Carta de Eduardo Chibás desde la cárcel del Castillo del Príncipe

Don Eduardo R. Chibás y Ribas
Don Eduardo R. Chibás y Ribas

París, 25 de mayo de 2016.

Querida Ofelia:

Estoy terminando leer el muy interesante libro de Robert A. Solera “Cuba: La República de militares y estudiantes de Machado a Batista. Apuntes históricos / 1933-1952”. Te escribiré una crónica sobre el mismo. Pero hoy deseo enviarte uno de los  documentos históricos importantes que Solera publica, el que aclara la triste situación en que vivía nuestra Cuba en los años cuarenta.

Se trata de la carta que publicó la revista Bohemia el 5 de junio de 1949.  Había sido escrita cuatro días antes por Eduardo R. Chibás, en el Castillo del Príncipe de San Cristóbal de La Habana, donde se encontraba preso.

Es necesario recordar que “La Jornada Gloriosa” del 1 de junio de 1944, había llevado al poder al Dr. Ramón Grau San Martín.

“Cinco años después

Era por los primeros meses del año 1944. Estaban próximas a celebrarse las elecciones presidenciales del primero de junio. El cuadro Auténtico era de franco derrotismo. Día a día connotados líderes del Partido Revolucionario Cubano se pasaban a las filas de la Coalición Socialista Democrática, entre ellos, gran número de representantes a la Cámara que habían obtenido sus escaños por los votos Auténticos. Manolo Braña —de acuerdo con Batista— creaba la “Izquierda Auténtica’ que atacaba a Grau San Martín, al Partido Revolucionario Cubano y a la Alianza Auténtico Republicana. El Dr. Grau no encontraba quien lo acompañara en la boleta como candidato vicepresidencial. En la mayoría de las provincias los candidatos senatoriales Auténticos jugaban a la minoría.

El derrotismo imperaba en las filas del Partido Revolucionario Cubano. Nunca perdí la fe en el pueblo de Cuba. Cada deserción a las filas enemigas me proporcionaba más fuerza para proseguir la lucha.

Estaba postulado a Senador por el Partido Auténtico en la provincia de La Habana. Sin embargo, recorría todas las provincias, desde la Punta de Maisí al cabo de San Antonio. Siempre me hallaba allí donde mejores servicios podía prestar a la causa del Autenticismo.

Para impulsar la lucha, el domingo 27 de febrero de 1944, a las ocho de la noche, por el Circuito CMQ, sacamos al aire por primera vez la Hora Dominical del Partido Revolucionario Cubano. No hace falta que digamos lo que representó para el triunfo de Grau San Martín nuestra intensa campaña de renovación nacional por los micrófonos de la CMQ. El pueblo de Cuba lo recuerda demasiado bien. En menos de tres meses viramos por completo el panorama político nacional. Mientras Carlos Prío Socarrás politiqueaba en la provincia de Pinar del Río, jugaba a la minoría senatorial y gastaba el dinero que le facilitaba el jefe de la policía de Batista, General Manuel Benítez, nosotros sacrificábamos nuestra fortuna y exponíamos nuestra vida frente a la Policía …, dirigida por el General Benítez. Mientras Benítez apoyaba a Carlos Prío en Pinar del Río, la Policía disolvía a tiro limpio el mitin celebrado en honor de Guiteras el día 8 de mayo de 1944 en el Parque Central de La Habana, en los … momentos en que yo hacía uso de la palabra defendiendo al Dr. Grau San Martín, causando con sus disparos muertos y heridos, entre ellos el joven estudiante oriental Orlando Morales Castro.

El día 31 de mayo de 1944, faltando solamente unas horas para la celebración de las elecciones presidenciales, hicimos el siguiente llamamiento al pueblo de Cuba, ¡Cubanos! El destino secular de nuestra patria se decide en las próximas elecciones… ¡Todos a las urnas para hacer del primero de junio, en la historia de Cuba, una fecha de libertad, de limpia democracia, de auténtica victoria nacional! ¡Todos a las urnas … y votar por Ramón Grau San Martín!”

El pueblo de Cuba respondió. El resultado de los comicios, calificados por mí como la Jornada Gloriosa del primero de junio de 1944, produjeron una explosión de júbilo popular nunca visto antes en nuestra patria. Era el triunfo de la Revolución Auténtica. … En aquellos momentos no lucía estéril el sacrificio de tantos compañeros dejados en el camino tras cruenta lucha. El doctor Ramón Grau San Martín gobernaría de nuevo la República para cumplir y hacer cumplir el programa de la Revolución cubana.

