¿Borrón y cuenta nueva?

España vuelve a avalar el crédito para vender bienes en Cuba

Se une a la linea de 40 millones de Cofides

España ha ocupado una posición privilegiada en las relaciones comerciales con Cuba, gracias en gran medida a los lazos que quedaron en ambas naciones tras su relación como colonia. Los últimos datos oficiales revelan que era el primer inversor extranjero y el tercer proveedor de Cuba, solo por detrás de China y Venezuela. El Ejecutivo español quiere seguir manteniendo esa categoría, más aún ante el proceso de apertura del régimen cubano hacia la economía de mercado, representado en el fin del bloqueo de las relaciones comerciales entre EEUU y Cuba. Y para ello baraja retomar los avales que servían de cobertura para que las empresas obtuvieran crédito, otorgadas por la compañía público-privada Cesce, y que estaban cancelados desde el año 2000 como consecuencia de los abultados impagos que acumuló el Estado cubano, cuantificados en 650 millones de dólares (597 millones de euros).

Sería el primer paso de una nueva estrategia que empezó a tomar cuerpo a finales de 2014, tras cerrarse un acuerdo para la devolución de ese pasivo. Fue en ese momento cuando Cesce, en la que el Estado tiene un 50% y el resto está participado por los grandes bancos y aseguradores, retomó la comercialización de seguros de crédito a corto plazo con un importe de 25 millones de euros para operaciones que fueran desde los 250.000 hasta el millón de euros. Una decisión que reactivó las exportaciones españolas a la isla, que cerraron el pasado ejercicio cerca de 965 millones de euros, un nuevo máximo histórico. Las empresas de bienes de equipo, como fabricantes de maquinaria o material eléctrico, han sido las más beneficiadas, ya que copan una tercera parte de las ventas de bienes españolas, mientras que las importaciones están ligadas a alimentos y bebidas, donde las grandes compañías españolas también están preparando su desembarco.

El nuevo contexto económico, cada vez más cercano a la liberalización y con fuertes expectativas de entrada de capital estadounidenses, es uno de los motivos que ha llevado al Ejecutivo a desbloquear los avales para proyectos a medio y largo plazo, que abarcarían importes mucho más elevados, aún sin decidir, y de las que se beneficiarían tanto inversores y exportadores. Las más favorecidas serían las grandes empresas turísticas, en especial las hoteleras, que copan el 90% del mercado cubano y que se podrían aprovechar del aluvión de turistas norteamericanos para abordar nuevos proyectos.

Meliá, que desembarcó hace veintiséis años en el archipiélago, es la cadena con mayor presencia en Cuba, con 27 establecimientos y 13.000 habitaciones, y tiene proyectados planes de expansión para implantar algunas de sus marcas inéditas en la isla como Gran Meliá, ME o Innside. Iberostar cuenta con diez hoteles, BlauHotels (4), Roc Hotels (3), BeLive, la división hotelera de Globalia, H10 y BlueBay disponen cada uno de dos hoteles, y Barceló, Hotusa, NH y Valentí, cuentan con uno. Todas ellas operan establecimientos bajo gestión, propiedad de empresas estatales como Gaviota o Cubanacán, que planean nuevas aperturas en los próximos años.

El ministro de Turismo de Cuba, Manuel Marrero, se reunió hace un mes en Madrid con el vicepresidente de CEOE, Joaquim Gay de Montellá, y el presidente del Consejo de Turismo de CEOE, Joan Gaspart, a quiénes exhortó a seguir ampliando la presencia de empresas en la isla, donde ya hay 11 cadenas hoteleras españolas presentes en Cuba y 13 empresas mixtas. “Ahora se debe promover la presencia de pymes, facilitar la entrada a las empresas constructoras, contribuir al desarrollo de la Zona Especial de Mariel y promover la construcción de plantas de tratamiento residuales y desalinizadoras para que el agua no escasee en la isla”, apuntó.

  • Nueva línea de crédito de Cuba

A estos nuevos avales para empresas con proyectos empresariales se une la Línea de Financiación Cuba, dotada con 40 millones de euros y ampliable en función de la demanda de las empresas.

Gestionada por la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides), participada por el ICEX, el ICO y los grandes bancos españoles, la línea de crédito, en vigor desde abril, tiene dos objetivos:proyectos desarrollados en cualquier provincia del país y operaciones en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), vinculada a actividades comerciales. La línea sirve para financiar tanto mplantaciones productivas como comerciales, con unos rangos de inversión que oscilan entre 75.000 euros y los 30 millones de euros, y con plazos de devolución que llegan hasta los 12 años con 4 de carencia para implantaciones productivas y hasta 3 con seis meses de carencia para las comerciales.

Hispanista revivido.