nnvv

Doña Nivaria Tejera

París, 7 de enero de 2016.

Querida Ofelia:

Ayer Día de Reyes, partió desde La Ciudad Luz hacia la Casa del Señor, una gran dama de la Literatura Cubana: Doña Nivaria Tejera. La novelista, poeta y ensayista, tenía 86 años… no pudo ganarle el combate al cáncer.

Había nacido en Cienfuegos – Cuba-, de madre cubana y padre español, más precisamente originario de Tenerife, en las Islas Canarias. Poco después de su nacimiento, la familia se mudó a Tenerife, pero al estallar en 1936 la Guerra Civil Española, su padre fue encarcelado. Al ser liberado en 1944, la familia decidió regresar a la Perla de Las Antillas.

En Cuba Nivaria Tejera comenzó a escribir. Publicó la novela “El barranco” sobre la España franquista y el poemario “Luces y piedras”.

A lo largo de los años cuarenta y cincuenta en Cuba, las revistas Orígenes y Ciclón publicaron sus poemas.

A causa del despótico régimen de Fulgencio Batista, residió en París desde el 1954, hasta que regresó a Cuba en 1959 al triunfo de la Revolución. Fue agregada cultural de Cuba en Roma, hasta que en 1965 rompió con el régimen cubano y se instaló de nuevo en La Ciudad Luz. Aquí entró en contacto con los medios intelectuales, lo que le permitió publicar sus libros traducidos al francés: “Luces y piedras” (poemas, 1949), “Luz de lágrima” (poemas, 1951), “La gruta” (poemas, 1952), “El barranco” (1959), “Innumerables voces” (1964), “Sonámbulo del Sol” (1971), “La barrera fluídica o París escarabajo” (1976), “Rueda del exiliado” (1983), “Y Martelar” (1983), “Fuir La Spirale” (1987) , “Espero La Noche para soñarte, Revolución” (2002) y “Trouver un autre nom à l’amour” (2015).

Nivaria Tejera participó en encuentros literarios no solo en Francia, sino también en varios países hispánicos. Pude conversar con ella en varias oportunidades en la célebre Casa de la América Latina de París, en el Barrio Latino, cuando asistí a actividades culturales. Siempre me procuró un gran placer el poder hablar con esa cultísima dama cubana.
Deseo presentar mis más sinceras condolencias a su esposo Don Antón González y a su hija, la Sra. Rauda Jamís, la cual también es escritora.

Después de la partida de la gran pintora Gina Pellón, ahora con Nivaria Tejera, la cultura disidente cubana pierde de nuevo a una gran dama, a una de sus mejores embajadoras. Que en paz descanse por la eternidad, muy cerca de Dios.

Con gran cariño y simpatía desde estas lejanas tierras allende los mares,

Félix José Hernández.

Compartir
Artículo anteriorArenas movedizas
Artículo siguienteVolver para no perder
Hispanista revivido.

Deja un comentario