Te envío estos documentos que acabo de recibir desde Miami. Me los hizo llegar nuestro viejo amigo ex guerrillero del Segundo Frente del Escambray Miguel García Delgado.

 

París, 2 de septiembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío estos documentos que acabo de recibir desde Miami. Me los hizo llegar nuestro viejo amigo ex guerrillero del Segundo Frente del Escambray Miguel García Delgado. El primero de ellos es el testimonio que Eloy Gutiérrez Menoyo le dio sobre Víctor Bordón Machado. Estimo que pueden ayudar a desvelar la verdad, frente a la historia oficial del régimen de los hermanos Castro.

“Cuando tuvo lugar la huelga de abril de 1958, Bordón estaba en la zona de Manacas, en la Carretera Central. Allí él y sus hombres quemaban y paraban vehículos. En uno de esos automóviles venía un hijo del General Pedraza, quien traía un M-1 calibre 30 en el piso del carro. La gente de Bordón, vió la carabina M-1. Uno de los rebeldes, que tenía una escopeta calibre doce, se puso nervioso y le disparó al joven, el que resultó muerto. Más tarde, Pedraza se enteró de la muerte de su hijo y… ¡Juró Vengarlo!

Muchos de los hombres del 26 de Julio, que salieron del anonimato por su esfuerzo en la huelga de abril y no pudieron unirse al mando en la Sierra Maestra, por la distancia, se dirigieron al Escambray. Uno de esos fue Víctor Bordón Machado. También, llegaron otros hombres de las poblaciones cercanas y algunos traían armas. Obviamente, este movimiento de nuevos combatientes fortaleció al Segundo Frente.

La primera vez que nosotros, los hombres del Escambray, conocimos del nombre de Víctor Bordón Machado, fue cuando el grupo del D.R. salió del Escambray, en el mes de febrero por Fomento y tuvo varios encuentros con las fuerzas de Batista. Entablaron combates en Fomento, Placetas y Cabaiguán. Anteriormente y relacionado con la salida de Faure Chomón y su grupo, del grupo del D.R., porque querían partir para La Habana, se entablaron algunos combates en el Cacahual, La Diana, Manigua de Michelena y en otros lugares. Además, salió en la prensa nacional un reportaje de Agustín Alles y el fotógrafo Guayos, sobre estos acontecimientos. Después apareció un reportaje, donde Bordón daba la impresión de que él, era el jefe de todo lo que ocurría en la zona central de Cuba.

Un día recibí un mensaje de Bordón, diciendo que estaba rodeado en Hoyo de Padilla y que necesitaba ayuda. Cuando llegué con cien hombres para salvar a los guerrilleros que estaban cercados, encontré que Bordón nunca había estado cercado y por esa zona no había ni un guardia de Batista. La realidad fue que con Bordón, sólo llegaron 16 hombres cansados y hambrientos y los guerrilleros del Segundo Frente Unido del Escambray les dieron todo lo que tenían. Incluso, Bordón, firmó un documento, en el cual dejaba constancia que tanto él, como su grupo pasaban a formar parte del Segundo Frente. Posteriormente, se le asignaron a Bordón, las zonas de San Blas y La Sierrita y nunca se le pidió que él y sus hombres usaran el brazalete del Segundo Frente Unido. Ellos usaban su brazalete del 26 de Julio, al igual que los comandantes Lázaro Artola, Genaro Arroyo y Anastasio Cárdenas y otros guerrilleros, quienes también pertenecían a esa organización.

La dictadura de Batista, al fracasar la huelga en abril de 1958, consideró que era el momento oportuno para lanzar una gran ofensiva contra los guerrilleros. Así lo hicieron y fracasaron tanto en la Sierra Maestra como en el Escambray. En una reunión celebrada en la comandancia del Segundo Frente Unido del Escambray, en la que estaba Bordón, se llegó al acuerdo de que los guerrilleros tenían que pasar a la ofensiva y que para eso era necesario ponernos en contacto con Fidel Castro en la Sierra Maestra, para empezar a actuar coordinadamente los dos frentes de guerra de Cuba. Es decir, iniciar una ofensiva por los pueblos de los alrededores de las dos Sierras: la Maestra y la del Escambray. Para ese fin se designó una comitiva que viajaría a la Sierra Maestra ya que para tomar las ciudades las fuerzas revolucionarias no estaban preparadas. En el llano, la ventaja estaba a favor del enemigo. Era imprescindible que coordináramos con el mando de Oriente.

