CARTA DEL EX GUERRILLERO DEL ESCAMBRAY ROGER REDONDO A PROPÓSITO DE UN DOCUMENTO HISTÓRICO

París, 24 de septiembre de 2015.

Recordada Ofelia,

Esta nota de prensa fue enviada desde la provincia cubana de Las Villas por Faure Chomón en 1958 para que fuese leída en el programa de radio La Voz del Directorio Revolucionario, que salía al aire a las 10 menos 10 p.m. por la estación miamense WMIE, que estaba situada en la 36 St.. del N.W. Sus locutores eran: Roberto Solís, Luis Blanca, Roberto Echevarría y Roberto Roque.

En la reunión de Hoyo Alemán se había ofrecido a Gutiérrez Menoyo el grado de coronel y de jefe del Frente del Escambray, para rivalizar con el Movimiento 26 de julio, pero éste no lo aceptó, declarando que el primer soldado de la insurrección contra el régimen de Batista y jefe de la Revolución cubana era Fidel Castro Ruz. Por tal motivo Chomón, el compañero José y los comunistas villareños emprendieron una campaña difamatoria contra Menoyo y sus combatientes.

El comandante Lázaro Artola, participante de la reunión de Hoyo Alemán, se quedó con el documento original y al triunfo de la Revolución se lo entregó a Roger Redondo en La Habana.

Considero que es un documento que forma parte de la historia de la Revolución Cubana y especialmente del papel que interpretaron los guerrilleros del Escambray, en su lucha contra el régimen de Fulgencio Batista. Lo obtuve gracias a la amabilidad de los ex guerrilleros Miguel García (Miguelito Camajuaní) y Roger Redondo, los cuales, como muchos de los que combatieron en el Escambray viven hogaño en el exilio en Miami.

“El Escambray, Segundo Frente del Directorio Revolucionario.

Estima el Directorio Revolucionario necesario dirigirse al pueblo de Cuba y en especial al de Las Villas en cuyo territorio del Escambray se libran hermosas batallas por la reconquista de nuestras libertades.

Siempre en épocas de sacrificios, penurias, dolores y combates, los hombres se estrechan entre sí proporcionándose mutuo calor, aliento y ánimo. Una misma fe los une, una misma razón los guía. Sin querellas saben encontrar lo que buscan con entusiasmo y desprendimiento. Los triunfos de unos, son los de todos. Pero en esta época nuestra hay quienes prefieren disputarse las glorias y en su afán no escatiman medios para lograrlo, aunque el mismo siembre el equívoco, el encono y el malestar en todos los corazones.

Los que peleamos bajo la bandera del Directorio Revolucionario, luchamos al propio tiempo para lograr la unidad de todos los cubanos.

El Directorio respeta todo sacrificio que se realice por la causa de la libertad cubana, bajo cualquier emblema que se luche.

Por eso sabemos llevar, bajo cualquier situación por crítica que sea, el júbilo de los tranquilos de conciencia que actúan sin temor. Nos alegramos de los triunfos de los compañeros de otras organizaciones, admiramos al héroe anónimo y hacemos público reconocimiento de la bandera que asesta un golpe al dictador.

Así somos. Con este ánimo pudimos después del heroico Ataque a Palacio, el 13 de marzo de 1957 y del triste asesinato de cuatro compañeros en Humboldt 7, en que cayeron sus mejores hombres, los que sobrevivimos, amargamente tristes, pero firmes en nuestros ideales, nos dimos a la tarea de sustituir a los caídos y organizar nuestros cuadros dirigentes, convencidos de proseguir nuestro camino hacia la libertad de Cuba.

Vimos enseguida la necesidad de abrir un segundo frente de la lucha contra la dictadura y comenzamos a organizar el frente del Escambray en la provincia de Las Villas. En manos del compañero Eloy Gutiérrez Menoyo pusimos las armas y el mando de este frente de combate. Desde abajo compañeros del Directorio Revolucionario guardaban en secreto y trabajaban con este inconveniente de no dar publicidad al nuevo frente de lucha, para consolidar sus posiciones y poderlas abastecer. De esos héroes anónimos del Directorio Revolucionario que día tras día, ayudaron desde abajo, a los rebeldes del Escambray hay muchos muertos, otros torturados o encarcelados y los más, que siguen esta lucha hasta el triunfo o la muerte.

