La escuadra cubana a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro se encuentra más vigilada que nunca

 

La alta cotización de los deportistas cubanos que han desertado en los últimos meses han hecho crecer esperanzas entre algunos púgiles cubanos. Por esta razón la medidas de seguridad alrededor de los boxeadores se extremará este verano. Ocho años después de quedarse sin medalla de oro en Beijing en medio de una crisis motivada por las deserciones de sus máximas figuras, Cuba vuelve con todo al boxeo olímpico, decidido a recuperar el sitio de honor que ocupó durante mucho tiempo y aspirante a pelear medallas en casi todas las categorías.

La nación caribeña, donde el deporte es una cuestión de política nacional, logró imponerse como una potencia deportiva a través de un programa estatal que la convirtió en potencia en boxeo, atletismo y otras disciplinas. Ismael Sene, uno de los más importantes analistas deportivos de la isla, confiaba a la prensa internacional que “el boxeo es la verdadera locomotora de Cuba”.

El Ministerio de los Deportes tiene todavía presente las recientes deserciones de 4 miembros del equipo de softbol femenido con Odreisleisis Pequero Del Sol, de 21 años, desaparecida de su habitación en la Universidad de Alberta, Canada el 12 de junio pasado con tres otras compañeras de las que se desconcen las identidades. También tien muy presente los 28 deportistas que desertaron durante los Juegos Panamericanos de Toronto en 2015.

y es que las cifras lo valen por encima de toda ideología. La promotora alemana Arena Box Promotion pagó 500.000 euros (682.451 dólares) por los boxeadores cubanos Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara, que ‘desertaron’ de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, según publica hoy el diario ‘Bild am Sonntag’. Según el periodico alemán, el jefe del Arena, Ahmet Öner, pagó 1,5 millones de euros (2,04 millones de dólares) por los también púgiles cubanos Yan Barthelemy, Yuriorkis Gamboa y Odlanier Solís, quienes ‘desertaron’ en diciembre de 2006 durante una competición en Caracas y que ahora compiten bajo contrato con la empresa alemana.

Está claro que el nivel de los púgiles caribeños se verá claramente este año ya que deberá medirse contra profesionales, después que el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) se pronunciara varias veces en contra y catalogara la medida como “aberrante”, el pasado miércoles se dio a conocer la nueva regulación por parte de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA) de admitir a los boxeadores profesionales en los próximos juegos olímpicos de Río 2016. El presidente de esa organización, Wu Ching-kuo, y otros miembros de la AIBA, se reunieron en un congreso extraordinario en Suiza y acordaron por 88 votos a favor y cuatro abstenciones la nueva regulación.

Unos diez boxeadores integran la delegación cubana a Río: Joahnys Argilagos (49), Yosbany Veitía (52), Lázaro Álvarez (60), Yasnier Toledo (64), Roniel Iglesias (69), Arlen López (75), Julio César La Cruz (81), Erislandy Savón (91) y Leinier Peró (+91) y Robeisy Ramírez en 56 kg, calificado el pasado 23 de junio.

“Cuba está en reales condiciones de alcanzar cuatro títulos en Río”, auguró el periodista deportivo José Luis López, quien basa su pronóstico en los últimos resultados de los antillanos.

“No existe un país de los inscritos para competir en la justa bajo los cinco aros, capaz de poseer una nómina tan experimentada, pletórica de títulos olímpicos y mundiales, como los 10 hombres que representarán a Cuba”, aseveró el cronista.

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