Casa Blanca: Sin anuncios sobre Cuba este 20 de mayo

Fuente: El NH

Tras grandes expectativas de que un anuncio sobre cambios en la política con respecto a Cuba se haría a más tardar el sábado, llega la fecha sin que el presidente Donald Trump — inmerso en varias crisis políticas — haya decidido qué hacer.

La Casa Blanca estuvo considerando realizar un evento por el 20 de mayo para marcar la conmemoración del 115 aniversario del surgimiento de la República cubana, pero Trump iniciará una gira internacional este viernes y la revisión de la política hacia Cuba no ha concluido, comentó una vocera de la Casa Blanca a el Nuevo Herald.

“El tema de Cuba es sumamente complejo y el presidente no lo quiere apurar. Además él no va a estar el 20 de mayo” en Estados Unidos, dijo.

La Administración está realizando una revisión de la política hacia Cuba que involucra a varias agencias federales y es coordinada por el Consejo de Seguridad Nacional.

EL TEMA DE CUBA ES SUMAMENTE COMPLEJO Y EL PRESIDENTE NO LO QUIERE APURAR.

Vocera, Casa Blanca

Los rumores sobre algún tipo de anuncio el 20 de mayo circularon por Capitol Hill e incluso cruzaron el estrecho de la Florida y llegaron hasta la isla, aunque el gobierno de La Habana parece estar menos ansioso que antes, cuando la victoria presidencial y las fuertes declaraciones de Trump sobre Cuba abrieron una interrogante sobre el proceso de apertura iniciado por Barack Obama en el 2014.

Ahora, en cambio, “La Habana se siente confiada de que no va a pasar mucho”, dijo un empresario cercano al gobierno cubano.

La fuente, que pidió hablar en condición de anonimato, dijo que un cambio drástico no tendría mucho sentido porque el gobierno de la isla sabría acomodarse rápidamente a una situación de enfrentamiento con su archienemigo, Estados Unidos, y porque la isla está abocada a una transición significativa — si Raúl Castro, de 86 años, se retira el próximo febrero, como lo ha anunciado.

“Le quedan nueve meses a Raúl Castro y vas a sacar una política nueva para reajustarla después? ¿Qué mensaje van a enviar al nuevo presidente?”

Pero la semana pasada, el subsecretario interino de Estado para el Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, dijo que la política resultante tras la revisión tendría “diferencias importantes” con la implementada por Obama y actualmente en vigor.

“Una de las áreas que será una alta prioridad es garantizar que Cuba haga más avances sustantivos hacia un mayor respeto por los derechos humanos en el país”, dijo Palmieri durante una conferencia en Washington D.C.

Esta presión podría tomar la forma de más críticas públicas, por ejemplo en Naciones Unidas, donde la embajadora de EEUU, Nikki Haley, ya incluyó a Cuba entre los países donde “se desprecian ampliamente los derechos humanos”.

Pero más allá de comunicados y gestos públicos, “no estoy segura que más pueden hacer”, comentó una ex funcionaria de la administración de Obama que estuvo involcrada en la política hacia Cuba y que pidió no ser nombrada.

Varias fuentes al tanto de opciones que están manejando las agencias que participan en la revisión, comentaron que cambios en una directiva presidencial emitida por Obama en octubre del 2016 — o su eliminación — podría ser una de las primeras medidas que podría anunciar Trump.

La directiva dictaba los objetivos a largo plazo de la nueva política de Estados Unidos hacia Cuba y reemplazaba otras directivas, públicas y clasificadas, emitidas por otros presidentes.

Sin embargo, incluso la eliminación de la directiva sería un gesto “mayormente simbólico”, opinó la exfuncionaria. La directiva, dijo, “sentaba claramente sin ambigüedades cuál era la política de Estados Unidos”, en este caso de acercamiento o engagement, “pero revocarla no va a tener consecuencias concretas como lo tendrían los cambios en las regulaciones”.

Casi todo las medidas significativas introducidas por Obama fueron cambios o adiciones a regulaciones existentes mediante órdenes ejecutivas. Si bien estas podrían ser revertidas fácilmente por el nuevo presidente, ello requiere de un estudio legal que tomaría más tiempo. Y una vuelta atrás, también significaría afectar a compañías estadounidenses que ya establecieron negocios en Cuba amparados por los cambios introducidos por la Administración anterior, señaló la exfuncionaria.

Otro exfuncionario de la Administración Obama, que también pidió no ser nombrado, dijo que la revisión ya había llegado al nivel de los viceministros (deputy y undersecretaries) de las distintas agencias involucradas y que “la opción que está ganando por ahora es buscar elementos de la directiva [para eliminarlos] y hacer cambios simbólicos”. Otras medidas en consideración, como eliminar límites más generosos impuestos por Obama a la importación de ron y tabaco cubano por parte de los viajeros, también serían “simbólicas”.

Esto permitiría, “ganar tiempo para ver qué van a hacer a largo plazo”.

Pero aunque las recomendaciones finales de las agencias gubernamentales fueran conservadoras y sugirieran a Trump no hacer cambios drásticos en este momento, la Administración debe presentarlos de un modo que satisfaga las presiones de los congresistas cubanoamericanos Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, las dos figuras del Congreso más visiblemente involucradas en el diseño de una nueva política hacia la isla

A solo unos días de la victoria de Trump el año pasado, Díaz-Balart pronosticó que sobrevendría un cambio “dramático” en la política hacia Cuba. Ahora dice estar “más seguro que nunca de que la política del Presidente y el Vicepresidente acerca de Cuba, que se había anunciado en múltiples ocasiones, incluyendo en la sede de la Brigada 2506, se va a hacer cumplir en muy poco tiempo.”

Rubio dijo a el Nuevo Herald en abril que estaba “seguro que el presidente Trump va a tratar a Cuba como la dictadura que es”. Más recientemente, escribió en su cuenta de Twitter que seguía “confiado” de que Trump mantendrá su promesa de hacer cambios en la política hacia Cuba.

Díaz-Balart declinó comentar sobre un memorando atribuido a su oficina y en el que se propone eliminar todas las medidas tomadas por Obama desde diciembre del 2014, o lo que es lo mismo, revertir el “deshielo”. Pero dijo que la magnitud de los cambios que se avecinan sería tal que “los héroes de Bahía de Cochinos no van a sentirse traicionados y van a sentirse muy satisfechos de que el Presidente ha cumplido su compromiso y no va a hacer una política para apaciguar al régimen”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Hispanista revivido.