Es impensable que todavía no todavía no le hayamos dedicado una película a esa gloria ibérica, aseguró el filósofo.

Antonio Escohotado ha concedido una entrevista a Mariano Gasparet del El Español. Tras hacer una revista del panorama político y social actual, el filósofo aborda sus temas de estudio favoritos, entre ellos uno de los más importantes: el comunismo, al que ha consagrado 17 años de su vida. De hecho, el tercer tomo de Los enemigos del comercio, acaba de ser publicado por Espasa-Caspe.

Para Escohotado el problema principal de España es la desunión, y lo ilustra con la cantidad de guerras civiles que ha padecido. Sin embargo, llama la atención que no mencione las guerras civiles ultramarinas, particularmente la de Cuba; mostrando con esta omisión que los intelectuales peninsulares adolecen todos del mismo defecto a la hora de escindir una historia que nos fue común durante 4 siglos, como si los españoles de ultramar fueran de otro planeta.

Sobre la crisis institucional, D. Antonio cree que se debe regular la financiación de las autonomías para que no se gaste el dinero de todos los españoles en “rencores localistas” y se muestra partidario de una España federal, aunque reconoce que “carecemos del civismo de los suizos”, ligados desde 1291 a un juramento de responsabilidad colectiva. Barre de un plumazo los demagogos de izquierda cuando asocian monarquía y despotismo, considerando que si se respecta la división de poderes, un rey puede ser un eslabón adicional en el aparato democrático.

Llama la atención que Escohotado defienda la imagen de Bartolomé de Las Casas, lamentado de que no se enseñe a los españoles que fue un precursor de los derechos civiles, en lugar de que se estigmatice como a “un canalla que exageró los abusos cometidos en América”. Es difícil seguir su razonamiento, sobre todo cuando sabemos que las exageraciones del dominico tampoco se enseñan en las escuelas, ni en España ni en América.

El análisis que hace del Mercado y sus crisis recurrentes no va mejor, pues el filósofo todavía considera que “no hay todavía otro desarrollo que el verificado por fluctuaciones”, lo cual es un error ya superado por la ciencia económica liberal desde hace años. Su lamento: “Parece mentira seguir yendo de ingenuos, con la masa de datos aportada por nuestra propia Historia”, prueba si cabe, que al menos en ese punto, el pensador no ha hecho las tareas. Le sugeriríamos la lectura de Dinero, crédito bancario y ciclos económicos, de uno de sus colegas Jesús Huerta de Soto, un economista de primer nivel mundial, del que todo el mundo sabrá su existencia cuando los suecos le den en Nobel de economía, como sin dudas ocurrirá un día de estos.

El filósofo asegura estar dispuesto a conversar con Pablo Iglesias, al que pretende explicarle la correspondencia inequívoca entre “bolcheviques y nazis”; pero la verdad es que peca de ingenuidad, pues no parece que el Sr. Iglesias lo ignore. Ha sido harto demostrado que el comunista camuflado en socialdemócrata, es una veleta que sigue el viento en función de su ambición política: hacerse con el poder para nunca dejarlo, igual que lo hicieron sus siniestros mentores.

La entrevista vale la pena por dos aspectos esenciales, el primero es el ataque frontal a la leyenda negra que se lee entre líneas cuando responde a una pregunta sobre Cataluña. “Basta informarse para descubrir que Cortés fue un humanista”, aseguró, lamentado al mismo tiempo que “todavía no le hayamos dedicado una película a esa gloria ibérica”, cuya gesta es considerada por historiadores extranjeros (Prescott) equiparable a las conquistas de Alejandro o Julio César.

6 Comentarios

  1. El entrevistador no me preguntó en realidad por Huerta de Soto, a quien he leído con detenimiento, y cito más de una vez en los tomos 2 y 3 de Los enemigos del comercio. Tampoco es cierto que vea el futuro con pesimismo. La referencia al terrorismo islámico omite que estoy contándole la propuesta del premier japonés, Abe, sobre creación de una fuerza internacional que liquide iniquidades como la de Boko Haram, etcétera. Haciendo memoria, no recuerdo unas declaraciones más tergiversadas.

    • Estimado D. Antonio. No creemos haber tergiversado sus declaraciones al “Español” y sentimos haber dado esa impresión. En realidad el texto nos interesó muchísimo, sobre todo en lo relacionado con los problemas de España, Le rogamos disculpas y desde ya retiramos el último párrafo, pues no ha quedado nada claro. ¡Muchas gracias por pasar!

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