Castro podría ser llevado a un tribunal internacional

Es lo que piensa la autora de este artículo. Propone crear una base de datos con testimonios como el de este ex-miliar, quien confiesa como si nada ante la cámara, el haber agredido a opositores de las provincias orientales siguiendo las ‘orientaciones’ de sus superiores

 

Miguel Enrique Tapia. Oficial, Mayor de las FAR de Holguín, confiesa y demuestra que era parte de las brigadas que salen a las calles a reprimir a civiles como las Damas de Blanco. Asegura ser capaz de probar que los cuerpos e instituciones gubernamentales son utilizados contra la población disidente.

El solo peso de sus declaraciones lo convierte en un desertor, traidor y por supuesto, en elegible para ser aceptado como asilado político. Este individuo podría optar por el estatus de testigo protegido en un futuro proceso contra el Estado cubano.

No creo que él comprenda la importancia de su testimonio. Sus declaraciones fueron tomadas y publicadas sin que un abogado le explicara las consecuencias de su acto. Luego será tarde para retroceder, sobre todo si se sirve de estas mismas palabras para proceder a sus trámites en EEUU.

De nuestra parte, estos son los testimonios que necesitamos para llevar a los Castro a tribunales internacionales. No como queja a la ONU, no a la OEA. Estamos hablando de la posibilidad de comenzar un verdadero proceso por crímenes de lesa humanidad.

Miguel Enrique, y los que como él cumplen órdenes, normalmente son exculpados. Porque son sus superiores los que asumen la responsabilidad, y después de los estudios experimentales de Milgram, y las observaciones de Hannah Arendt, expuestas en «La banalidad del mal» luego del Tribunal de Núremberg. Estas personas escapan a las condenaciones.

Es el motivo por el cual Fidel Castro asumió personalmente la responsabilidad en público del asesinato de los hermanos al rescate y acto por el cual hubo condena y después se vio obligado a reducir sus viajes al exterior…

Con otros energúmenos de esta especie, las instituciones internacionales podrían comenzar a interesarse y considerar el asunto cubano.
De mi parte cuento con el apoyo de la Organización de Abogados sin Frontera de Canadá, dispuestas a recoger todos los testimonios de las «desapariciones forzadas» que se define de la siguiente manera:

«Detención o secuestro de personas por un Estado o una organización política, o con su autorización, consentimiento o aquiescencia, junto con la negativa a reconocer la privación de libertad o a proporcionar información sobre la suerte que han corrido los «desaparecidos» con la intención de privarlos de la protección de la ley durante un largo período»

La justicia a veces tarda, pero cuando bregamos apegados a la verdad, llega.

Agustín Ravina Pisaca escritor de “Mi Habana en el Recuerdo”