El entusiasmo era desbordante. Las Iglesias repicaban las campanas, el comercio cerraba sus puertas, las escuelas suspendían las clases, las fábricas hacían sonar las sirenas, los balcones se engalanaban con banderas y emblemas del Partido Revolucionario Cubano, se organizaban manifestaciones populares espontáneas, la multitud viajaba sobre el techo de los tranvías y asaltaba victoriosa la casa del doctor Grau. Los auténticos entusiasmados gritaban con todas sus fuerzas “¡Viva Cuba! ¡Viva Grau! ¡Viva Chibás! ¡Se acabó la bolsa negra! ¡Se acabaron los ladrones! ¡Abajo los politicastros! ¡Los pillos a la cárcel ¡La honradez se impone!”

Un mar de cabezas se extendía desde mi casa, en 17 esquina a H, hasta la … de Grau San Martín en 17 esquina a J. Al salir de mi casa una inmensa ola humana me levantó en peso para depositarme minutos después, entre vítores y exclamaciones ensordecedoras en casa del Dr. Grau. En la reja del jardín divisé a Antonio Varona, perdido en la multitud, casi ahogado, a quien no dejaban entrar en casa de Grau, pues el pueblo no lo había conocido. Desde mi altura,… hice un gesto con la mano y lo dejaron pasar. En el portal de la casa me encontré con Carlos Prío, que me abrazó emocionado al tiempo que me decía’ “A ti, Eddy, más que a ningún otro, más que al mismo Grau, los Auténticos le debemos la victoria’: El pueblo … prorrumpió en una ovación prolongada.

¿Quién iba a decirme en aquellos momentos, el primero de junio de 1944, el día de la Jornada Gloriosa, que cinco años después, el primero de junio de 1949, con el Partido Auténtico en el poder, siendo Carlos Prío Presidente de la República y Antonio Varona Primer Ministro del Gobierno, esperaría el quinto aniversario de la Jornada Gloriosa en la cárcel de La Habana por defender al pueblo contra la explotación del monopolio eléctrico extranjero?

No hago responsables de mi prisión a los millares de auténticos… ni al Partido Revolucionario Cubano, sino a los apóstatas de la doctrina y del programa del Autenticismo que llegaron al Poder con los votos … del pueblo para luego traicionar los principios fundamentales de la Revolución cubana, nacionalismo, antiimperialismo, socialismo y honestidad administrativa. A esos renegados, que han desertado de la gran causa cubana por la que tantos compañeros nuestros ofrendaron sus vidas, desde mi celda de la cárcel, donde estoy preso por defender al pueblo, les arrojo mi desprecio. El primero de junio de 1944, día de júbilo para el pueblo cubano, dijimos en nuestra primera declaración pública: “La jornada gloriosa del primero de junio ha terminado. El doctor Ramón Grau San Martín, al ser electo Presidente de la República, se halla libre por entero de compromisos políticos de carácter personal. Su único compromiso, que es de tipo colectivo, lo ha contraído de modo espontáneo con el pueblo cubano que lo eligió, y consiste en darle un gobierno de estricta honradez administrativa’:

Eso pensaba yo… Así también pensaba la gran mayoría de nuestro pueblo. Aquella victoria era la feliz culminación de una larga lucha…

El pueblo de Cuba, en ese primero de junio de 1944, al ir conociendo el resultado favorable de los escrutinios que se estaban realizando y al leer el cintillo del periódico El Crisol, “Grau gana cinco provincias”, pensaba con razón que en lo adelante no se verían Ministros enriquecidos con los dineros del pueblo, que el gobernante que robara lo veríamos pagando su delito tras las rejas de la cárcel, que no veríamos más los muñidores electorales disponiendo de los cargos públicos para conquistar prosélitos y hacer combinaciones politiqueras.

También pensaba el pueblo que en el futuro se gobernaría con presupuestos debidamente aprobados por el Parlamento al final de cada año y se conocería hasta el centavo cómo se invertirían los fondos públicos.

