Hoy, a 113 años de la instauración de la República, los cubanos nos encontramos en un atolladero, perdida la democracia. Como escribió Antonio Maceo en carta a Clarence King desde el campo de batalla el 22 de noviembre de 1896:

“Cuanto se diga en favor de mis sufridos soldados en la tremenda y desigual lucha que sostienen contra fuerzas muy superiores provistas de todos los elementos de guerra, siempre resultaría pálido ante el cuadro asombroso de la realidad” (José Miró, Cuba, crónicas de la guerra, La Habana, 1909).

de Cubanet

ORESTES RODRÍGUEZ: El debut de Cuba como República


Hoy 20 de mayo se cumplen 113 años que Cuba adquirió el rango de república y con ello el cese de la soberanía española ejercitada desde su descubrimiento por Cristóbal Colón en 1492. Con el paso del tiempo llega el siglo XIX y surge la inquietud del cubano para desprenderse del yugo de la península o, de alguna manera, alcanzar un status diferente al de la simple colonia. Así nacieron el reformismo, el anexionismo, el autonomismo y el separatismo, capitaneado por José Martí.

Consecuentemente, esa inquietud independentista del cubano afloró en conspiraciones que fueron letalmente reprimidas por las autoridades españolas, pero en 1868 comienza una nueva etapa en esa aspiración, y se inicia la lucha armada con la Guerra de los Diez Años y la gesta de 1895, que dio paso a la intervención de EEUU en 1898, bajo los auspicios de la Joint Resolution, emanada del gobierno norteamericano. Estas jornadas bélicas concluyeron con el Tratado de París, suscrito el 10 de diciembre de 1898 entre EEUU y España, quedando Cuba, provisionalmente, bajo la tutela norteamericana con el gobierno de Leonardo Wood.

La intervención norteamericana tuvo el agradecimiento de ilustres cubanos que participaron en la epopeya cubana, entre ellos Enrique José Varona, que expresó: “… y los Estados Unidos intervinieron con sus fuerzas de mar y tierra; y a su intervención se debe que la furia española y la desesperación cubana no hayan convertido a Cuba en un yermo sembrado de escombros y cadáveres. Los Estados Unidos han salvado a Cuba para la civilización y la humanidad”.

Sin embargo, no faltaron políticos de Estados Unidos que trataron de incorporar a Cuba a la Unión Americana. El presidente James Polk (1845-1849), que en su plataforma de campaña presidencial enarbolaba el expansionismo a nombre del “destino manifiesto”, propuso a España la compra de la isla, la cual rechazó dicha pretensión, alegando que prefería ver a Cuba hundirse en el océano a ser transferida a otra potencia.

El cese de la presencia de EEUU en la isla se produjo cuando el 20 de mayo de 1902 fue izada la bandera cubana en la Fortaleza de El Morro, al transmitirse los poderes públicos al pueblo de Cuba y, a partir de entonces, la naciente nación fue arropada por el Estado de Derecho, emanado de los postulados contenidos en la Constitución de 1901 y no faltaron en ese derrotero republicano actos hostiles contra su normativa, como fueron la modificación que sufrió en 1928 cuando el presidente Machado dispuso la prórroga de poderes, pasando a ser un dictador, y como acaeció en 1952 con el golpe de Estado de Fulgencio Batista, que descarriló el Estado de Derecho. Ambos dictadores fueron depuestos por la violencia.

Empero, el advenimiento de la Revolución de 1959 causó un inesperado vuelco en el destino de Cuba, porque una nueva dictadura –esta vez patentizada por el marxismo-leninismo–, que mantiene a la isla no solo con total ausencia de las libertades fundamentales, sino también por el destrozo de su economía, otrora una de las más sobresalientes de América Latina, situación que perdura por más de medio siglo, cuya historia de muertes, presidio político y una diáspora de más de dos millones de cubanos, genera un sentimiento de frustraciones y desesperanza.

Al arribar hoy a otro aniversario de la independencia de Cuba, es obligado destacar que todos los países celebran con júbilo y alegría su efeméride redentora, pero en nuestra patria, a partir de 1959, el 20 de mayo fue eclipsado por el régimen, alegando que se trataba de una república mediatizada por la participación de EEUU en su liberación del yugo español, y tanto es así que al pasar la enseñanza de la historia de Cuba a manos del Estado comunista, fue omitida dicha efeméride y el cubano, nacido en el castrismo, desconoce el significado que tuvo la misma y de los próceres que integraron el gobierno que inauguró el camino republicano en la isla en 1902.

No estará lejano el día en que podamos evocar los versos de Heredia, en su Himno del Desterrado: ¡Cuba! al fin te verás libre y pura/como el aire de luz que respiras,/cual las ondas hirvientes que miras/de tus playas la arena besar.

Abogado cubano. Reside en Miami.

de NH

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