Anuncian planes de desarrollo hasta 2030 en la convocatoria para el 7mo Congreso del Partido comunista de Cuba

Logo-7Congreso-del-PCCA nadie se le habrá escapado que la fecha elegida es la misma que escogiera hace 55 años nuestro líder para abofetear al Imperio. Ese mismo Imperio que intenta hoy con la misma tenacidad, pero por la vía de una sonrisa Colgate y una labia fenomenal, quebrantar  las bases mismas de nuestra heroica Nación.

Se cumple “rigurosamente”  la regla fijada anteriormente en lo que concierne la regularidad de estos estos Encuentros; pero si bien apoyamos con insistencia sobre el adjetivo “riguroso”, nada diremos en cambio sobre las razones por las cuales no se han cumplido la mayoría de los objetivos que nosotros mismo nos fijamos durante la pasada cita.

Hemos reconocido y lo asumimos con orgullo,  que sólo se implementaron 21 % de las medidas “urgentísimas” que se imponían hace cinco años, con vistas a actualizar un modelo de socialismo tropical que ha conseguido el milagro de empobrecer a una nación que se encontraba entre las más ricas del mundo en 1959.

Dado el actual contexto político, en el que nuestro sempiterno enemigo se viste de cordero para intentar desviarnos de nuestro objetivo como Nación ejemplar ante los ojos del mundo, suenan poco oportunos los reclamos llamando al debate que surgen aquí y allá.

Han llegado a la redacción del periódico, por diversas vías, inquietudes de militantes del Partido (y también de no militantes), que preguntan las causas de que en esta ocasión no se haya previsto un proceso de discusión popular similar al efectuado hace un lustro en torno al proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Para todos esos despistados y hasta quizás agentes encubiertos del enemigo, tenemos una respuesta sencilla a la par de evidente: No, esta vez no se ha previsto un proceso de discusión popular. Y a nuestros atribulados lectores les preguntamos ¿Cuándo se ha discutido algo en este país, desde que nos pusimos de acuerdo para suprimir las elecciones de la agenda política e instaurar el régimen de partido único del que disfrutamos? ¿Acaso habéis perdido la memoria, o lo que es peor, la razón?

Que quede claro de una vez: este gobierno y los que sigan, se pasa entre piernas las 163 079 reuniones, con 8 913 838 participantes y 3 019 471 intervenciones, que  condujeron a la aprobación de aquellos lineamientos que mantuvieron a Liborio tan entretenido desde el año 2010 hasta hoy. Repetimos, nos importa un cuesco que el balance de lo realizado en el pasado quinquenio arrojase que sólo el 21 % de los mismos fuera implementado, mientras que el 77 % restante se  encuentre en franco proceso de engavetamiento acelerado. Por lo demás, anunciamos que cinco de esas medidas que en su momento el pueblo y los militantes aprobaron de manera solemne NUNCA serán aplicadas, y al que no le guste que coja una balsa.

En cualquier caso, si bien es verdad que “a lo largo de la historia de la Revolución, las grandes decisiones se han consultado invariablemente con el pueblo” (al menos con esos habaneros que podían desplazarse hasta la Plaza para gritar desde allí las viriles consignas revolucionarias); la actual ausencia de debate significa para el que a estas alturas no se haya dado cuenta todavía, que seguiremos avanzando sin prisas por el camino trazado por el 6to Congreso, a ver si hay suerte y ya para el octavo, podemos anunciar al fin de manera solemne, el inicio de la construcción del túnel que conecte La Habana con la Florida.

La que nos espera.

Aunque poco caso les hemos hecho, los lineamientos seguirán pues implementándose durante la etapa 2016-2021. Esperamos que para esa fecha ya no estén al mando nuestros líderes históricos; sin embargo, el sueño de todo un pueblo, el de construir un socialismo próspero y sostenible, será sin lugar a dudas una realidad que comenzará a materializarse gracias al aporte de nuestros intelectuales; quienes tras muchos años de trabajo riguroso han conseguido sintetizar para este Cónclave la esencia de nuestro modelo económico y social cubano de desarrollo socialista de nuevo tipo.

Colmada con tales bases científicas, la nación se embarcará con valentía y coraje en un vasto e ilusionante programa de desarrollo social a largo plazo, que ¿quién lo duda? nos conducirá por una senda cargada de múltiples victorias hasta el año 2030. Para ese entonces, sí que se habrán muerto los responsables de todo este desastre y tal vez, decimos tal vez, porque entre los cambios climáticos y una probable Tercera Guerra Mundial, nadie sabe lo que pueda ocurrir, hartos de nosotros mismos, quizás España que nos acepte de vuelta.

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