Con la visita que inicia este sábado Francisco I; serán tres los Papas que hayan viajado a Cuba en los últimos 17 años; sin haber conseguido libertad en la isla

 

 

Carlos Cabrera, estudió periodismo en La Habana. Actual alcalde de Aldeacentenera en Extremadura, España.

Ya se puede ser católico, protestante, adventista, santero o masón; siempre que se reivindique la consigna oficial; en este caso, el levantamiento del embargo comercial norteamericano o la penúltima ocurrencia: el socialismo próspero.

Francisco I, que tiene fascinado a los progres del mundo con sus letanías sobre la pobreza y sus gestos para la galería deseosa de aplaudir, llegará mañana a una ciudad destruida por el comunismo, donde la mayoría viste mal y come peor.

Y, como ya es usual en la mayoría de los visitantes extranjeros; la agenda papal no contempla una entrevista con representantes de la oposición anticastrista, para no molestar a la dictadura militar; ensimismada en su monólogo cincuentenario e incapaz de generar prosperidad; salvo la escasa y parcial que proveen los exiliados a sus familias y amigos.

No faltarán obispos y embajadores calificando la visita de histórica y toda esa retahíla de sandeces tan del gusto de los partidos únicos y sus exégetas; enfrascados en la perversión del delirio.

El hambre, la pobreza y la inmigración en el MUNDO serán temas de la agenda bilateral; a ver si así Raúl Castro se anima y devuelve a la Iglesia los colegios de Dolores (Santiago de Cuba) y de Belén (La Habana).

Aunque quizá bastaría con convertir un cuartel (Villa Marista) en escuela.

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