Aumenta el cultivo de marihuana en tierras agropecuarias y forestales. La mayoría de los hechos detectados se concentró en Santiago de Cuba.

Así lo confirma la agenda de la comisión Agroa­limentaria que sesionó el pasado 13 de julio

 

Durante el 2014, los órganos especializados del Ministerio del Interior, en conjunto con otros organismos de la Administración Central del Estado, descubrieron 25 cultivos de Cannabis Índica -marihuana-, en los cuales se ocuparon más de 4 mil plantas y unas mil semillas. Aunque el municipio cabecera resultó el más afectado, se encontraron plantaciones en ocho territorios más.

Investigaciones realizadas corroboraron que las producciones obtenidas se destinan fundamentalmente para el consumo en la cabecera provincial, donde el principal mercado los constituyen jóvenes sin vínculo laboral y visitantes asiduos de centros nocturnos del casco histórico, residentes por lo general en los repartos Pueblo Nuevo, Alex Urquiola, 26 de Julio y Alcides Pino, y quienes adquieren los cigarrillos a 50 pesos.

Como resultado del enfrentamiento se procesaron 14 personas, de las cuales el 57 por ciento no sobrepasaban los 40 años de edad y la mayoría, aunque poseían antecedentes penales, por primera vez se involucraban en acciones de este tipo. Recibieron sanciones de entre cuatro y siete años de privación de libertad, con excepción de un caso, del municipio de Frank País, condenado a cinco años de limitación de libertad por problemas de salud.

Como medidas colaterales se confiscaron tres fincas particulares y una perteneciente a la CCS Toni Alomá, de Banes, se cancelaron dos terrenos en usufructo y se aplicaron amonestaciones a dos trabajadores de fincas estatales en las que se detectaron sembrados.

Según datos ofrecidos por el Minint, del total de hechos, nueve afectaron tierras del sector estatal y el resto se encontraron en patios de domicilios y fincas particulares, lo que evidencia las deficiencias en la supervisión de las tierras por parte de las administraciones competentes y el limitado accionar en la comunidad sobre las personas con antecedentes de este tipo.

Vergonzoso resulta que quienes deberían hacer producir la tierra, se involucren en la siembra de marihuana y perciban altas sumas de dinero con un producto que tantos perjuicios causa socialmente. Su modus operandi consiste en enmascarar el cultivo dentro de otras plantaciones de follaje parecido, como la yuca, o en el centro de cañaverales donde se hace un redondel y se siembra.

Regularmente los autores de estos sembrados o “cortes” de marihuana son cooperativistas, trabajadores agrícolas o forestales, desocupados e individuos que viven en la ciudad y se trasladan periódicamente para atender el cultivo.

Cuando un campesino establece viveros y plantaciones dentro de sus tierras, escoge aquellos sitios de enmascaramiento natural y de reducida extensión. Una siembra mediana tiene como promedio entre 300 y 400 plantas. En los alrededores del cultivo siembran bejucos y enredaderas, o instalan trampas de cordel o alambre fino atados a pequeñas estacas, que entierran a baja altura de la tierra.

Modus_Operandi.jpgAun cuando descubrir los cultivos es complicado, la Delegación Provincial de la Agricultura y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) deben redoblar los esfuerzos en la prevención, de manera que, como se expresa popularmente, no “se tire el machete después que pase el majá”. Emilio Ramírez, presidente provincial de la ANAP, plantea que “cada cierto tiempo se visitan las fincas de varios productores y se inspecciona si tienen o no marihuana, pero en ocasiones esta labor no se realiza con la necesaria profundidad”.

Los ojos de la provincia, sin embargo, no pueden quedarse en las plantaciones. El entramado social que propicia el consumo de marihuana u otros estupefacientes debe ser observado a fondo, para reducir así las causas del consumo, tarea que requiere de un mayor apoyo institucional y comunitario. Preocupa la tolerancia instaurada en ciertos barrios y centros recreativos en los que el silencio de muchos alimenta a una cadena delictiva que devora sutilmente a la sociedad.

Deja un comentario