Centro andaluz de La Habana

Perteneciente a la asociación del mismo nombre, el Centro Andaluz ofrece un menú promedio de 60 CUC

 

Como otras tantas asociaciones españolas de La Habana que han transformado sus sedes en locales de ocio, el Centro andaluz se especializa en el flamenco. De hecho se puede apreciar un ‘tablao’ en una de las fotos.

El portal lahabana.com  le pone dos estrellas a la comida pero califica el entretenimiento con cinco.

Como hemos dicho en otras ocasiones, felicitamos a las personas que se ocupan de la gestión de estos locales; pero no olvidemos que su mantenimiento corre por el bolsillo de todos los españoles y que por esa razón deben, no sólo dar cuenta de su gestión, sino también invertir en el futuro.

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La tradición habanera de constitución de asociaciones de diferentes regiones españolas se remonta al siglo xix. Los primeros y más destacables ejemplos son el Centro Asturiano, el Gallego y el Catalán. Dos de ellos rodean aún hoy el actual Parque Central de La Habana. Poco después de su construcción y en el mismo entorno, se fundó el 11 de febrero de 1919 el Centro Andaluz de La Habana. La institución permanecería en estas primeras instalaciones del Paseo del Prado, número 34, hasta un reciente traslado a un edificio del mismo paseo, números 356-358, entre Neptuno y Virtudes. Con este trabajo se pretende documentar el traslado y subrayar de nuevo el destacado papel cultural del Centro a lo largo del siglo xx.
El Centro Andaluz de La Habana nace por iniciativa personal de Francisco Cuenca Benet (Adra, 1872-La Habana, 1943). La asociación, que podía seguir el movimiento asociacionista propio de la Cuba del momento, mantuvo las propuestas del Centro Andaluz fundado en Sevilla por Blas Infante en 19165. Los primeros años de esta institución se caracterizaron por el interés en difundir la cultura andaluza en la  ciudad. La sede se abrió al público en abril de 1919, aunque habría que esperarse una década a poder finalizar su adecuación.

En estos primeros años, además de las actividades que se realizaron, la renovación de la sede debió cui-darse artísticamente como representación de la cultura andaluza en La Habana. En un primer momento, el edificio hubo de reutilizarse sin demasiados cambios, lo que no subrayaría su carácter andaluz. Cuenca debió esperar unos años antes de conseguir restaurarlo para conseguir un edificio en el que:

“Al lado de la severidad de los muebles estilo renacimiento, de los dorados capiteles, de los cueros repujados y de la elegante sobriedad de la arquitectura, da su nota alegre y bulliciosa, encantadora y frívola, el lindo patio sevillano de azulejos polícromos y floridas enredaderas”.

De la cita cabe destacar el intento por integrar en el mismo un patio sevillano, la única refe-rencia andaluza explícita de todo el edificio. A partir de las descripciones conservadas resulta difícil su reconstrucción, aunque es posible que su configuración fuera similar al patio sevillano de una obra contemporánea.

Hispanista revivido.