100 razones por Iberia

El estudio realizado en 2.011 por el Observatorio Hispano-Luso demuestra que ni portugueses ni españoles verían con malos ojos una unión política

 

Por José Luís Vázquez Guzmán, Demos y Kratos
En el siglo XIX , el Movimiento de Resurgimiento Nacional de Italia (Risorgimento), tenía como objetivo la unidad de un país que hasta entonces, respondía más a una concepción feudal del territorio que a un proyecto de estado liberal burgués. Sus principales inspiradores fueron Giuseppe Mazzini, Giuseppe Garibaldi y el conde de Cavour, ministro del Piamonte. La monarquía de
Saboya, que reinaba en Cerdeña y el Piamonte ( el estado italiano más poderoso), lideró el proceso de unificación.

Las ideas que impulsaron la Revolución Francesa de 1789 dieron un sentido especial a la literatura italiana en la segunda mitad del siglo XVIII. Los italianos que aspiraban a una redención política consideraban ésta inseparable de una recuperación intelectual, que al mismo tiempo creían sólo podía llevarse a efecto volviendo al antiguo clasicismo.

Actualmente la mayoría de los italianos apoya la continuación del proceso de Unificación de Italia en la actual Unificación de Europa. Dicha Unificación europea se ha iniciado en los Tratados de Roma de 1957 y fue promovida por Alcide De Gasperi, considerado uno de los padres fundadores de la Unión Europea.

A finales del siglo XX, concretamente tras la caída de la odiada barrera de piedra y alambres construida en medio de la Guerra Fría y conocida como muro de Berlín, la RDA y la república Federal Alemana se integraron en un solo país una vez superados los miedos y nervios del primer ministro de Italia Giulio Andreotti, que manifestó su miedo ante el potencial resurgimiento del pangermanismo, y el gobierno británico, que veía con inquietud una posible predominancia alemana en la política exterior europea, motivada por su mayor potencial económico, así como por sus desarrolladas relaciones bilaterales con otros países europeos y los Estados Unidos.

El siglo XXI está llamado, en mi opinión, a ser el de la fusión, unión o federación (el primer término es el que más rechazo provoca en Portugal ya que supondría la pérdida de su autonomía) hispanolusa, el año de Iberia.

El iberismo puede ser definido como “un movimiento político y cultural que desde hace más de doscientos años, de forma discreta pero constante, propugna el acercamiento y la mejora de relaciones a todos los niveles entre Portugal, España, Andorra y Gibraltar, en último término, la unidad política de los mismos”. Podrían sumarse a Iberia: Puerto Rico y determinadas islas del pacífico próximas a Papúa Nueva Guinea, como es el caso de los atolones Kapingamarangi, Nukuoro, Rongerik, Mapia y Ulithi (4 de ellos habitados), cuya soberanía caso de ser reclamada por España tendría muchísimas posibilidades de éxito.

Geógrafos y eruditos del siglo XIX confluyen en que hay una sola nación para ambos países: los dos fueron romanos y los dos fueron visigodos, los dos comparten la misma geografía y los dos tienen una cultura común. Unamuno, Ortega y Gasset, DIOrs, Baroja, Maeztu, Madariaga, Arturo P. Reverte, Américo Castro, Pessoa, Figueiredo o Saramago entre otros muchos, se han confesado abiertamente iberistas.

Aunque hoy se habla tranquilamente del mercado ibérico, de una Iberia literaria, de asociaciones culturales que promueven el intercambio y aunque algunos de los argumentos esgrimidos a favor durante el siglo XIX (potenciación de la Península con unas comunicaciones e instrumentos económicos comunes: Telégrafo eléctrico, tendido del ferrocarril, carreteras, navegación de los ríos, conexión del Duero y el Ebro, unión del Mediterráneo y el Atlántico, aprovechamiento de los puertos de Lisboa y Porto, supresión de aduanas, moneda única, adopción de un sistema de pesos y medidas, correo común, unión de flotas, política colonial concertada, aprovechamiento de la energía hidrográfica). carezcan hoy de sentido dada la pertenencia de ambos paises a un ente superior (Unión Europea), no todos los planteamientos iberistas se han cumplido y la crisis global ha reavivado en cierto sentido la intuición de que una alianza estratégica podría ofrecer una réplica y colocar a Iberia en un plano de igualdad frente a potencias como Alemania o Francia.

