La cubana que más se ha beneficiado con el deshielo entre Hollywood y La Habana

Su nombre completo es Ana Celia de Armas Caso (La Habana, 1988). Su abuelo era español y la llamaba ‘Bola de humo’ por lo «mala» que era de pequeña. Con 12 años decidió que quería ser actriz. Su primer papel le llegó a los 16 años de la mano de Manuel Gutiérrez Aragón. Con él pisó por primera vez España.

Televisión. Se ‘metió’ en los hogares españoles con la serie ‘El Internado’, que le dio popularidad con solo 18 años. Luego llegarían otros papeles en el cine, como ‘Mentiras y gordas’, así como la serie ‘Hispania’. La falta de trabajo en España le llevó a hacer las maletas y plantarse en Los Ángeles. Allí se ha convertido en la nueva latina de moda.

Matrimonio. Su casó por sorpresa con el también actor Marc Clotet en 2011. Dos años después se divorciaron. Actualmente no se le conoce pareja. Tiene una mascota, un perrito maltés (Elvis).

¿Talento o política?

Desde que sus ojazos verdes recalasen hace dos años en Los Ángeles, su caché ha subido como la espuma. «Todo ha sido muy rápido y en poco tiempo han pasado muchas cosas. Detrás de una película, he rodado otra. Tengo tantos recuerdos en la cabeza que todavía tengo que reposar todas estas experiencias y darme cuenta de todo lo que he vivido», ha reconocido. Ese glamour de las alfombras rojas que está experimentando poco tiene que ver con su infancia en su Cuba natal. Su mejor amiga vivía en una casa tan pobre que dormía en un sofá minúsculo que ambas compartían con tal de pasar la noche juntas contándose confidencias. Entre ellas, que Ana soñaba con convertirse en bailarina de ballet clásico. Pero a los 12 años descubrió la interpretación. La escuela de arte dramático le pillaba tan lejos que no llegaba a su casa en

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