Mientras nosotros en el extranjero, adquirimos armas y nos preparábamos para trasladarnos y reforzar a los compañeros del Escambray. Y tras grandes vicisitudes y penurias después de nueve días de navegación llegamos a las costas cubanas haciendo realidad nuestro propósito.

De todos estos esfuerzos conjugados nació y se desarrolló este formidable Segundo Frente del Escambray que actualmente mantiene en jaque. Por eso al sostenerse el primer encuentro entre nuestros hombres y el ejército y caer heroicamente el jefe de aquella columna, el valeroso estudiante espirituano Enrique Villegas, fue el Directorio Revolucionario la organización revolucionaria que proclamó a la prensa extranjera y nacional la trascendencia de este hecho, como comienzo de otro frente de batalla contra la tiranía de Batista, pues agencias cablegráficas se hicieron ecos del mismo.

Después vinieron los encuentros de las Dianas, Banao, donde combatimos Eloy Gutiérrez Menoyo, jefe de milicias del Escambray, y varios compañeros más del ejército nacional como Eduardo García Lavandero, Luis Blanco, Enrique Rodríguez Loeches, Rolando Cubela, Alberto Mora Becerra, Gustavo Machín y varios dirigentes provinciales como Tony Santiago y Armando Fleites.

Otros encuentros posteriores como los de Charco Azul y la toma de la hidroeléctrica en el Salto del Hanabanilla, fueron comandados por Alfredo Peña, Rolando Cubela, Tony Santiago y William Alexander Morgan, este último excombatiente de la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos miembros del Estado Mayor del Segundo Frente que comanda Eloy Gutiérrez Menoyo.

Después de los sucesos del día 9 de abril, muchos compañeros del Movimiento 26 de julio tuvieron necesidad de buscar abrigo y protección en las lomas del Escambray, entre ellos se encontraba Víctor Bordón Machado, que hasta esos momentos se había mantenido en los montes de la Sierra Morena, en las cercanías de Quemado de Güines.

Al enterarse Eloy Gutiérrez Menoyo de que Bordón necesitaba auxilio, no perdió tiempo en brindarle apoyo bajando con cien hombres a las estribaciones del Escambray para ayudarlo a burlar la persecución del ejército. Queda con este gesto una vez más reafirmada nuestra postura de unidad revolucionaria. Así es el Escambray, por sus laderas han subido cubanos dignos a defender la libertad de Cuba, a todos se han recibidos sin partidarismos ni egoísmo, pero todos en respuesta a nuestra generosidad han respondido con lealtad y respeto a la jerarquía del Estado Mayor de este ejército revolucionario y a la organización que lo ha hecho posible. Así como la Sierra Maestra es del 26 de julio el Escambray es un frente patrocinado por el Directorio Revolucionario. Dos verdades y un sólo ideal.

El Directorio Revolucionario aboga por un pacto nacional de todos los sectores revolucionarios del país para mantener cada día más fuerte la lucha contra Batista hasta lograr la victoria.

POR UN TRECE DE MARZO VICTORIOSO.

Faure Chomón.

Secretario General del Directorio Revolucionario”

A continuación te envío la carta que me hizo llegar desde Miami el ex guerrillero del Escambray Roger Redondo a propósito de este documento histórico:

“Todo se fue complicando después del fracaso de la huelga de abril para los dirigentes del 26 de julio, y de la mayoría de los dirigentes del Directorio Revolucionario. Ellos nunca tuvieron fe en que se pudiera derrotar la dictadura de Batista en la Sierra Maestra y en el Escambray. Para ellos la lucha guerrillera no podía ser decisiva, podía servir de propaganda, pero nunca para vencer.