El estudio realizado en 2.011 por el Observatorio Hispano-Luso demuestra que ni portugueses ni españoles verían con malos ojos una unión política. “El 46% de los portugueses estaba a favor de esa idea, mientras que entre los españoles era el 39%. Entre los españoles había un 20% a quienes les era indiferente y entre los portugueses había un 35% de personas que decían estar totalmente en desacuerdo. La indiferencia española es menor en las regiones que hacen frontera con Portugal. Posteriores avances y sondeos acreditan una tendencia alcista.

Los detractores aducen el coste de la fusión y la desigualdad de renta per cápita. En este sentido es bueno recordar que la reunificación de Alemania fue sufragada por la Unión Europea en gran parte y que costó 2 billones de euros. En cuanto a la renta per cápita, a medio plazo acabarían equilibrándose tal y como ocurriera en Alemania (aunque no sea un ejemplo válido a otros niveles).

Me declaro Iberista y por ello, permitidme unos apuntes (al margen de la anterior información pero sin ánimo formativo alguno) que me seducen especialmente:

1.-La influencia política, social y económica de Iberia a nivel europeo y mundial, sería muy superior a la suma de las influencias de España y Portugal.
2.-Sin duda alguna Iberia podría ser el primer destino turístico mundial y ni España ni Portugal podrían pagar la campaña publicitaria que supondría a todos los niveles su fusión/unión.
3.-9.698 km de costa. La historia y el esplendor de ambos países están íntimamente relacionados con el mar y con la mar. Con el mar por su adn descubridor y con la mar por el sector pesquero propiamente y por la industria asociada que conlleva.
4.-El área de influencia comercial (y cultural) de Iberia afectaría a todos los países en los que se habla español (castellano) y portugués, por lo que Iberia integrada en la UE y con capacidad de decisión se vería protagonista en uno de los 3 ejes comerciales más importantes del mundo.
5.-La globalización, también económica y, por ende, comercial exige un gran Banco Central Ibérico que ofrezca estabilidad a Iberia dentro y fuera de la Unión Europea. Estamos ante una oportunidad para, a medio plazo, proporcionar la estabilidad económica a Iberia que tanto han ansiado España y Portugal en los últimos 4 siglos.
6.-Sin tener en cuenta los beneficios colaterales de la inercia económica, Iberia, con su 1.260.569 millones de euros de PIB y sus 56.899.765 habitantes, pasaría a formar parte por derecho propio del G7 (actualmente interviene por medio de la UE) ya que igualaría, prácticamente, a Canadá. Superaría a Rusia (G-8) y a los siguiente países del G-20: Arabia Saudí, Argentina, Corea del Sur, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía.
7.-Su peso específico en la UE sería equiparable al que actualmente tienen Reino Unido, Italia o Francia.

He dado siete razones objetivas, alejadas de sentimentalismos.

Os invito a completar la lista hasta llegar a “100 razones por Iberia”.
Y ya para terminar, permitidme sendas citas de dos ilustres, amantes, soñadores y contemporáneos iberistas,:
” Defiendo la existencia de Iberia. Un solo país … debido a que es absurdo que los dos países vivan como desconocidos”
(Arturo P. Reverte)
” ¿Podremos vivir sin un iberismo? No lo creo. Reconozcamos que no iríamos muy lejos por el camino que nos deberá conducir a una amplia y más productiva comprensión de las cuestiones del iberismo…”
(José Saramago)

Hispanista revivido.