran Junio,Julio y Agosto,ordenaba a sus oficiales que dispararan de la cintura hacia bajo ya que un herido en la manigua tenía pocas esperanzas de sobrevivir y les costaba de baja 3 soldados para su traslado.

      • Las pruebas están, por ejemplo, en el cartel de máximo respeto que exhibía la vitrina donde estaba la silla de montar del General Antonio Maceo en el antigüo Museo del Ejército de Madrid (no se como figura en el nuevo en Toledo).

        Todos los objetos de oficiales y generales de otros países tenían carteles refiriéndose al líder de guerrillas tal o al jefe de partidas tal, el de Maceo me impresionó, y lo conservo en mi memoria, decía:

        “Silla de montar perteneciente al Excmo. Sr. General Don Antonio Maceo y Grajales, General del Ejército Mambí, de la República de Cuba en Armas.”

        Una muestra de respeto semejante, especialmente en un medio tan “rudo” como el catrense, demuestra que ambas partes, por encima de las diferencias, se mostraban un alto aprecio.

          • Le parece poca prueba de la posición de los mambises la correspondencia entre los Generales Blanco y Gómez, donde el primero le pide al segundo no ya una tregua sino una alianza para echar a los americanos.

            Para mí eso es una clara declaración de: 1) Reconocimiento de una posición al menos de igualdad entre tropas de la Corona y los mambises 2) Reconocimiento de que sin los mambises no podía echar al mar a los americanos.

            Por otra parte, revise usted todos los desembarcos americanos en Cuba, me refiero a 1898, y podrá comprobar que en todos ellos las tropas de desembarco despreciaron la colaboración cubana con el resultado de ser expulsados al mar por las tropas españolas. Ante eso no les quedó más remedio que aceptar la colaboración mambí en el único desembarco victorioso, el de la playa de Daiquirí, donde prácticamente les limpió todo el camino la tropa mambí al mando del General José Joaquín Castillo Dunay.

            Por cierto, poco después se enfrentaron españoles y americanos en la batalla de Loma de San Juan, donde los últimos no eran capaces de avanzar, hasta que volvieron a aceptar la ayuda cubana al mando del mismo General Mambí. Evidentemente si lee usted a los historiadores poco serios americanos todo el mérito fue de Teddy Roosevelt y sus “Rough Riders”, pero le llamo la atención sobre que esa unidad, después de San Juan, fue retirada a territorio americano para descansar, pero, nada más llegar, fue disuelta pues contaba con tal número de bajas y tal nivel de desmoralización que no hubo forma de reorganizarla.

            El respeto entre auténticos militares nunca se perdió por el camino, ese cartel que menciono es bien reciente y es una prueba de respeto español por los generales cubanos y la viceversa la tiene usted en la Constitución de 1902 que dio como oficial una versión del Himno Nacional Cubano donde se habían retirado todas las estrofas que pudiesen ser ofensivas a España, pues la guerra ya había terminado.

  6. Estimado cubanautonomy:

    Sus argumentos pecan de un solo defecto: considerar las relaciones Cuba-USA-España durante el siglo XIX como una foto fija, cuando realmente eran continuos fotogramas de una película, que cambiaba de “buenos” y “malos” según interesaba a los intereses del nuevo imperio naciente. No debe usted confundir la situación reinante durante la intervención del Sr. Rea, con la reinante durante la Guerra de 1895, en la cual es innegable la participación interesada de la prensa del Sr. William Randolf Hearst, el cual era un niño cuando empezó la Guerra de los Diez Años y un adolescente cuando terminó.

    Muchos periodistas hubo que adoptaron posiciones favorables a España, como fue el caso del británico, más que mundialmente conocido, Sir Winston Churchill que fue corresponsal en la Isla en 1895.

    Puede encontrar información sobre los cambios constantes en la política exterior americana con respecto a Cuba y España en la biografía de Narciso López, el cual llegó a gozar del apoyo del Presidente americano Sr. James K Polk, y, en prácticamente semanas o meses, acabó teniendo únicamente la de los futuros secesionistas Sres. Jefferson Davis y Robert E. Lee.

    Por otra parte, me permito recordarle que los que usted llama “españoles de Cuba”, que lo eran jurídicamente hasta 1898, eso es innegable, destruyeron buena parte de la industria azucarera de la Isla como parte de la estrategia de “tea ardiendo”; pero fue el General Weyler el responsable de la muerte de la tercera parte de la población campesina de Cuba, después de lo cual los sentimientos de separación lo único que hicieron fue crecer.

    También quisiera recordarle que el General Máximo Gómez fue uno de los firmantes del Manifiesto de Montecristi, que dice muy claramente que la guerra no era contra España, lo que cual evitó muchos odios, que aún pueden verse en otros países de América, sino contra el Gobierno Colonial de la Corona de España.

    • Quizás, quizás como dice la canción… la pasión me ciega, no se lo voy a negar; sin embargo hablando la gente se entiende ¿no es verdad? Bueno, entonces para responder la segunda parte de su exposición. No creo que Churchill estuviera a favor de España, él inglés al fin se dio cuenta de que aquello era una olla de grillos y que de los dos bandos, el cubano, era el peor…
      En cuanto al Manifiesto, la verdad, no creo que su actitud posterior en Cuba, quemando y enguasimando tanto a peninsulares como a cubanos se correspondiese con lo que Ud. señala… en todo caso si allí no se formó lo que se formó en América fue porque el Ejército norteamericano lo impidió…

  7. Viva España. Fue la única frase q le faltó al artículo o al articulista. Lo positivo q veo es que refleja mejor q todos los superficiales libros de historia, las atrocidades de la guerra en cualquier sitio o época. Los libros no son objetivos, el porqué tendría q explicarlo un psicologo, dividen como en las novelas en buenos y malos. Hacen énfasis en los objetivos de los hechos pero no en la forma de lograrlos, los libros al alcance sólo dicen: a Máximo Gómez alguien se ofreció a fusilarlo por el daño hecho a la economía, hasta minimizan llamándole alguien a quién tuvo tanta testosterona para hacer tal propuesta.En la guerra, de cualquier bando en q se estè no hay mucho lugar para la justicia, la democracia, el sentido común, el respeto a la vida, a las mujeres, a los civiles etc, por eso se llama guerra, los historiadores las humanizan al contarlas, pero es un caos controlado provocado y controlado por los bandos. El objetivo sí justifica los medios, en cualquier guerra y en cualquier bando, al menos hasta ahora ha sido así. Hay q defender la paz precisamente por eso.

