Al filo de la navaja

Pocos se atreven a predecir qué depara el futuro a los cubanos, quienes, a pesar de la renegociación de la deuda, siguen sin ver los cambios en su mesa y sus bolsillos

Más allá de la renegociación de la deuda cubana, Por Pilar Montes

HAVANA TIMES — Cuba camina sobre el filo de la navaja, dicen algunos expertos dentro y fuera de la isla, después de la renegociación de los débitos externos en el marco de los países acreedores en el Club de París.

Otros piensan que junto al reto marcha la oportunidad, pero para aprovechar esta última es preciso poner la casa en orden y destinar los nuevos recursos disponibles a los sectores locomotora de la economía, así como desatar las fuerzas productivas y eliminar escalones en la toma de decisiones.

En la década de los 80, en medio de una crisis generalizada en el mundo en desarrollo respecto al pago de la deuda externa, muchos se pronunciaron en moratoria. Entre ellos, Cuba se declaró en default en 1986, cuando acumulaba una deuda de 8,200 millones de dólares, de la cual más del 60 por ciento eran débitos oficiales bilaterales.

Al disolverse el bloque de países socialistas del este europeo, la isla quedó debiendo unos 35 mil millones de dólares, principalmente a Rusia, cifra renegociada fuera del Club de París, de la cual se le condonó a la isla el 90 por ciento, restando pendiente de pago tres mil 500 millones de dólares en un plazo de 10 años.

Junto a la deuda activa de 12 mil millones de dólares y la pasiva ya mencionada, ascendió a un total de 20,732 millones en el año 2012, según cálculos de la investigadora Dra. Marlén Sánchez del Centro de Investigaciones de Economía Internacional (CIEI) y de 25,759 millones en el 2015, según the Economist Intelligence Unit (EIU).

El 12 de diciembre de 2015, el Club de París, formado por 20 países acreedores de deuda oficial, reconoció las negociaciones sostenidas con Cuba fuera de este foro por Rusia, Japón, China, Alemania, Francia, España y México.

Catorce de los 20 miembros del grupo intervinieron en la renegociación de la deuda cubana y el dictamen final fue condonar 8.5 mil millones de dólares de un total de 11.1 mil millones, lo que dejó pendiente 2.6 mil millones pagaderos en 18 años y cinco años de gracia para el reembolso de intereses.

Académicos y fuentes oficiales como Marino Murillo, actual Ministro de Economía y Planificación, coinciden en estimar que el necesario endeudamiento para levantar la deteriorada economía cubana, requerirá de unos 2.5 mil millones de dólares anuales para el reembolso que mantenga la confianza de los acreedores.

Esa confianza empezó a cimentarse cuando la agencia de calificación de riesgo Moody’s anunció que se produjo un cambio en la perspectiva de inversión en Cuba, “de estable a positiva”.

La bola de cristal

Pocos se atreven a predecir qué depara el futuro a los cubanos, quienes, a pesar de la renegociación de la deuda, siguen sin ver los cambios en su mesa y sus bolsillos.

La tan esperada visita del presidente Barack Obama, que por ahora tiene una actividad segura en su agenda, aparte de hablar con su homólogo Raúl Castro, y es asistir un juego de béisbol entre un equipo cubano y el de Tampa Bay, en un remozado estadio Latinoamericano.

Aunque no anuncie el fin del bloqueo de más de medio siglo, sí puede autorizar a todos los estadounidenses viajar a Cuba fuera de las 12 categorías establecidas hace algunos meses, abrir las compuertas del comercio a empresarios que puedan invertir y vender a Cuba, para lo cual también tendrá que autorizar el uso del dólar de EE.UU. para estas operaciones.

Los economistas consultados aseguran que este año se concretarán muchos negocios con los acreedores, proclives a cambiar deuda por inversiones en la isla, modalidad conocida como “swap” y algunos como Rusia ya proveen generadores a termoeléctricas cubanas.

El interés en afianzarse en Cuba antes que el bloqueo estadounidense sea levantado y abra el camino al centenar de empresas norteamericanas que buscan invertir en Cuba, ha creado incluso cierta competencia entre España y Francia por aprovechar los mejores proyectos, según rumores en medios financieros y diplomáticos.

Pero esto quizás sea lo menos importante, ya que de la parte cubana, el próximo congreso del Partido Comunista en abril, tendrá que decidir cambios estructurales, sin los cuales es imposible avanzar.

Sin dejar la orientación socialista, tendrá que dilucidar qué parte de la economía dejará en manos de un sector privado o cooperativo, florecido incluso en medio de regulaciones y discriminación, porque el Estado comprobó que no puede abarcar a todo.

En las últimas dos décadas, las autoridades pasaron del rechazo total al emprendimiento de particulares, luego consideraron a los privados como un mal necesario y ahora se plantea gobernar junto al mercado.

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Hispanista revivido.