Madrid, 30 de octubre de 2016.

Querida Ofelia:

La exposición Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo, presenta una selección de los fondos más contemporáneos de la Colección del Museo Reina Sofía, en su mayoría adquisiciones recientes.

Con esta, se quiere acercar al espectador a los lenguajes y a las prácticas artísticas realizadas, tanto a nivel nacional como internacional, desde finales de la década de los 90 hasta la actualidad. Periodo que se define por el más feroz neoliberalismo en lo económico y cuya presión impacta en lo político, social y subjetivo, atravesando todas las esferas de la existencia humana y creando una “nueva razón” mundial.

La muestra aborda el modo en que medio centenar de artistas han reaccionado frente a este escenario, planteando diversos modos de cuestionamiento, resistencia y antagonismo, y se organiza alrededor de sus diferentes respuestas ante este nuevo sistema. Para ello se han creado líneas argumentales y conceptuales que van desde la enunciación de la crisis del Estado nación, la reflexión sobre los espacios de excepción, la utilización del cuerpo como territorio, la documentación de la ciudad como lugar de habitación y especulación, la ficción y el humor como estrategias frente a la supuesta objetividad de la tecnología y sus paradigmas científicos o la revisión de los lenguajes de la modernidad y sus vinculaciones con los procesos coloniales.

La muestra comienza en una sala en la que un ensayo fílmico de Allan Sekula The Lottery of the Sea (La lotería del Mar), sobre la regulación de la circulación en los mares, da cuenta de las transformaciones a diversos niveles que implica el mercado global y el consumo constante como única forma de vida.

La obra Analogue (Analógico, 1998-2009) de Zoe Leonard se sitúa en una línea similar al documentar los cambios ocurridos en el tejido comercial e industrial textil de la ciudad de Nueva York y sus repercusiones a nivel internacional, a lo largo de más de una década. La pieza consta de veinticinco capítulos de fotografías -analógicas, como su título-, que recuerdan la obsolescencia tanto del formato fotográfico, en plena era digital, como de un tipo de vida, en pleno sistema neoliberal.

Las referencias al trabajo contenidas en La ruota dentata (La rueda dentada, 2009) de Asier Mendizabal, como símbolo de la máquina y la fábrica, son compartidas por las imágenes de Labour in a Single Shot (2011-2014), la videoinstalación de Harun Farocki y Antje Ehmann, que supone una puesta al día de Arbeiter verlassen die Fabrik (Trabajadores saliendo de la fábrica durante once décadas, 2006). Ya no son obreros que salen de la fábrica sino de su lugar de trabajo, lejos de la cadena de montaje. Y tampoco son ya fragmentos seleccionados del cine de ficción, ahora son imágenes tomadas de la realidad, de carácter documental, que nos sitúan en pleno capitalismo y que al mismo tiempo visibilizan el sistema de competencia e individualidad, de control del comportamiento a través de un contrato de trabajo.

Por su parte, Mapa Teatro reflexiona en la obra Testigo de las ruinas (2005) acerca del proceso de gentrificación y desaparición del barrio El Cartucho de Bogotá a través de una estrategia antropológica de recreación y documentación de testimonios de los habitantes del lugar.

Tras la caída del Muro y la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea en 1993, se precipita el cuestionamiento de los grandes relatos de la modernidad, como la decadencia del Estado-nación, recrudecida por el desarrollo creciente de la globalización económica y cultural.

En torno a estos aspectos, más adelante en la exposición, diversos artistas analizan diferentes momentos de la modernidad y los sistemas de representación en el arte desde estrategias relacionadas con la teatralización de la historia. Así por ejemplo, Imperio (o K. D.) (2013-2014), la serie de fotografías de Jorge Ribalta dedicada a la abdicación, retiro y muerte de Carlos V, se organiza en forma de obra de teatro; los retratos ecuestres de Jon Mikel Euba, analizan la representación del poder de la Familia Real de Felipe IV en Velázquez, ofreciendo una perspectiva sobre los volúmenes y el espacio con relación a lo representado y al observador.

