Balí, el hombre que vino de la Sierra Maestra

Cuba, Fulgencio Batista después del Golpe
de Estado del 10 de marzo de 1952.

París, 29 de diciembre.

Querida Ofelia:

Te envío este nuevo testimonio de nuestro viejo amigo Roger Redondo, ex guerrillero del Escambray, durante la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista. Me lo mandó desde Miami. Su difusión es parte de nuestro modesto aporte para hacer conocer la verdad sobre lo ocurrido durante aquellos años cincuenta, ya que el régimen de los Castro ha tratado de borrar o difamar en su Historia Oficial.

“Mariano Pérez era conocido por Balí, había nacido en Camajuaní y era chofer. Manejaba camiones y guaguas interprovinciales que cubrían el trayecto de La Habana a Santiago de Cuba. Quizás por la información y las relaciones que le llegaban, a partir de su propio trabajo, Balí conoció a Jorge Sotús en la provincia de Oriente. Posteriormente, Jorge le presentó a Léster Rodríguez. Eran tiempos democráticos, anteriores, por supuesto, al Golpe de Estado del 10 de Marzo de 1952 y estaban los revolucionarios democráticos en el poder.

El Partido Auténtico representaba la tradición revolucionaria martiana de la República. Lo cierto es que dentro de aquel clima de tolerancia y patriotismo, Balí conoció a muchos revolucionarios, entre ellos al Dr. Ramón Rodriguez (Mongo Familia), revolucionario muy destacado, natural de Las Villas. Obviamente, estos revolucionarios influyeron en la formación de Balí, quien después del Golpe de Estado, junto a Jorge Sotús, se incorporó a la lucha revolucionaria.

El Golpe de Estado de Batista ensombreció el ritmo constitucional de Cuba y la alternativa era luchar. Entonces, el Movimiento Revolucionario comenzó la gesta heroica por la Dignidad Nacional. Balí se encontraba entre los cuarenta hombres armados que Frank País organizó para apoyar el desembarco del Granma. Este refuerzo era muy importante porque la expedición del Granma había sido duramente castigada y los expedicionarios se redujeron dramáticamente a más o menos veinte hombres.

Parte de las armas con que contaba este refuerzo habían venido de México, en una expedición comandada por dos líderes conocidos del Partido Auténtico, Carlos Gutiérrez Menoyo y Cándido de la Torres. Sirvieron para armar esos cuarenta hombres de Frank y posteriormente se usaron en el ataque a Palacio. Estas armas fueron desembarcadas por el puerto pesquero de La Coloma en el sur de la provincia de Pinar del Río, por un grupo de militantes del Partido Auténtico.

En toda esta heroica labor participó de manera muy destacada Léster Rodríguez del Movimiento 26 de Julio. El caso es que en buena hora llegó el refuerzo. Es importante aclarar que las armas que portaban estos combatientes no solo provenían de la expedición, otra parte del armamento lo habían donado militares norteamericanos que pertenecían a la Base Naval de Guantánamo.

En lo que respecta a los cuarenta hombres del refuerzo organizado por Frank, se vieron obligados a abandonar por el clima, el camión que los transportaba. Este vehículo lo había prestado Huber Matos, por gestiones de Celia Sánchez.

Los soldados de Batista encontraron el camión vacío y como Huber Matos no creía en esa época en la eficacia de la lucha guerrillera, se dio a la fuga, se escondió en la ciudad de Cienfuegos y de ahí se fue para Costa Rica.

Estando en Costa Rica, Matos se dio cuenta de que los guerrilleros se multiplicaron y llegaron a dominar una gran porción de territorio. Entonces, regresó a Cuba en una avioneta con armas y municiones.” Roger Redondo

Nota bene: continuará.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, deseándote un 2016 lleno de: paz, amor, salud y Libertad,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.