Carrasco Montalbán: ‘Me voy con el corazón encogido’

“Haciendo balance de tantas iniciativas, tantas reuniones y tantas visitas, yo en lo personal me siento satisfecho” manifestó Juan Francisco Montalbán Carrasco en declaraciones a la prensa.

  • No hizo mención a los expedientes bloqueados, ni al saneamiento de la vida asociativa.

El embajador de España en Cuba, Juan Francisco Montalbán Carrasco, recibió numerosas manifestaciones de afecto y cariño durante el cóctel que, con motivo del final de su misión diplomática en Cuba, y como despedida, se efectuó el pasado 28 de marzo en los salones de la Embajada de España en La Habana. Entre los participantes se encontraban el cónsul general, Carlos Pérez-Desoy Fagés; la consejera de la Embajada, Raquel Gómez-Cambronero; el consejero, Fernando Martínez Marty; la canciller del Consulado General, Ana Sánchez Vidal; la cónsul honoraria de España en Santiago de Cuba, Carmen Diéguez, y funcionarios de la Consejería de Empleo y Seguridad Social en La Habana. En representación de la colectividad española estuvieron presentes Carmelo González Acosta, presidente del Consejo de Residentes Españoles en Cuba (CRE); Julio Santamarina López, presidente de la Federación de Sociedades Españolas de Cuba (FSEC), así como presidentes de federaciones, agrupaciones, sociedades españolas, representantes de las comunidades autónomas españolas en Cuba y otras personalidades invitadas.

Palabras del embajador

“Esta es una despedida muy emotiva para mí porque sabéis que he intentado poner todo de mi parte para que pudiéramos hacer una labor que tuviera sentido, que nos ayudara por un lado a hermanar a los dos países por la vía de los que comparten las dos identidades, española y cubana, y por otro lado poniendo en marcha aquellos instrumentos que el Estado español pone a disposición de los emigrantes, de los hijos de emigrantes, para que se sientan identificados, vinculados y unidos con el país de origen” dijo Juan Francisco Montalbán al iniciar su intervención que devino en una conferencia magistral sobre los antecedentes, presente y futuro de las relaciones entre Cuba y España. Habló sobre el plan de trabajo y los objetivos que se trazó hace ya casi 5 años, cuando llegó a la mayor de las Antillas, y que no eran otros que “consolidar la presencia española en Cuba; colaborar en aquello que Cuba desee de España, e ir construyendo objetivos comunes dentro de la comunidad iberoamericana”.

Montalbán también se refirió a la historia común de ambos países, elemento importante para una mejor comprensión de estos temas, las referencias cruzadas y las relaciones de ida y vuelta entre españoles y cubanos, poniendo numerosos ejemplos. Tuvo palabras de agradecimiento para todas las personas que lo ayudaron a comprender mejor estas realidades y, en especial, para el historiador de la Ciudad de La Habana, doctor Eusebio Leal Spengler, “un amigo muy especial para todos los españoles” para quien tuvo un especial reconocimiento.

Recordó con agrado los acontecimientos más importantes ocurridos durante su permanencia al frente de la Embajada española en la Isla, entre los que mencionó las numerosas visitas ministeriales del Gobierno español y de los presidentes autonómicos; la mejoría de las relaciones económicas y la renegociación de la deuda externa; la apertura de líneas de crédito y de nuevos instrumentos que propician la presencia de empresas españolas en Cuba; unas cifras record de turismo y “unas cifras de inversión y de comercio bilateral que también nos han dejado muy satisfechos; la apertura de esta Embajada restaurada; la cooperación universitaria con Cuba; el apoyo al deporte, y sobre todo la atención a los dobles nacionales”(…)

“Todos tenemos que hacer más, en ese ámbito, nos queda muchísima labor, pero creo que tenemos que estar satisfechos de lo que hemos hecho, de nuestra ayuda, de nuestra colaboración, tanto del CRE como de todas las sociedades, que decir de los consulados: incansable y abnegados consulados honorarios, nos queda mucho trabajo por delante en ese campo, pero también hay que decir que el Gobierno español, ni en los peores momentos de la crisis ha interrumpido esas ayudas que permanentemente poníamos a disposición de los españoles, de los hispano-cubanos que menos suerte habían tenido en la vida”.