En Bilbao Song (2010), Peter Friedl utiliza el recurso del tableau vivant, un tipo de representación característica de finales del siglo XIX en el que los actores dan vida a una escena tomada de la pintura, para recrear sobre el escenario del teatro Serantes de Santurtzi (Bizkaia) el cuadro de Ingres, Enrique IV recibiendo al embajador español (1817) y plantear una doble dimensión política y estética de la mirada. La banda sonora está compuesta por la interpretación instrumental de la pieza Bilbao Song, creada por Kurt Weill para Happy End, la comedia musical de Bertolt Brecht, cuyo título trata de anticipar un final concreto para la situación política en el País Vasco.

Por su parte, a través de la superposición de decenas de fotografías de presas y centrales hidroeléctricas, Ibon Aranberri pone en escena el modelo de política hidráulica llevado a cabo en España y Portugal desde el siglo pasado. Estos enclaves estratégicos en los que se han levantado obras monumentales de ingeniería modificando el paisaje, son recorridos a pie por el artista y posteriormente fotografiados por encargo, proporcionando vistas aéreas que, como en la cartografía oficial, generan un imaginario vinculado a los poderes político y económico.

La sociedad global genera áreas de excepción no reguladas, como los campos de refugiados, y abre puertas a miedos. Las afueras, las fronteras, todo lo que es expulsado de la norma y el núcleo, constituyen el espacio del no adaptado, la verdadera cara de un sistema que asegura aceptar la alteridad pero cuyos resortes están diseñados precisamente para eliminarla, como pone de manifiesto el vídeo On Translation: Miedo/Jauf (2007) de Antoni Muntadas, quien volviendo la mirada al espacio geopolítico del Estrecho de Gibraltar, recoge a partir de entrevistas a personas de ambos lados del Estrecho la experiencia y la interpretación del miedo y sus complejidades.

ConThe Secession Sessions (Las sesiones de secesión, 2014), de Eric Baudelaire, reflexiona sobre la idea de Estado-nación desde las múltiples cuestiones que giran en torno al nacimiento de Abjasia, una antigua república soviética del Cáucaso, secesionada de Georgia tras una guerra civil en 1992-1993 e ignorada durante veinte años por la comunidad internacional.

A través del intercambio epistolar entre el artista y Max Gvinjia, ex ministro de Asuntos Exteriores de Abjasia se va desvelando un relato a medio camino entre la ficción y la realidad que reconstruye la historia reciente de este lugar. ¿Qué hace falta para que un territorio se convierta en Estado? ¿Un idioma, una moneda, un presidente, el deseo de sus habitantes -de todos, de cuántos-, el acuerdo con los países limítrofes, el acuerdo internacional?

Preguntas que también se plantea Amos Gitai en Bait / House / La maison (La casa, 1980) al enfrentarse al conflicto palestino-israelí a través de la historia de una casa en Jerusalén desde la expropiación de sus propietarios palestinos tras la Guerra de los Seis Días.

En esta área Federico Guzmán ha realizado una selección de la documentación generada en su proyecto Tuiza. Las culturas de la jaima (2015), un espacio de conversación y encuentro entre culturas en torno al Sáhara.

En España, entre 1996 y 2004, se asiste a años de políticas neoliberales que aumentan el crecimiento del PIB al 4%, de transformaciones sociales basadas en el consumo, y de especulación inmobiliaria centrada en las grandes ciudades. Las inversiones urbanísticas se instrumentalizan a través de la cultura y los grandes eventos, ofreciendo un modelo económico de ciudad terciarizada. La Barcelona post olímpica sería un ejemplo emblemático. Este periodo histórico-político es el contexto en el que presentamos una serie de obras de carácter documental, que dan visibilidad a la vez que desafían los cánones del género, contraponen la imagen publicitaria dominante, exponiendo las tensiones y los procesos ocultos detrás de esas transformaciones urbanas.

Como ejemplos, se pueden señalar De Nens (De niños, 2003), documental de Joaquim Jorda que retrata la reconversión urbanística de un barrio de Barcelona, el Raval, en el que los intereses económicos predominan sobre las necesidades sociales, partiendo de un caso de pederastia ampliamente cubierto por los medios de comunicación del que filma su juicio y exposición pública.