    • gracias Carlos, suscribo a su comentario ciento por ciento, la guerra de Cuba fue un desastre cuyas consecuencias seguimos padeciendo en España y en Cuba. Y no, no creo que haga faltya gritar viva España, las autoridades españolas han prbado sobradamente de 1837, al menos, que Cuba y los cubanos le importan un Comino. µtodo el relato historico que se cuenta en ambos lados contribuye a asentar ese cuento cuento chino de dos pueblos distintos, los unos con el fin de fabricarse un pais y los otros para no ser traducidos ante los tribunales por traición y prevaricación…
      Las consecuencias por desgracias siempre las pagan los mismos, un saludo!

  8. No puedo estar de acuerdo con su criterio de que el General Máximo Gómez odiaba a España de manera irracional. Lo que el odiaba, y de manera racional, era el gobierno colonial español que cometía un error tras otro, que no es lo mismo. Eso se demuestra con el contenido del Manifiesto de Montecristi y, por si eso fuese poco, con sus continuas alusiones, la última en 1902, al entrar en vigor la nueva Constitución, cuando refiriéndose a los esfuerzos (inmensos pero infructuosos) de Antonio Maura para poner en funcionamiento el llamado Plan Maura para las provincias de Ultramar y que, para nada, contemplaba la separación de España y Cuba, dijo: “¡Ojalá se hubiese puesto en efecto el Plan Maura, ambas naciones nos hubiésemos ahorrado mucha sangre y muchos sufrimientos!”.

    Sobre lo de preferir entregar la Isla a Estados Unidos antes de aceptar la alianza que le ofrecía Blanco, me remito simplemente al intercambio de cartas entre ambos generales, especialmente a la respetuosa respuesta de Gómez a Blanco, donde rechazaba su ofrecimiento de unir fuerzas contra los americanos con varios argumentos, entre ellos estos dos: 1) Ya es muy tarde para ofertas de ese tipo, que tenían que haber llegado antes. 2) No es aceptable una alianza que se basa en expresiones racistas referentes a la superioridad de un grupo de hombres sobre otro por pertenecer a distinta “raza”, cuando la auténtica superioridad está en el espíritu de los sentimientos democráticos de igualdad.

    No sé exactamente a que se refiere sobre esa especie de “venganza” de Calixto García, por lo que no se lo comento.

    Si el intelectual dominicano de apellido Balaguer al que se refiere es el Presidente Joaquín Balaguer (no conozco otro intelectual dominicano con ese apellido), efectivamente es un intelectual, buen conocedor de la historia de su país y muchas otras cosas, entre ellas una persona que si tiene en la suya personal muchas cosas “oscuras”, pues le recuerdo que su devenir político va desde ser un fiel servidor del dictador Trujillo, que llego a nombrarle presidente en lugar de su hermano, hasta pasar por ser el “padre” de la democracia dominicana. Me parece demasiada evolución para una sola persona, ya que cosa similar casi podemos entrarla únicamente en la conversión de Saulo.

    No me refiero, con el nombramiento de las calles con la denominación de General Máximo Gómez, a costumbres y usos como los de la alcaldesa Carmena. Las calles dominicanas con ese nombre lo están desde hace años y han pasado por muchos avatares políticos.

    El General Weyler estuvo en Cuba, a saber, en dos ocasiones, una durante la Guerra de los 10 años y otra durante la Guerra de Independencia o del 95. En la primera, sin ostentar el cargo supremo militar y sobre que Weyler no fue el creador de los cuerpos de voluntarios me remito a la siguiente cita de Janire Rámila: “Sucedió que Blas Villate le ordenó organizar una columna de voluntarios y Weyler lo hizo en un tiempo récord, reclutando a los fanáticos proespañoles de La Habana. Bajo el nombre de los Cazadores de Valmaseda, estos hombres se convirtieron en una unidad muy temida, debido a la intensa campaña contraguerrillera que desempeñaron y en la que no se respetaba ninguna doctrina ni ley militar internacional o nacional. A medida que avanzaba en sus objetivos, Weyler iba creando nuevas reglas amoldándose a la situación. La más polémica de todas, ordenar a los lugareños abandonar las zonas en conflicto. Si no lo hacían dejaban de ser considerados civiles, quedando a merced de sus “cazadores”. Esto es Guerra de los 10 Años, es decir 1868-78.

    Y de la misma fuente, otra cita: “Ahora bien, ¿qué credibilidad debe otorgársele a estas acusaciones? (se refiere a las acusaciones de crueldad) ¿Realmente fue un hombre tan cruel como la Historia nos ha dejado constatado? Varios factores indican que sí, que lo fue. No sólo los registros documentales existentes así lo prueban, también las propias declaraciones del general. En cierta ocasión, un periodista le preguntó en Cuba si era cierto que sus hombres volvían de las misiones trayendo agarradas las cabezas de sus adversarios y esta fue su respuesta: “¿Qué cree usted que es la guerra? En la guerra los hombres no tienen más que una consigna: matar”.

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