(Sin que a nadie le importe un cuesco)

El pasado 5 de enero, tras una discusión absurda en un bar de Ciutat Vella, una persona que defendía vociferando el proceso secesionista, apuñaló mortalmente a un cliente que discrepaba pacíficamente de dichos postulados.

El vil asesinato, silenciado por la prensa del Règim, pone en evidencia el clima de crispación generado por una casta de políticos irresponsables que en su escalada verbal, está generando una fractura social que tardará en cerrar.

El separatista fanático y homicida, es un viejo conocido de los Mossos y de la Guardia Urbana, con diecisiete antecedentes policiales por robos con fuerza, robos violentos, hurtos y algún que otro desacato a la autoridad y desórdenes públicos. Como podemos observar, el historial delictivo del asesino fanático no difiere mucho del de algunos dirigentes separatistas, como la familia Pujol, concejales de la CUP o sindicalistas como Carles Sastre, ex terrorista de Terra Lliure, y que fue condenado por la Audiencia Nacional a 30 años como autor del asesinato de José María Bultó, que falleció en mayo de 1977 en su domicilio de Barcelona.

Tanto la víctima como el agresor eran de nacionalidad española, y por el momento no ha trascendido la identidad de las personas implicadas, pues el caso se encuentra bajo sumario. Se desconoce si el Fiscal aplicará el artículo 510 del Código Penal, que castiga con prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses a aquellos que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

fuente:somateps

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