El ensayo fotográfico de Patrick Faigenbaum sobre el Bèsos formó parte de un proyecto de nueva institucionalidad en la cultura con la intención de dar visibilidad a las luchas históricas y la memoria colectiva populares de este área del extra-radio barcelonés en el que los movimientos sociales y vecinales intentaban crear fisuras en el modelo neoliberal. Ficciones anfibias, la película de María Ruido grabada en el cinturón industrial de Barcelona, analiza los efectos que tienen las nuevas condiciones de producción en la vida de los trabajadores.

Archivo F.X.: La ciudad vacía: La Casa (1999-2007) de Pedro G. Romero marca los nuevos espacios económico-domésticos de una ciudad de emigrantes andaluces, Badia del Valles, inventada en la época del desarrollismo, con un dispositivo de gestos a través de la danza que recogen lo intangible de estas transformaciones.

El extrarradio, los suburbios, y los barrios dormitorios situados en la periferia de la ciudad son temas recurrentes en las obras de Juan Ugalde. Imágenes construidas a partir del uso de la fotografía y la pintura sobre las superficies de sus lienzos.

La exposición también presenta casos de estudios sobre los procesos de gentrificación de ciudades como Madrid, como el proyecto de Manolo Laguillo o en Castillos en el aire (2012) de Hans Haacke, sobre las condiciones sociales, políticas y económicas de un barrio del extrarradio madrileño.

En la serie de trabajos titulada Folckore, la artista Patricia Esquivias se aproxima en clave de humor a los estereotipos y a los tópicos con los que se identifica la cultura española, alternando hechos que pertenecen a la memoria colectiva y a la cultura popular, con los grandes relatos de la historia del país.

Dos proyectos artísticos, el puesto en marcha por el colectivo argentino Taller Popular de Serigrafía, por un lado, y el de Alice Creischer junto a Andreas Siekmann, por otro, toman como objeto de estudio la crisis económica en Argentina de 2001. Este episodio puede considerarse un laboratorio de ensayo de la actual crisis financiera internacional y los consecuentes movimientos sociales y levantamientos populares surgidos en todo el mundo. Ambos trabajos pretenden visibilizar la acción de protesta, desde procesos en torno a la idea de trabajo, del “hacer social” y de lo colectivo. En este contexto de análisis de los procesos histórico-sociales en Latinoamérica, el trabajo de Harun Farocki articula las transformaciones del Sur y sus relaciones geopolíticas bajo la lógica decolonial. Su obra titulada La plata y la cruz concentra la mirada en la pintura de Gaspar Miguel de Berrío (Potosí, Virreinato del Perú, S.XVIII) como el territorio que encapsula un nuevo sistema-mundo basado en la lógica de la acumulación.

Son numerosos los artistas que en las dos últimas décadas han desarrollado interés en la relectura de la modernidad, como un proyecto inseparable del periodo colonial. Éste último se considera fue iniciado en el siglo XVI, con la “invención de Ámerica” y del “otro” exotizado. Los diferentes tipos de migrantes, desde el colonizador al que ha sido desplazado y despojado de todos los elementos de su vida cotidiana, su cultura, sus tradiciones, su identidad de género, e incluso de su lengua, configuran un nuevo territorio-archipiélago en el que se desarrollan identidades múltiples en continuo movimiento. En  ellas prevalece la ambigüedad y la resistencia. A través de medios como el vídeo o la fotografía, con especial énfasis en la performance y la danza, éstas artistas ponen en marcha estrategias de teatralización de la subjetividad.