Asimismo, tuvo palabras de elogio para la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, el Centro Educativo Español y las sociedades españolas, en especial el CRE y la FSEC. “Si hay algo de lo que podamos sentirnos orgullosos en nuestra Embajada (…) es el reforzamiento que hemos hecho de las instituciones porque la tarea es inmensa y sin ese apoyo que nos habéis dado habría sido imposible”.

Como momentos emotivos recordó los recorridos que realizó por el interior país, donde sostuvo encuentros con las comunidades españolas asentadas lejos de la capital. Otros momentos fueron haber recibido en Cuba al Rey emérito Juan Carlos I que asistió a los funerales del comandante Fidel Castro, así como las reuniones que sostuvo con el presidente cubano, Raúl Castro Ruz. Al hablar sobre el futuro dijo que “tenemos que estar satisfechos de lo conseguido, pero no se nos debe poner nada por delante, debemos proponernos siempre metas superiores”.

Reconocimientos y títulos

Durante el encuentro, el presidente de la Federación de Sociedades Españolas de Cuba (FSEC), Julio Santamarina López, junto al secretario, Alberto Cartaya Velasco, hicieron entrega al embajador español del Reconocimiento Especial ‘Miguel de Cervantes y Saavedra’, máxima distinción que otorga la FSEC, en el que se podía leer: “En ocasión del final de su misión como embajador de España en Cuba, se le otorga la condición de ‘Presidente de Honor’. Lleve siempre consigo la gratitud de las sociedades españolas, por su singular vínculo con nuestra comunidad y su valioso aporte al fomento de las relaciones entre nuestros dos países”. Por su parte el Centro Unión Orensana de La Habana le otorgó la condición de ‘Asociado de Honor’, estando la entrega del Diploma a cargo del presidente social, Roberto Ogando Zas y el secretario, Felipe Cid Domínguez.

Declaraciones

Casi al finalizar la actividad, el embajador Montalbán Carrasco quiso compartir con España Exterior sus impresiones y vivencias como diplomático al finalizar su misión en Cuba al manifestar a este medio: “La primera reacción de los que estamos preparando maletas para dejar el país es sentimental sin duda, aquí se crean muchos afectos, mucha implicación en el país, y cuesta, cuesta mucho dejarlo, y lo hace uno con el corazón encogido. Esa es la primera reacción, a veces se emociona uno mucho, a veces como decimos en España, la procesión va por dentro, pero lo primero que surge es un gran sentimiento, una gratitud por haber podido conocer un país tan fraterno con los españoles”.

Asimismo, señaló que “haciendo balance de tantas iniciativas, tantas reuniones y tantas visitas, yo en lo personal me siento satisfecho, y he insistido en ello, no es una labor solo de los diplomáticos, o de los funcionarios de la Embajada, es una labor en la que colaboran activamente y abnegadamente todos los españoles, los hispano-cubanos que residen en Cuba”.

Al solicitar su valoración sobre la colectividad siempre creciente de españoles en Cuba manifestó que “yo si algún mérito me puedo otorgar es el de haber escuchado mucho a todo el mundo, haber participado en las actividades que han ido organizando, conocer de sus realidades, de sus historias, hemos presentado libros, hemos presentado certámenes de folclore, dentro de nada empieza de nuevo ‘La Huella de España’, supongo que todos piensan que pudiéramos haber impulsado más este tema o aquel, pero yo he recibido mucho afecto y me siento muy gratificado por el” a lo que añadió “cuando uno pasa por Cuba queda implicado en este país de por vida, con el sentimiento, con la pasión, con el afecto y con la voluntad de modestísimamente ir aportando como diplomático, como profesional, como español en el acercamiento de los dos países”.

Hispanista revivido.