El ejecutivo del Directorio Revolucionario con Faure Chomón a la cabeza llegó a la costa de Nuevitas el día 8 de febrero de 1958 con el mayor arsenal de todos los que habían llegado con éxito a Cuba. En Camagüey, los expedicionarios se dividieron en dos grupos: uno hacia La Habana con el grueso del armamento, y el otro al Escambray el día 13 de febrero. Éste último con 47 carabinas italianas que en aquella época costaban menos de doce dólares cada una. Le informaron a Gutiérrez Menoyo, que el acuerdo tomado en Miami de aportar la mitad del arsenal que poseía el Directorio, no se podía cumplir porque el Dr. Primitivo Lima, dirigente del D.R. había recibido una información de parte de un militar de Batista, según el cual, en el Escambray no era posible que operara un grupo de guerrilleros ya que la aviación moderna acabaría con ellos. Además, de todas maneras aportaría el pequeño lote de las carabinas, pero los nuevos planes eran los de tomar el Palacio Presidencial.

En la Habana, una vez derrotado el gobierno, invitarían a Fidel a que bajara de la Sierra Maestra y que se incorporara a la vida civil.

De aquellos expedicionarios, sólo se quedaron en el Escambray Rolando Cubela y el Dr. Armando Fleites. Faure Chomón y sus compañeros sólo se desviarían para comunicar aquella decisión, y después seguirían hacia La Habana. Pero un incidente imprevisto hizo cambiar sus planes, ya que un grupo de soldados llegó al campamento, por lo cual se vieron obligados a permanecer en el Escambray desde el 13 hasta el 21 de febrero, que fue cuando pudieron salir por las cercanías de Fomento. Los sacó de allí Carlito Brunet, el cual había viajado desde Sancti Spiritus para trasladar a Chomón y sus compañeros directamente a La Habana en su carro particular. A causa de otro incidente imprevisto, tuvieron que regresar a Sancti Spiritus.

Las armas que trajo la expedición del Directorio Revolucionario, bajo la dirección de Faure Chomón Mediavilla, el 8 de febrero, en apenas un mes y unos días cayeron el 29 de marzo en manos de la policía batistiana en la playa Santa Fe. Sirvieron para engrosar el arsenal de la dictadura pues consistían en: unas 400 granadas de manos, 45 ametralladoras, dos cañones de 20 milímetros. Una ametralladora calibre 50, 2 trípodes calibre 30. Todo el armamento que pasó frente al Escambray y que nos fue escamoteado, fue utilizado por la dictadura en la ofensiva al Escambray y a la Sierra Maestra en el mes de abril.

Por otra parte, los dirigentes del Movimiento 26 de julio del llano, encabezados por Faustino Pérez, uno de los participante en la expedición del Granma, al que le tocó vivir en carne propia todo el desastre de los primeros días del desembarco, era el más convencido que los tiempos de la Guerra de Guerrillas ya habían pasado. Había heredado del profesor García Bárcenas muchos contactos militares, aunque el día 5 de septiembre del 1957 tuvo su primer fracaso.

En la ciudad de Cienfuegos, se preparaba la huelga general, donde se cifraron todas las esperanzas, sin olvidar que Justo Carrillo contaba con muchos contactos militares. Los puros fueron encarcelados, pero mantenían relaciones dentro del ejército. Con todos esos recursos no se consideraba nunca la Guerra de Guerrillas, tan es así que en Cienfuegos los marinos tomaron la ciudad, estando a unos pocos kilómetros del Escambray, donde hubieran podido encontrar más ayuda, pero descartaron esa opción.

Después de que la huelga general convocada para el 9 de abril fracasó totalmente, la dictadura se lanzó sobre los guerrilleros de ambas sierras con todos sus recursos.

Como los guerrilleros casi no contaban con una retaguardia en el llano, fue costoso el experimento del paro obrero. Costó sangre y encarcelamiento para los hombres del llano.