Como ejemplo, Inés Doujak en su pieza Evviva il coltello! (Es Lebe das Messer!) [¡Viva el cuchillo!, 2010], examina, desde una perspectiva feminista, el giro biopolítico de las narraciones históricas. La artista austríaca plantea un aria de castrato, música muy célebre en Europa durante el periodo colonial, donde enfrenta el poder “civilizatorio” de la música culta y la doctrina evangelizadora, con el cuerpo expuesto y sexuado del contratenor enmascarado. Por su parte, las artistas Renate Lorenz y Pauline Boudry en Salomania (2009) abordan el cuerpo recuperando la fascinación por lo exótico propia del colonialismo, a través del mito de Salomé y trazan un relato sobre la identidad, la homosexualidad, el transgénero y la transexualidad. Se refieren a un “otro” construido de modo performático. Al igual que Itziar Ozariz, quien utiliza la reiteración de una misma acción y el análisis de sus variaciones para analizar las formas reguladoras de un espacio determinado. Sus Irrintzis, gritos de exclamación utilizados en los valles vascos como medio de comunicación y como exaltación de identidad más tarde, producen en sus acciones un desplazamiento de lo simbólico y de la constitución del sujeto.

Maruch Sántiz Gómez es una fotógrafa de origen maya que a través de sus imágenes fotográficas configura un universo visual en torno al sistema de creencias y rituales ancestrales. Las imágenes se acompañan de textos escritos en su lengua materna, el Tzotzil, y reproducen distintos proverbios indígenas.

La obra iniciada por Alejandra Riera, en colaboración con otros agentes, como Eleni Tranouli, UEINZZ o Sybil Coovi Handemagnon, reflexiona sobre la imposibilidad de representación del “otro”.

El cuestionamiento de los lenguajes de la arquitectura moderna y su abrazo a lo tecnológico, como promesa de funcionalidad y  búsqueda de una transparencia que escape de la historia, son objeto de estudio artístico. En el caso de Armando Andrade Tudela, la decodificación de medios como el cine y la arquitectura racionalista, promesas de utopía científica y progreso, son tensionados por su aparente reverso, el pasado vernacular. De un modo similar actúa Leonor Antunes, en su interpretación del arquitecto portugués Nuno Teotónio Pereira.

Dorit Margreiter, rastrea los vínculos entre arte moderno y un contexto político pasado y en ruinas, como también se encontraba el edificio del modernismo de Alemania del este, revisado en su trabajo zemtrum. La propuesta de Adriá Juliágira en torno a la traducción cultural del proyecto de Charles Fourier llevada a cabo por una comunidad de colonos franceses que emigra a Norteamérica en el s. XIX. Por su parte, Josiah McElheny recupera la ficción futurista del arquitecto y escritor Paul Scheerbart (Alemania, 1863-1915), y nos introduce en narrativas alternativas de la modernidad. Estos artistas, mediante una deconstrucción crítica de las formas, ya sea desde la ironía, la nostalgia o la mirada decolonial plantean metáforas sobre malogradas visiones de progreso, cientifismo y democracia política.

En su recorrido, la exposición se detiene en las obras de un grupo de artistas que recurren a estrategias como la cita, la reescritura y la apropiación de materiales y textos -que provienen de la literatura, la teoría fílmica o la ciencia- vinculando tiempo histórico y ficción. Más allá de los debates disciplinares que marcaron las décadas anteriores, y desde la consciencia de que todo paradigma histórico contiene fisuras, estos trabajos plantean líneas de fuga desde las que es posible formular nuevos modos de lectura e interpretación de las imágenes. Bordeando los límites de lo real y lo fantástico, retrocediendo en el tiempo, proponiendo rupturas de sentido, plagios, influencias, juegos de palabras y contrasentidos, enfatizan aquello que permanece en los márgenes y queda fuera del plano, lo subsidiario, la anécdota, lo silenciado. Como sugirió Marcel Schwob -el escritor que en el s. XIX propuso un nuevo género literario al que llamó Vidas imaginaras- es la capacidad del arte para desclasificar lo que nos permite formular otros relatos, frente a la realidad inequívoca que construye esa nueva razón del mundo.

De este modo, Joao Moreira Salles propone en la película Santiago (Uma reflexão sobre o material bruto, 2007) un análisis doble sobre el género documental y el registro biográfico a través de la figura de Santiago, el mayordormo jubilado de la familia, que relata sus memorias frente a la cámara del director. Por otra parte, la obra de Rebeca H. Quaytman también está con frecuencia protagonizada por individuos cercanos a la artista, en este caso el Thomas Beard, mencionado en el título. El suyo es un trabajo que se organiza de manera similar a la estructura de un libro, en capítulos, y que remiten a un imaginario ambiguo, espectral, construido a partir de la superposición de tramas pictóricas y de fotografías procedentes de los archivos de la autora.