… se pensaba que en lo sucesivo serían fiscalizados todos los pagos del Estado y se terminarían para siempre el fraude, el peculado, las “botellas”, las filtraciones, los negocios escandalosos con los suministros al Gobierno y los pagos con descuento. Se pensaba que en la primera vez en la Historia de Cuba, el Gobierno resolvería los vitales problemas del campesinado cubano y que se pondrían en práctica importantes medidas de carácter económico. Pensaba todo eso el pueblo de Cuba porque durante once años había oído al doctor Ramón Grau San Martín lo siguiente: “El Partido Auténtico es un continuador del que Martí fundara. Es auténticamente aquel Partido que luchó para obtener la independencia de la patria y crear la República sobre bases de libertad, justicia y democracia. Es un grave error de los políticos sin ideales el considerar que el pueblo tampoco los tiene. Un partido político con ideología nueva no puede emplear las mismas tácticas repudiables de los que han prescindido siempre de la doctrina. Es más necesario luchar por el adecentamiento político que preocuparnos por las posiciones. Cuba necesita por todos los medios alcanzar una etapa en la que la conciencia pública admita que robar al Tesoro es infinitamente más peligroso que robar a un banco. La falta de una carrera administrativa es fuente de todas las inmoralidades políticas y de todas las perversiones públicas. Aseguramos con carácter de compromiso solemne ante la opinión pública cubana que una de nuestras primeras medidas de Gobierno será la de establecer la carrera Administrativa. El país sabe que un Gobierno presidido por mí jamás hubiera soslayado e incumplido ese precepto constitucional que crea el Tribunal de Cuentas. Se ha hablado mucho de la Revolución, pero esta no ha llegado a la choza del guajiro. No hablemos de Martí mientras el guajiro esté viviendo como está. Yo me siento responsable. Cuando me acuesto en una cama confortable y pienso que hay dos millones de campesinos sin cama, la conciencia me remuerde. Ayudaré al campesino, puesto que actualmente en Cuba el hombre de la tierra es un desterrado que nace para morir y no para vivir. Construiré una amplia red de caminos vecinales. Mejoraré la vivienda del hombre del campo y estableceré una verdadera escuela rural. Intensificaré la repoblación forestal y desarrollaré la política hidroeléctrica. Vamos a tener una organización económica. Vamos a garantizar la inversión del dinero. Haremos leyes de contabilidad. Vamos a sanear los impuestos. Vamos a organizar nuestras finanzas. Esto es un duelo a muerte entre la vergüenza y la indignidad”…

Eso era lo que prometía Ramón Grau San Martín… al subir a la Presidencia de la República con el respaldo de todo el pueblo de Cuba, pudo ser, gracias a la enorme prosperidad económica que nos trajo la guerra mundial, el mejor y más grande Presidente de la América Latina. Pero hizo todo lo contrario de lo que ofreció. Dejó al Tesoro Nacional en completa bancarrota; dejó a la administración pública en un grado de confusión sin precedente; dejó a la clase trabajadora dividida, debilitada y desmoralizada; dejó a los titulados sectores revolucionarios empeñados en una guerra a muerte entre ellos. El doctor Ramón Grau San Martín dejó la Bolsa Negra más potente que cuando llegó al Poder; dejó al campesino cubano sin vivienda higiénica, vegetando en el fango, sin piso de cemento, sin agua potable ni letrina sanitaria. Dejó al país sin Ley de Contabilidad del Estado, sin Tribunal de Cuentas, sin Carrera Administrativa. Para colmo de males, nos dejó en el Gobierno de la República a Carlos Prío Socarrás y a Guillermo Alonso Pujol. Ahora, cuando ya el mal no tiene remedio, declara a un periodista que el día más triste de su vida fue cuando entregó la Presidencia de la República a Carlos Prío.

¡Ya es tarde, doctor Grau! Recuerde que fue usted quien lo impuso. Recuerde que Carlos Prío llegó al Gobierno, no por la libre expresión de la voluntad popular, sino por obra y gracia del BAGA, el inciso K, la Renta de Lotería y las pandillas de pistoleros. Todos esos resortes los puso usted, doctor Grau, a disposición de Carlos Prío para hacerlo Presidente de la República. ¡No se lamente ahora, doctor Grau!

Los auténticos revolucionarios, los honrados y sinceros, los que en vez de aprovechar las ventajas del Poder para hacernos de varios millones de pesos, lo que hicimos fue sacrificar nuestras fortunas, grandes o pequeñas, en aras de nuestros ideales, tenemos derecho a indignarnos con la traición de los gobernantes auténticos a los intereses históricos del pueblo cubano. Con esa traición han dado lugar a que la mayoría de los políticos que el pueblo de Cuba barrió de la gobernación del país con la fuerza incontenible de sus votos el día de la Jornada Gloriosa del primero de junio de 1944, hoy estén de nuevo en el Gobierno, … Esos viejos políticos disfrutan nuevamente de las ventajas del Poder para sus componendas vergonzosas y combinaciones politiqueras.