Después de los 68 días que duró la ofensiva en ell Escambray y los 70 días en la Sierra Maestra, las tropas de Batista regresaron a las ciudades diezmadas y derrotadas.

Fidel Castro se reunió con los dirigentes del M. 26 de julio responsables del esfuerzo fracasado, y fue cuando tomó el poder total de las milicias urbanas, al mismo tiempo nombró nuevos dirigentes entre sus más fieles seguidores y los envió al llano.

El 9 de julio 1958 Faure Chomón llegó a Sancti Spiritus a la casa de las hermanas Brizuela, en la calle Dolores #60 derrotado y sin armas.

Parte de los dirigentes del M. 26 de julio se sintieron descontentos con lo sucedido en la reunión de las Alturas de Monpié. Algo pasó en la Sierra Maestra con el cuadro clandestino del P.S.P. Al parecer se dieron cuenta de que el joven abogado no les sería muy dócil, y decidieron tener una segunda alternativa.

Se reunieron en Sancti Spiritus, Wilfredo Velázquez, y Faure Chomón. Estaba presente Chiquitico Artiaga, pero sin participar en la conversación. Se redactó un documento para presentarlo a Gutiérrez Menoyo. Se sentían tan seguros de que aquella propuesta no sería rechazada, que la enviaron a Miami y fue leída por La Voz del D.R. a las 9 y 50 p.m. Fue escuchada por el capitán Rafael Garrigas, y otros compañeros. Convocaron a Gutiérrez Menoyo para reunirse y éste los recibió en un lugar conocido por Hoyo Alemán, en la residencia de Ventura Hernández. Era el mes de julio, a pocos días de terminada la ofensiva. En concreto el acuerdo planteaba que los dirigentes del Movimiento 26 de julio estaban disgustados con que Fidel tuviera el poder total y exigían desde la Sierra del Escambray, fe y obediencia a las órdenes de la Sierra que eran sagradas y no se discutían.

El P.S.P., el Directorio Revolucionario y un grupo de dirigentes del Movimiento 26 de julio, desconociendo a Fidel acordaron nombrar a Gutiérrez Menoyo jefe militar de todas las tropas con los grados de coronel, en el momento en que Fidel Castro era comandante, grado inferior a Coronel. Faure Chomón Mediavilla, jefe político del frente se ocuparía de los asunto políticos y Gutiérrez Menoyo de lo militar.

Menoyo rechazó la propuesta de plano, y Artola que lo acompañaba les comentó que en las guerras de la Independencia sólo había habido un jefe del ejército: Máximo Gómez. En el mes de octubre Fidel mandó al Ché Guevara como jefe a la provincia de Las Villas.

Ernesto Guevara antes de salir hacia el Escambray se afilió en secreto al P.S.P. (Partido Comunista), siguiendo las intrusiones de Wilfredo Velázquez.

Nota bene: Un mes antes de la ofensiva de primavera, la inteligencia del P.S.P. informó a Fidel Castro de cuántos soldados llegarían a la Sierra Maestra, además de los nombres y perfiles de los oficiales.

Fue una gran ventaja, pues dio tiempo a construir trincheras por los caminos que estaban seguros de que por ellos pasarían los soldados. Mandaron a los llanos a requisar ganado para hacer tasajo, y realizaron todos los preparativos. Mientras que a los que estábamos en el Escambray no se nos informó de nada y tuvimos que improvisar, según ocurrían los acontecimientos.

Algunos militares han dicho que al Escambray fueron 5 000 efectivos, pero a mí que estaba allí, me llegó el informe de que eran unos 2000, por lo tanto no estoy seguro. A la Sierra Maestra se dice que Batista envió a 10 000 soldados, pero tampoco puedo asegurar la veracidad de esa cifra”. Roger Redondo

Te ruego que la hagas la presente crónica circular entre familiares y amigos allá en San Cristóbal de La Habana.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández

Foto: Faure Chomón y Ernesto Ché Guevara. Cuba, 1958.

Hispanista revivido.