Las películas de Joao María Gusmao & Pedro Paiva se inscriben en una genealogía que hereda la máxima patafísica como ciencia dedicada al “estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones”. Escenas ralentizadas que ponen en circulación el pensamiento de Charles Darwin confundido con las teorías de Isaac Newton, como en Manzana de Darwin, mono de Newton (2012), o la contemplación de Eclipses oculares (2007) explicados a partir de una cáscara de un huevo al girar. El suyo es un interés por las expediciones científicas, los libros de viajes y aventuras, y los mecanismos de construcción y alteración de la percepción –cámaras oscuras, linternas mágicas, máquinas de lectura- que también es compartido por el artista Rodney Graham. Son conocidas las interpretaciones de Graham de personajes de ficción en sus obras, como el marinero víctima de un naufragio, el cowboy, el pueblerino o el dandy. En El Cinematógrafo Verde I: fumador de pipa y lavabo que se desborda (2010), intercala imágenes en las que aparece fumando, recostado en un sillón, con las de una columna de agua enjabonada que se derrama en un lavabo. Un comentario al efecto Kuleshov, el ejercicio que demuestra cómo es posible provocar la creación de significados contrapuestos en el espectador en función del montaje cinematográfico.

La visión distópica atraviesa las narrativas de otros artistas, como el paisaje apocalíptico de Atomic Park (2003) de Dominique Gonzalez-Foerster, un lugar de recreo que fue escenario de la primera detonación de un arma nuclear en 1945; o Floh (2000), la colección de imágenes que Tacita Dean acumula durante su visita a rastros en distintas ciudades durante un periodo de siete años.

Algunos artistas comparten la voluntad de recuperar los ámbitos de la subjetividad a partir de lo lúdico y lo poético. Ese intento de reapropiación se hace aquí por medio de la cita y el “homenaje”, con la ironía como herramienta, a menudo devolviendo al sistema sus propios mecanismos de extenuación y saturación. Moyra Davey, Néstor San Miguel o Dora García, de forma muy diferente, exploran esta vía. Davey fotografía las cartas publicadas por la escritora y feminista Mary Wollstonecraft durante una estancia en los países nórdicos en 1796, y las convierte a su vez en material epistolar, al enviarlas por correo postal a un nuevo destinatario, Mary, Marie (2011). En la realización de Libro para Manuel(2009-2010) Néstor Sanmiguel Diest se comporta como un amanuense al reproducir, palabra por palabra, la novela escrita por Julio Cortázar. Si el escritor construyó este texto incorporando recortes de prensa, como una crónica de la convulsa situación política del periodo, la pieza de Sanmiguel Diest es también un palimpsesto que incorpora materiales de su vida cotidiana. Men I Love [Los hombres que quiero, 2009] es el homenaje de Dora

García a activistas músicos, poetas, artistas o actores, cuyos trabajos han sido referentes en su producción. Personajes reales que conviven con otros de ficción en sus trabajos -“proxys”, sustitutos, avatares-, como el mendigo que recorre las calles de Muster en The Beggar’s Opera (2007) o el infiltrado en la CCL, Cellule Cité Lenine (2006), un complejo de vivienda sociales en los suburbios de París, y que conforman un catálogo de vidas singulares con rasgos de “antihéroe” en algunos casos.

Ficciones y territorios.  Arte para pensar la nueva razón del mundo. 25 de octubre de 2016 – 15 de marzo de 2017.  Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, 3ª Planta. Comisariado: Manuel Borja-Villel, Cristina Cámara, Beatriz Herráez, Lola Hinojosa  y Rosario Peiró.

Deseo agradecer al Gabinete de Prensa del Museo Reina Sofía por la gran amabilidad que tuvieron, al proporcionarme toda la documentación necesaria para poder publicar esta crónica.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

 

Deja un comentario