“Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América”

 

Luz Mary Castellón Valdéz, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, México D.F., México, lucava5111@yahoo.es

Seducir y atemorizar: las estrategias en la guerra

En la guerra fueron empleadas diversas estrategias para combatir al enemigo y debilitar sus fuerzas. La seducción fue una de ellas, así como atemorizar a la gente con palabras violentas. Seducir y atemorizar fueron dos estrategias que estaban muy relacionadas con la deserción, pues ellas motivaban u obligaban a los soldados a fugarse de las tropas realistas. Los militares insurgentes también usaban estas estas estrategias contra la población civil que permanecía neutral; aunque era más frecuente causar temor a través de un lenguaje violento para obligar al otro a tomar partido por las armas insurgentes, sobre todo para el caso venezolano.

Al revisar un número de casos de individuos que fueron juzgados por lo que las autoridades llamó “seducción” y otros donde se aprecia el uso de la fuerza simbólica para captar seguidores al movimiento insurgente, observo que en las fuentes mexicanas lo más recurrente era el seducir al otro a través de palabras indulgentes; mientras que en las venezolanas, predomina una imposición de la causa patriota hacia el otro a través de palabras violentas. El decreto a muerte, elaborado por Bolívar en 1813, es un claro ejemplo de cómo se le impusieron a la población los ideales patrióticos desde el temor: “Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América”.* A continuación, mostraré cómo funcionaron estas dos estrategias entre los seguidores del bando insurgente, según se puede observar en los testimonios de las casusas de infidencia.

Seducir para convencer

El proceso de seducción puede darse en cualquier ámbito de la vida sin que su manifestación conlleve, obligatoriamente, una connotación sexual. En este caso, seducir significaba persuadir a los soldados a que desertaran del ejército realista y se unieran al bando insurgente o, en general, a la población para que siguiera este partido. En el contexto bélico, ganar seguidores para la causa insurgente era perentorio, y para ello se acudió a la seducción como medio para persuadir al otro, sobre todo a los militares, para que abandonaran su puesto en las tropas del ejército español y se unieran al bando independentista. Aunque se dice que esta labor fue realizada por las mujeres insurgentes -y en general, puede que sea cierto-,no fueron únicamente ellas, sino también los curas y los mismos militares quienes seducían a la población y a sus compañeros de batallón.

El delito de seducción estaba muy relacionado con el delito de deserción. En los expedientes se observa cómo se dieron constantemente, en los batallones, acusaciones por estas causas. Un ejemplo es el caso de Feliciano Mata, juzgado en México en 1815, acusado de seductor de tropas al haber incitado a varios de sus compañeros a que lo siguieran. Uno de los testigos, un soldado que estuvo a punto de fugarse con Mata antes que fueran descubiertos y denunciados, se defiende en el juicio al señalar:

No tenía motivo alguno para cometer tal deserción, sino inducido así él como Barrundia de las seducciones y halagos del soldado Mata que hacia como doce días les andaba incitando para que ejecutaran la deserción, que el destino a donde los dirigía o llevaba era por el rumbo de la hacienda de Santa Rita donde frecuentemente asisten los rebeldes (…) que no lo ejecutaron a causa de no haber podido encontrar caballos.

La seducción supone la intencionalidad de generar interés por lo que no se dice; sugiere comportarse de una forma distinta, de plasmar en el imaginario de ambos, seductor y seducido, lo que se desea en la realidad. El seductor sugiere a su víctima algo sin decírselo, esperando que el otro elabore posibilidades de acción en su mente compatibles con la que él está pensando. En el contexto de la guerra independentista, el seductor busca generar interés por un proyecto político que implica la transformación de un estado de cosa existente, para la cual tiene que apelar a sus mejores argumentos para convencer al otro y ofrecer diversos beneficios, como mejor sueldo y ascenso militar.

 

Notas

* Simón Bolívar, “Proclama de guerra a muerte, 15 de julio de 1813”, Discursos y proclamas de Simón Bolívar, comp. Rufino Blanco (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 2007) 163-165.

Un caso interesante sobre mujeres seductoras de tropas que se halla en las causas de infidencia de México, es el que se le siguió en la población de Acambaro a Carme Camacho en el año de 1811. Se le acusó de seducir a varios oficiales del ejército español a que desertaran a las filas insurgentes; ella fue encontrada culpable y sentenciada a muerte. AGN-M, México, F. Real Audiencias, S. Infidencias, vol. 21, exp. 3, 1811.

 

 

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