¿Adónde se fueron la indignación y las banderas?

¿Dónde están los carteles de “Je suis Bangladesh et je suis Bagdad” tras los atentados terroristas en esas ciudades?

No los veo por ninguna parte. Sobre todo por parte de los cubanos que tanto exigen cuando les conviene.

Pero todavía resulta más sorprendente e insultante que tampoco los musulmanes se expresen en contra del terrorismo islamista internacional que les ha confiscado su religión.

Algunas de las personas asesinadas en esos atentados islamistas también eran musulmanes. ¿Por qué los musulmanes no salen a las calles masivamente a protestar en contra de estos actos cotidianos de barbarie? Pregunto a los musulmanes que conozco la razón por la cual no se manifiestan. Unos argumentan que tienen miedo, otros que no quieren saber de política. Bueno, las reivindicaciones de los terroristas no son políticas, son religiosas. Vaya, de algo me suenan esas respuestas, las mismas (cada vez más) que dan los  cubanos  que ahora ¿huyen? de Cuba.

Esos musulmanes que conozco son poetas, pintores, activistas por los derechos humanos, los he tratado por mi trabajo y por mi contribución a la libertad de Cuba.

En nuestras conversaciones percibo que una vez viviendo en democracia también esconden sus posiciones políticas o sus preferencias sexuales, aunque para varios de ellos resulte una heroicidad hacerlo, reconocen que incluso en libertad todavía viven en la mentira. ¿La culpa es de quién? De su religión. ¿Ateísmo? No, no, para ellos no existe esa opción.

No es nada fácil comprender el mundo. Tratar de hacerlo me aísla más y más cada día.

Zoé Valdés.