Casal y Milanés, por Galicia y por Cuba

Son galego, Son cubano servirá para redescubrir nuestra historia en común, dice el músico

 

Roi Casal (Catoira, 1980) se muestra muy satisfecho por el resultado final de su colaboración con  el cantautor Pablo Milanés. “Pablo es uno de los grandes, y lo ha demostrado de nuevo con su participación en este proyecto. La cercanía y sensibilidad demostradas en los días que hemos grabado juntos lo dicen todo de él. Su inconmensurable talento ha hecho que las canciones en las que interviene, Amor cu­bano y La fortuna de poder amar, sean obras de arte únicas dentro de este disco. Su voz, su­mada a su contrapunto femenino del disco como es Laritza Bacallao, que ha grabado dos temas con nosotros, hace que hayamos conseguido un trabajo di­verso y rico musicalmente. Estoy seguro de que Son galego, Son cubano servirá para redescubrir nuestra historia común a través de unas canciones vibrantes y llenas de luz”, asegura.

Hijo del célebre gaitero español Nan­do Casal, Roi integró durante casi diez años el grupo Milladoiro, un referente muy importante de la mú­sica tradicional gallega. “Milla­doiro es una referencia en Galicia desde hace 40 años. Ellos fueron los pioneros llevando nuestra música tradicional a los grandes teatros y festivales del mun­do. Su combinación de tradición y modernidad hizo que la mú­sica ga­llega dejase de ser algo simplemente ‘folclórico’ para convertirse en una referencia respetada den­tro de las músicas del mundo”.

Roi Casal llegó a la banda con ape­nas 19 años para sustituir al le­gen­dario arpista Rodrigo Romaní.“En­­­­tré a Milladoiro cuando estaba a punto de celebrar sus 25 años de existencia, ya consagrada como la me­jor ban­da ga­llega de todos los tiempos. Con ellos aprendí a tener un respeto y un compromiso inexorable con el legado recibido gracias a generaciones de músicos anónimos que han man­tenido viva nuestra idiosincrasia mu­sical. Siempre les agradeceré que me hubiesen dado la oportunidad de formar parte del grupo y su historia”.

En el 2009 decidió abandonar las filas del grupo para emprender su carrera en solitario, en la que ha grabado con anterioridad los  álbumes Lendas douradas, Maxicamente Ve­llo y Donos no noso destino.  “Fue una decisión personal y reflexionada. Poca gente entendía por aquel entonces como podía tomar la decisión de abandonar la seguridad de subir a los escenarios con los más grandes para aventurarme en un viaje incierto. Pero yo no podía traicionarme a mí mismo. Ho­nes­ta­mente, siempre creí que tenía algo que ofrecer al público, y ese camino debía andarlo por mí mismo. Los inicios en solitario fueron un reto difícil, pero no hubo ningún mo­men­to en el que me haya arrepentido de haber tomado aquella decisión. Era lo que debía hacer, simplemente. Esa decisión me ha llevado a escenarios de medio mundo, a tener un público fiel  y, sobre todo, a lograr la paz interior que te confiere disfrutar de los réditos de tu propio esfuerzo y trabajo”, reflexiona.

Son galego, Son cubano nace en el viaje que Roi realizó hace dos años a La Habana donde recibió el premio In­ternacional Cubadisco. “En el 2014 — re­cuerda — realizamos una gira por distintos países de La­tino­amé­rica, y en Cuba tuve el ho­nor de recibir el Premio In­ter­na­cio­nal Cu­ba­disco ese año. Cary Diez, del Instituto Cu­bano de la Mú­sica, me propone realizar un trabajo que ponga en valor la impresionante historia en común entre Galicia y Cuba. De hecho ahí fue cuando adquirí ese compromiso y desde en­tonces he­mos ido su­mando talentos al proyecto de tal mo­do que Son galego, Son cubano ha adquirido una gran di­mensión y un nivel de calidad excepcionales”.

“Desde el 2009 —agrega— he editado tres discos, y cada uno de ellos fue el álbum más vendido en Galicia en el año de su lanzamiento. Aun­que se puede percibir una progresión, en los tres trabajos hay una lí­nea estética similar, con la que el gran público me identifica. Son galego, Son cubano es un punto de inflexión en mi carrera, dado que se trata de un disco temático sobre Galicia y Cuba, que escapa de mi estética an­terior y ahonda decididamente en las sonoridades e instrumentación de ambos países. Por supuesto, este reto sería impensable asumirlo sin un punto de vista cubano, y por eso hemos contado en el proceso de creación con la dirección artística de Ca­ry Diez, con los arreglos musicales de Miguel Núñez y con un grupo de músicos (Jorge Leliebre, César López, Gastón Joya, Osmani Sán­chez, Elio Rodríguez, Cé­sar Eche­varría, El Indio, etc…) que han dado un carácter muy particular a unas canciones compuestas al otro lado del Atlántico hasta lograr un bello equilibrio”.

Hispanista revivido.