Manuel Cuesta Morúa y el proyecto “Otro 18”, ¿más de lo mismo?

El fundador y portavoz del opositor partido Arco Progresista, Manuel Cuesta Morúa realiza una  gira internacional con el propósito de promocionar el proyecto político “Otro 18”con el que pretende transformar el sistema político cubano desde dentro

 

Alberto Hernández

Vamos a ir de la ley a la ley, aseguró a finales de marzo en Madrid el activista socialdemócrata durante la presentación del referido proyecto con el que busca introducir cambios en la ley electoral y de asociaciones ante los comicios parlamentarios de 2018.

Aunque esa plataforma ciudadana la integran varias agrupaciones opositoras, sin lugar a duda, este prominente activista, como ya lo califican algunos medios occidentales, es su cabeza más visible actuando en la práctica como su líder natural.

El también coordinador de la plataforma nuevo país y gestor del proyecto consenso constitucional ha incrementado en estos últimos años su presencia en diferentes escenarios, ganando así reconocimiento internacional como líder opositor.

En efecto, desde hace tiempo Cuesta Morúa se esfuerza por marcar la diferencia con el resto de los líderes de la disidencia cubana, en correspondencia con sus aspiraciones de convertirse con el apoyo de Estados Unidos y aliados europeos en la figura clave para conducir el anhelado cambio democrático.

No por gusto en la reunión que sostuvo el presidente Obama durante su reciente visita a la isla con un grupo reducido de disidentes, Cuesta Morúa fue uno de los pocos elegidos como resultado de un riguroso proceso de selección.

Pero eso no fue todo. El también líder de la mesa de unidad de acción democrática  fue sentado al lado del presidente norteamericano. Un gesto que constituye un claro mensaje de espaldarazo a su figura como hombre al que consideran capaz de liderar a la oposición en su nuevo curso de acción política respecto a la mayor de las antillas

Tales sucesos cobran mayor relevancia y significado si se tiene en cuenta que a esa cita no fueron invitados activistas con más aval y trayectoria que el como Oscar Elías Biscet, Angel Moya, entre otros, que incluso estuvieron presos durante años como resultado de la ola represiva conocida como la Primavera Negra de 2003.

Sin embargo, el también integrante del comité de Ciudadanos por la Integración Racial nunca ha estado preso. Ello unido al hecho de que fue uno de los escasos disidentes que la dictadura permitió realizar en el 2000 una gira por varios países, genera aun ciertas suspicacias en algunos opositores tanto al interior de la isla como en el exilio.

A pesar de los esfuerzos para tratar de sumar más agrupaciones al proyecto “Otro 18” aun no arrojan los resultados esperados. Por el contrario, existen organizaciones opositoras a ambos lados del estrecho de la florida que lo cuestionan al considerar que no tendrá ningún impacto en el régimen.

El conocido disidente Antonio Rodiles que encabeza el foro por los derechos y las libertades ha expresado que se trata de una opción extremadamente peligrosa porque permite al régimen ganar tiempo, un tiempo precioso para ellos, cuando están haciendo una transferencia del poder dirigido a afianzar a sus herederos y aliados.

Una fuente vinculada al proyecto todos marchamos que  lidera también Rodiles y que cuenta con el apoyo de las Damas de Blanco,  comentó –  a condición de conservar el anonimato- que la plataforma ciudadana que impulsa Cuesta Morúa no tiene nada de novedosa.

Es una copia, tanto en su forma como en sus propósitos, del proyecto Varela  que fuera presentado por el ya fallecido Oswaldo Payá Sardiñas, y que, aunque tuvo su minuto de gloria,  todos  sabemos que terminó en un fracaso, aseveró la fuente.

Luego el régimen blindo la Constitución. Por consiguiente, es un absurdo esperar lograr resultados diferentes aplicando las mismas fórmulas salvo que sus objetivos sean otros; como por ejemplo, justificar el gasto del dinero del contribuyente norteamericano o fondos privados y promover internacionalmente su figura como líder de la disidencia cubana.

Ciertamente, con las reformas migratorias de 2013 los principales líderes de la oposición cubana, han realizado y realizan-  numerosos viajes al extranjero. Ellos les han posibilitado ganar en reconocimiento internacional, pero no han conseguido protagonismo en la isla ni mucho menos se han traducido en acciones concretas de movilización.

El estar más interesado en el reconocimiento externo que el interno ha pasado la factura. En realidad Cuesta Morúa es un desconocido para la inmensa mayoría de la ciudadanía y sabe que no tiene capacidad de convocatoria. Otra buena razón para que su proyecto no sea viable.

Tal y como afirma el también opositor Camilo Olivera al señalar que pretender que la asamblea nacional del poder popular, preste atención a propuestas desde la oposición, sin que estas estén acompañadas de la presión popular, es un ejercicio político estéril.

A ello se adiciona la frágil unidad interna. “Otro 18”no es ajeno a las contradicciones y divisiones que han caracterizado a la disidencia cubana, debido al caciquismo, el afán de protagonismo, entre otros lamentables males que aquejan a algunos lideres de la disidencia.

De acuerdo a la misma fuente, Cuesta Morúa tampoco es inmune a esos males y algunos aseguran que él y el periodista independiente Boris González estuvieron detrás de las acusaciones por  apropiación de fondos que llevaron a apartar del proyecto a la abogada opositora Lartiza Diversent Cambara, directora del Centro de Información Legal CUBALEX.

Finalmente, otro reciente hecho llamo la atención. Luego de que la plataforma “Otro 18” presentara en la Asamblea Nacional (AN) su petición de reforma electoral. El Movimiento Cristiano Liberación que no participa en “Otro 18” – y el proyecto Cuba Decide de Rosa María Payá Acevedo no se quisieron quedar atrás en la jugada y con sólo unos días de diferencia presentaron en la AN su pedido de plebiscito.

Cabe preguntarnos entonces, ¿más de lo mismo?