“Israel condena la felicidad y mantiene tras las rejas a un payaso palestino «culpable» de llevar alegría a los niños de su pueblo”, asegura el artículo publicado en Juventud Rebelde

danilo-maldonado-el-sexto

De vez en cuando aparecen en la prensa oficialista cubana algunos textos que dejan perplejo a cualquiera. Primero, porque consiguen justamente los contrario de lo que pretenden. Utilizar una causa justa: la liberación del palestino Mohammad Abu Sakha, detenido el 14 de diciembre de 2015 para hacer propaganda antisemita de baja estofa, es un ejercicio estéril que no lleva a ninguna parte.

Tras dedicar la primera parte del texto a denunciar la ley israelí de “detención administrativa” que por cierto, no tiene nada que envidiar a la “de peligrosidad” inventada por el castrismo. Nos entreramos que “aunque los abogados no tienen acceso al expediente del prisionero”,  durante la visita que le hizo la madre, Raja Abu Sakha en la cárcel, ésta declaró: “Ha transformado la cárcel en un pequeño circo y realizado espectáculos para divertir a los otros detenidos», entre los cuales hay niños de 12 o 13 años y discapacitados”.

¿Sería esto posible en una cárcel cubana?

Por supuesto que no. Sin hacer mucha historia, El Sexto, un grafitero que estuvo encarcelado sin juicio durante más de un año en terribles condiciones de detención, no tuvo acceso ni a una hoja de papel. Contrasta con la situación del artista palestino preso, que si bien no sabe de qué se le acusa exactamente, cuenta con una verdadera asesoría legal y el apoyo de Amnistía Internacional. Hay que llegar hasta el último párrafo de ese bodrio, para enterarnos que las simpatías hacia el activista palestino, miembro del partido marxista Frente Popular para la Liberación de Palestina, una entidad que Israel, junto con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, catalogan de terrorista, no le vienen del exterior sino dela propia sociedad civil israelita.

Apoyo dentro del propio Israel y solidaridad internacional

Delante de la prisión donde permanece arrestado, una decena de artistas circenses israelíes denunciaron recientemente el caso del payaso palestino. La cultural protesta no es única.

Circula en Internet una petición on-line para su pronta liberación que ha alcanzado más de 12 000 firmas. Los promotores de esta iniciativa son los mismos artistas de Israel.

Igualmente, la página en Facebook de la Escuela de Circo de Birzeit, para la que trabaja el artista preso, recibe y comparte un sinnúmero de muestras de apoyo. Ciudades como Nueva York, Río de Janeiro, Copenhague o Londres no son ajenas a la causa y cientos de personas en todo el mundo colocan sus fotografías con la nariz roja y la pancarta Liberen a Abu Sakha, (Free Abu Sakha) y Justicia para el Payaso (Justice for Clowns).

Raja Abu Sakha, la madre del cirquero, comentó: «Ahora en Brasil hay siete canciones dedicadas a él y la gente de allí conoce la historia de Mohammad».

 

Deja un comentario