Si algo ruin tiene el totalitarismo es apropiarse de figuras que no le corresponden. Me viene a la mente el caso de Emilia Pardo Bazán, reivindicada en nuestro tiempo por femigramscis y compañía. Pero veamos:

-En su juventud, Emilia Pardo Bazán tuvo su ramalazo carlista. Aunque no le duraría mucho, sin embargo, siempre vio al movimiento tradicionalista español con cierta simpatía, al igual que no pocos intelectuales de la época.

-Nunca dejó nuestra escritora de ser católica. Por eso mismo, Emile Zola, cuando le preguntaban si Pardo Bazán se adhería a la corriente literaria naturalista, respondía que el naturalismo de la señora era puramente formal dada su condición de católica. De hecho, en “Los pazos de Ulloa” ya deja entrever Doña Emilia el naturalismo como técnica, que no como consecuencia o fin.

-Uno de los más grandes motivos del estudio de Doña Emilia fue el combate contra la Leyenda Negra, expresión que puede atribuirse a ella, como bien defiende Iván Vélez. Reivindicar el buen nombre de los conquistadores, así como de la obra hispanoamericana, fue una de sus principales dedicaciones.

-Algunos reivindican su antitaurinismo… Y este punto yo al menos no lo tengo claro. Parece que Doña Emilia tuvo una relación de amor-odio con el tema. En su viaje para ver a Carlos VII, trata con cierta simpatía, hablando del supuesto origen árabe de la lidia (al que también aludieron Moratín y Goya, cosa que sabemos a ciencia cierta que es totalmente errónea); sin embargo, tiene escritos posteriores que se contradice. Pero eso, se contradice. De ahí a que fuera antitaurina radical, y ni mucho menos, enlazando con el animalismo actual, va un gran trecho.

-Doña Emilia fue una gran recopiladora de gastronomía. Dicen algunos que una gran cocinera, mas ella siempre aclaró que en todo caso, la cocina era para sus criadas. No sé yo cómo se puede enlazar eso con el femigramscismo… Dado que, asimismo, siempre reivindicó su título de condesa.

-Ella misma dejó claro que pocos encasillamientos cabían para con su persona. Lo mismo pasa con muchos intelectuales que vivieron la época del regeneracionismo. Pero sin duda, era partidaria de un gobierno de autoridad fuerte según sus propias palabras.

-Doña Emilia, en todo caso, ha de ser considerada como “feminista de primera ola”. Ciertamente, reivindicaba el papel femenino contra injusticias absurdas y modas victorianas, pues sabemos de mujeres universitarias en la España del siglo XVI, así como sabemos de mujeres guerreras y marineras, de América a la invasión napoleónica. Muchas críticas que recibió fueran injustas, y sin duda, tenía talento y conocimiento de sobra para ser profesora universitaria, editora o tantas otras cosas que se propuso y consiguió contra viento y marea, y reitero, por contaminación victoriana que poco o nada tiene que ver con la tradición hispánica. Empero, los datos son contundentes en tanto y en cuanto a que la gran escritora gallega en modo alguno es compatible con el feminismo-marxismo cultural.

-Como corolario, cabe reseñarse que el hijo de Doña Emilia, Jaime (“casualmente”, el mismo nombre que el príncipe Jaime que ella conoció en el nordeste de Italia, esto es, el hijo de Carlos VII y futuro Jaime III) Quiroga Pardo Bazán, tradicionalista como lo fue su madre en su juventud, fue asesinado en Madrid por el Frente Popular, en 1936. Doña Emilia había fallecido en 1921, mas es de dudar de que ella gustase de ser reivindicada por quienes se dicen en el siglo XXI herederos ideológicos de aquellos que acabaron con la vida de su hijo de tan malas maneras.

Y al final, es como todo. Cuidado con los anacronismos interesados, cuidado con las manipulaciones y con las “historias oficiales”, que al final todo se sabe, y la Historia es mucho más rica, compleja y contundente que los sectarismos de uno u otro lado. Doña Emilia, sin duda, es una grande de nuestras letras y como tal, en toda su complejidad y grandeza debe ser ponderada. Lo demás está de más.

-Antonio Moreno Ruiz

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