Todo esto, nos llevó a conclusión de que era necesario elaborar una respuesta que pudiera esclarecer los hechos y que nos permitiera conocer de primera mano el terreno que habríamos de pisar en el futuro”.

Acta del juicio a Víctor Bordón Machado.

Territorio Libre del Escambray.

Septiembre 26 de 1958.

El Estado Mayor, del II Frente Unido del Escambray, desea informar que está siguiéndole un consejo, disciplina ordinario, al Comandante Víctor Bordón Machado, miembro del Estado Mayor del II Frente, al cual se le acusa de infringir incisos fundamentales del Código Militar, que rige nuestro ejército rebelde.

El Estado Mayor del II Unido del Escambray, en una reunión de fecha de 10 de agosto de 1958, acordó por unanimidad la realización de una misión secreta, de gran trascendencia e importante para este frente. A petición del Comandante y miembro del Estado Mayor, Víctor Bordón Machado, fue designado el mismo, junto a otros miembros de nuestro ejército rebelde, para que la verificara.

Al regreso de la misión, el Comandante Víctor Bordón Machado, que realizó la misión encomendada, tenía la obligación de personarse ante el Estado Mayor, para rendir un informe de los resultados.

Al no presentarse ante los miembros del Estado Mayor, fue notificado en notas oficiales para que así lo hiciera; pero en todas las ocasiones desconoció la orden, e indisciplinadamente efectuó reuniones, con varios jefes de guerrillas y campesinos, a espaldas de las disposiciones del, Estado Mayor.

Por la trascendencia, de esta indisciplina y el precedente que sienta el Estado Mayor, realizó una investigación minuciosa en el caso, del comandante Víctor Bordón Machado, y estableciendo su culpabilidad, ordenó y llevó a cabo su detención, de acuerdo con el Código Militar, vigente en nuestro ejército rebelde, imputándosele los siguientes cargos:

PRIMERO: Desobediencia, de una misión de orden encomendada al, Comandante Víctor Bordón Machado, por el Estado Mayor.

SEGUNDO: Desobedeciendo, a las disposiciones del Estado Mayor, por no acudir sin justificación a varias citaciones oficiales, que se le cursaron.

TERCERO: Incumplimiento del Art. 14, que establece que ningún miembro de nuestras fuerzas rebelde, puede hacer petición de dinero sin, autorización oficial del Estado Mayor.

CUARTO: Difamación. Al comprobarse que el Comandante Víctor Bordón Machado, realizaba propaganda tendenciosa, que se apartaba de la línea de orientación trazada, por el Estado Mayor.

QUINTO: Violación de los acuerdos de Abastecimiento, establecido en el Art. 8.
Todo lo cual sienta un precedente de gran magnitud y de extrema peligrosidad, que dista mucho de los ideales por los que luchamos y mantenemos y mantener con la coacción y estabilidad militar, de nuestro frente.

Eloy Gutiérrez Menoyo
Comandante en Jefe.

Y los Comandantes: Genaro Arroyo, Anastasio Cárdenas, William A. Morgan, Alfredo Peña, Jesús Carrera Zayas, Dr. Armando Fleites. (Éstos fueron los que integraron el jurado que juzgó, a Bordón).

Declaración de Víctor Bordón Machado

“Yo Víctor Bordón Machado, Comandante y miembro de Estado Mayor del II Frente Unido del Escambray, acepto los cargos que se me imputan en el documento que precedente, declaro que soy culpable de estos hechos y la vez ruego a este tribunal que sea benevolente conmigo. Escambray, 26 de septiembre de 1958”.

Firma de Víctor Bordón Machado.

Testimonio de Miguel García Delgado

“Después de que Bordón firmó su culpabilidad, la sentencia por los graves delitos cometidos debía ser la de fusilamiento. Ahí fue cuando los miembros de algunas guerrillas que acudieron al juicio, se hicieron sentir. Los comandantes del 26 de Julio Anastasio, Arroyo y Jesús Carreras pedían la pena máxima. Sin embargo los que no eran del 26 fueron más comprensivos, tratándose de que Bordón, era un hombre de muy poca escolaridad y simple.

Cuando se estaba realizando el juicio a Bordón, se apareció Ovidio Díaz Rodríguez que era un dirigente del Partido Comunista de la provincia de Las Villas, al frente de una caballería de unos cien jinetes, con carteles para pedir la libertad de Bordón. Rafael Garriga, reconoció a varios de la caravana que eran de la juventud del P.S.P. pues él, era miembro de esa organización. Todos nos quedamos sorprendidos.

