Cabrisas define con Rusia el futuro inmediato de las relaciones económicas bilaterales

La próxima reunión a Comisión Intergubernamental entre Rusia y Cuba será en noviembre

 

  • Cuatro bloques energéticos de 200 megavatios
  • Modernización y ampliación de la planta Antillana de Acero
  • Acuerdo de colaboración entre las empresas farmaceuticas

 

Dos de los convenios suscritos por un monto total de mil 200 millones de euros respaldarán programas priorizados por el gobierno cubano en la estrategia de desarrollo socio-económico del país, aseguró el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ricardo Cabrisas a su regreso de Rusia.

Uno de ellos corresponde a la construcción de cuatro bloques energéticos de 200 megavatios cada uno, en total 800 megavatios, que se incorporarán al sistema nacional en un lapso de dos años, en las termoeléctricas Máximo Gómez y Este de La Habana.

El ejecutivo ruso aprobó por disposición del primer ministro, Dmitri Medvédev, la concesión a la isla de un préstamo estatal de unos 100 millones de dólares para la modernización y ampliación de la planta Antillana de Acero, eslabón clave en la industrialización del país.

Se trata de dos puntuales para esos propósitos: energía y siderúrgica, subrayó el vicepresidente cubano.

Imposible, dijo, concebir la industrialización y la recuperación de los sectores en los cuales se trabaja intensamente a partir de los Lineamientos Económicos, si no garantizamos un nivel de generación eléctrica que responda al crecimiento de la economía nacional.

Por otra parte, sin un desarrollo de la siderurgia “estarían muy limitadas nuestras posibilidades de industrialización”, sostuvo.

Tanto Rogozin como la titular del Consejo de la Federación (Senado), Valentina Matvienko, catalogaron los convenios como uno de las más grandes de Rusia en el extranjero.

Pese a las dificultades financieras y crediticias derivadas de las sanciones de Occidente, los acuerdos permitirán la mayor inyección rusa en la economía cubana en los últimos 20 años, ponderó el vicepresidente.

Otro avance no menos importante fue el acuerdo de colaboración entre las empresas HEBER BIOTEC y PHARMACO, un paso para el ingreso de productos farmacéuticos cubanos al mercado ruso, y en particular del medicamente Heberprot-P, único en el tratamiento del pie diabético, comercializado en más de 20 naciones.

Independientemente de los aspectos financieros y comerciales beneficiosos para las partes, dijo Cabrisas, la aplicación del producto contribuye a una mejor la calidad de vida de todos los pacientes con esa afectación.

La carpeta de proyectos priorizados incluye asimismo los sectores de prospección, exploración de combustibles fósiles, las fuentes renovables de energía y el transporte.

En este último descuellan los planes en la rama ferroviaria para la reparación y construcción de vagones de pasajeros y de carga. Otra iniciativa apunta a la creación de un nudo de transporte aéreo.

Las partes, de otro lado, están decididas a transitar en el quinquenio venidero (2016-2020) hacia esferas no tradicionales en la cooperación ligadas con las ciencias, tecnología y medioambiente.

Según el vicepresidente cubano, en esa visión se inscriben las posibilidades de transmisión de experiencias que tiene Cuba en medicina y en salud pública en general.

Con ese fin se constituirá un grupo de trabajo bilateral que asumirá la ejecución de proyectos en esa dirección.

Realmente se aprecia una voluntad y una decisión de avanzar por el camino que ambos gobiernos han coincidido y de instrumentar los acuerdos impulsados por los presidentes de los dos países. No tenemos ninguna duda, enfatizó Cabrisas, a modo de conclusión.

Las dos delegaciones se verán de nuevo en noviembre, en La Habana, para trabajar en la carpeta de prioridades del lustro venidero, con una proyección futura de las relaciones.

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