Veamos algunos de ellos: Ramón Zaydín, candidato vice-presidencial de Carlos Saladrigas en 1944, hoy representa al Gobierno Auténtico en la Organización de las Naciones Unidas. Emilio Núñez Portuondo, candidato senatorial de la Coalición Socialista Demócrata en 1944, hoy representa al Gobierno Auténtico en Bélgica. Ramón Vasconcelos, candidato de la Coalición en 1944, hoy es Ministro sin Cartera del Gobierno Auténtico; Edgardo Buttari, Ministro de Comercio del Gobierno de Batista en 1944, hoy es Ministro de Trabajo del Gobierno Auténtico. Miguel de León, líder del Partido Demócrata en 1944, hoy es Ministro sin Cartera del Gobierno Auténtico.

Rubén de León, Subsecretario de Educación del Gobierno de Batista, hoy es Ministro de Gobernación del Gobierno Auténtico. Oscar Gans y Orestes Ferrara, destacadas figuras del Partido Liberal, hoy representan al Gobierno Auténtico en dos Capitales importantes Washington y Madrid.

En el Consejo de Ministros de Carlos Prío hay más Ministros de Batista y la Coalición Democrática que del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) ¿Está el Autenticismo en el Poder? ¡No! El pueblo votó por el Partido Revolucionario Cubano y ganó la Coalición Socialista Democrática. El autenticismo sano está en el Partido del Pueblo Cubano {Ortodoxo). Los Senadores y Representantes a la Cámara señores: José Manuel Alemán, Antonio Martínez Fraga, Santiago Verdeja, Prisciliano Piedra, Simeón Ferro, Manuel Pérez Galán, Santiago Rey, Pedro Blanco Torres, José Ambrosio Casabuena, Néstor Carbonell, José Miguel Tarafa, Héctor Pagés, Luis Baire Llopis, Angélica Rojas, Joaquín Pedraza, Ángel Ferro. Manuel Capestany, Eduardo López Deustua, Alberto Aragonés, Benito Remedios, Menelao Mora y Eugenio Rodríguez Cartas, saladriguistas connotados en 1944, que fueron derrotados por la fuerza arrolladora de los votos auténticos y arrojados de la gobernación del país, hoy están de nuevo en el Poder y disfrutan de todas sus ventajas, debido a la traición de los gobernantes auténticos, a los intereses fundamentales del autenticismo y del pueblo cubano.

¡Héroes anónimos de la Jornada Gloriosa del primero de junio de 1944! La única esperanza de renovación que le queda al pueblo cubano está en su propio Partido, el Partido del Pueblo Cubano. … saben que nunca habremos de renunciar a ese propósito que une históricamente al verdadero revolucionario de nuestros días —no al pistolero ni al pandillero–con aquellos insignes precursores que en el 68 y en el 95 dieron al mundo los ejemplos más hermosos de patriotismo, de abnegación y de dignidad que registra nuestra patria.

…En este primero de junio de 1949, desde el Castillo del Príncipe, donde me encuentro preso una vez más por defender los intereses fundamentales del pueblo de Cuba, invito a todos los cubanos que el primero de junio de 1944 depositaron sus votos en las urnas por adecentar la vida pública de nuestra patria, especialmente a las masas auténticas, para que ingresen en el Partido del Pueblo Cubano a fin de llevar adelante, por senderos de honradez, la Revolución traicionada. A esos cubanos todos, desde esta celda de la cárcel, donde estoy preso por mi lealtad a la causa de Cuba, les reitero que nunca desertaremos del combate. Mi historia me sirve de garantía. Cada vez levantaremos más alto la bandera de nuestros ideales y gritaremos más fuerte, ¡Nada de componendas, cambalaches ni transacciones indignas con la infecta realidad! ¡Vergüenza contra dinero! ¡Vergüenza y Verdad!” Eduardo R. Chibás

Eduardo René Chibás y Ribas (Santiago de Cuba, 15 de agosto de 1907 – La Habana, 16 de agosto de 1951). Fundó en 1947 el Partido del Pueblo Cubano o Partido Ortodoxo. Se destacó por las denuncia de la corrupción del Partido Auténtico y del gobierno. Al finalizar su famoso discurso radial  “El último aldabonazo” el 5 de agosto de 1951, se disparó un tiro, a causa del cual  murió once días más tarde. Se estima que el motivo del suicidio, fue su estado depresivo, ante la imposibilidad de obtener pruebas sobre los robos cometidos por el Ministro de Educación, al cual había acusado públicamente en 1950.

Y así iban las cosas por aquellos lares.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.