En el secadero de café de la casa de doña Rosa, se comentaban los sucesos y algunos manifestaron que Víctor Bordón, había cometido un acto de insubordinación y traición a sus compañeros del Escambray. Además decían: ‘si lo que hizo Bordón aquí, lo hubiera cometido en la Sierra Maestra, lo habrían fusilado’.

Lo cierto es que en aquel momento todo era muy tenso, en los alrededores de la comandancia. Armando Fleites y Eloy Gutiérrez Menoyo no estaban a favor del fusilamiento. Entonces Roger Redondo y Rafael Garriga se volcaron para salvarle la vida de Bordón. Redondo fue el investigador y Rafael Garriga había escrito toda la documentación del caso. A Garriga, le faltaban sólo unos meses para graduarse de abogado, tenía mucha experiencia porque había trabajado en Sancti Spiritus, en el Bufete Valdivia; se había graduado de periodista y además pertenecía a la Juventud Socialista. El tenía una buena información de todo el proceso y no quiso secundar al P.S.P. contra los revolucionarios del Escambray.

Roger Redondo y Rafael Garriga, defendieron a Bordón argumentando que era una persona que no tenía un buen nivel de escolaridad y que había sido confundido por los que querían robarse el Frente del Escambray. Al final venció esa tésis y Bordón fue ‘condenado’ a unirse al Ché Guevara.

Cuando Bordón fue liberado, les ordenó a sus capitanes Otten Mezana y Miguel Martínez, que fueran al encuentro del Ché Guevara y le contaran lo sucedido. El 7 de octubre ellos y Hornedo Rodríguez hicieron contacto con el Ché. Éste, después de oír a los mensajeros de Bordón, escribió en su diario: ‘Me da la impresión desde aquí, que hay muchos trapos sucios que limpiar por todos lados’.

Cuando el Ché llegó al Algarrobo en el Escambray el 20 de octubre, para reunirse con el D.R., se encontró con el Dr. Serafín Ruiz de Zárate, que era uno de los dirigentes del P.S.P. de Cienfuegos. Zárate le informó al Ché que él había ayudado mucho a la gente de Bordón y le explicó que éste nunca llegó a la Sierra Maestra a ver a Fidel y que le había mentido a su tropa.

Bordón, llegó al Escambray con 16 revolucionarios que se habían batido en el llano con valentía, entre ellos recuerdo a: Otten Mezana, Julito Martínez Concepción, Miguel Martínez, Erasmo Pereza, Center, Hornedo Rodríguez y otros. Ellos al igual que un 95% de los alzados del Escambray, pertenecían al 26 de Julio y eran muy queridos por los otros rebeldes. Nadie quería hacerles daño a ellos, ni a Bordón.

De los 202 hombres de Bordón, 60 no se quisieron unir al Ché y se quedaron con el Frente Unido del Escambray. Otros regresaron después al Frente cuando Bordón, fue liberado y se fue para las zonas de San Blas y la Sierrita. El Ché, mandó a Ramiro Valdés, a buscar a Bordón y a sus hombres. Les dijo que sus grados estaban en observación. Todos aceptaron, menos Yayo Machín, el que le dijo al Ché: ‘¡Yo soy capitán!’ Machín, era un guajiro de la zona de Nuevo Mundo, fue de los hombres de ese Frente Unido, que cuando llegó Bordón, ya estaba alzado con Menoyo. Machín, le demostró al Ché, que sus grados se los había ganado por su valor. Al finalizar su primer combate bajo las órdenes del Ché, éste le dijo: ‘Usted es el capitán Machín’.

Después de tantos años y al analizar las cosas que Víctor Bordón, con sus asesores realizaron en alianza con Osvaldo Dorticós Torrado y los comunistas de la provincia de Las Villas, entre ellos Ovidio Díaz y el ‘compañero José’, (Wilfredo Velázquez), llegó a la conclusión de que Bordón fue movido por su ambición por ser famoso. Él decía que se había alzado primero que Fidel Castro. Sin embargo, estimo que fue una marioneta de los comunistas de las Villas.” Miguel García Delgado

Y así fueron las cosas por aquellos lares del Escambray a fines de los años cincuenta del siglo pasado.

Con gran cariño y simpatía, desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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