Sobre algunas cifras de las fuerzas contendientes  en la Guerra de Independencia  de 1895 en Cuba  y sobre las cuales he oido  de manera reiterada algunos errores e imprecisiones

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso, Baracutey cubano

En la Guerra de Independencia comenzada el 24 de febrero de 1895 en Baire y otros lugares de la isla de Cuba ( realmente el grito de Baire fue un grito no independentista sino autonomista, ya que al menos uno de los hermanos Lora era autonomista, pero rápidamente se convirtió en independentista) hubo aproximadamente 55 000 miembros del Ejército Libertador (varios miles no eran cubanos pues habían españoles, chinos y de otras nacionalidades. José Miró Argenter, Jefe del Estado Mayor de Antonio Maceo era catalán, pero aproximadamente eran 30 000 los guerrilleros cubanos que combatían contra el Ejército Libertador, sin contar varios miles de cubanos en el Cuerpo de Voluntarios del Orden, mal llamados Cuerpo de Voluntarios Españoles (fuerza de aproximadamente 80 000 hombres)  que también lucharon en contra de los independentistas. Los gritos de ¡Viva Cuba Libre! se mezclaban con los gritos de ¡Viva Cuba Española! en los campos de batallas.

El número de cubanos que combatieron bajo la bandera española, se puede estimar a partir del siguiente fragmento extraído del libro La Guerra de Independencia de 1895 de Miguel Varona Guerrero, ayudante de campo del Generalísimo Máximo Gómez.

“Cuando la guerra hispano-cubana-americana comenzó en 1898 aún existía en Cuba un numeroso ejército español, de doscientos sesenta y cinco mil hombres, representados por ciento noventa mil de tropa regular, 30 mil voluntarios irregulares y 30 mil guerrilleros, también irregulares.”

En el librito del abogado y historiador Emilio Roig de Leuchsenring titulado ¨Cuba no debe su Independencia a los EE.UU.¨  se lee, teniendo como fuente historiadores españoles, que en determinados momentos hubo más de 300 000 efectivos en el ejército español; destaco que en toda Sur América cuando las guerra bolivarianas  en la segunda década del siglo XIX hubo aproximadamente 100 000 efectivos en contra de los imdependentistas.  En esas guerras el imperio británico envió 7 000 efectivos  a combatir al lado de los independentistas sudamericanos;  quizás esa fue la razón por la que Karl  Marx calificó a Simón Bolivar de agente del capitalismo inglés. En las guerras de independencia de Cuba la ayuda de los gobiernos de Latinoamérica y de Europa fue prácticamente nula; el gobierno de Porfirio Díaz, en México,  fue el que se comprometió con José Martí pero la ayuda, si mal no recuerdo, no se materializó. Les recuerdo a los lectores que soy matemático, no historiador,  y que mi objetivo fundamental es que los lectores contrasten  y verifiquen por otras fuentes, la historia que han recibido o leido, incluyendo también la que yo escribo en este blog.

Sobre el número de combatientes del Ejército Libertador en la Guerra de Independencia comenzada el 24 de febrero de 1895 tenemos  esta información:

” Según registrarían los libros del ejército mambí, en la contienda independentista comenzada el 24 de febrero de 1895 y concluida en 1898 habían participado 53 774 hombres; de estos, en ella habían caído 10 665 inmortales. La nómina registraría que en esa cifra se incluían siete mayores generales, dos de división, 16 brigadieres, 40 coroneles, 79 tenientes coroneles y 151 comandantes. ” (Cuba: la forja de una nación Tomo II página 612, Rolando Rodríguez).

Sobre los mártires y héroes caídos del Ejército Libertador durante la Guerra de Independencia podemos decir, que ya desde fecha tan temprana como el año 1901 se dieron a conocer públicamente los nombres de los mismos. El Mayor General Carlos Roloff publicó en ese año la obra: Índice alfabético de defunciones del Ejército Libertador. Guerra de Independencia iniciada el 24 de Febrero de 1895 y terminada oficialmente el 24 de Agosto de 1898. Datos compilados y ordenados por Carlos Roloff y Mialofski ayudado por Gerardo Ferrest. Ed. Oficialmente por disposición del general Leonardo Wood.

Las cifras anteriores debemos aceptarlas como una aproximación a las reales, pues son imposibles de conocer con total exactitud.

Una digresión ¿ Por qué la tiranía no ha dado aún, después de medio siglo, el número y la cifra de los que cayeron en la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista? . Sencillamente porque se le descubriría la gran mentira y el mito de los ¨20 000¨mártires, que le servió para hacer el primer gran baño de sangre al triunfar la Revolución. El difunto Dr. Armando Lago desde el Exilio investigó y la suma de los muertos por las fuerzas batistianas fueron aproximadamente 2 000 y los muertos provocados por las fuerzas antibatistianas fueron aproximadamente 900; María Werlau sigue la obra del Dr. Lago al frente de CubaArchive.

Puntualizo que la cifra acumulativa de 53 774  se alcanzó después que miles de los llamados burlonamente “girasoles” o “rabiblanqueados” por los mambises, se unieron  a las huestes mambisas cuando Estados Unidos entró en la guerra en abril de 1898 después que España le declaró la guerra a los EE.UU. ante los preparativos de guerra que hacía EE.UU. para entrar en la guerra, aunque la situación interna dentro de España motivó que algunos políticos españoles y la prensa  usaran el llamado a una guerra para unir al pueblo español; guerra en la que pensaban barrer dada la experiencia bélica y el superior armamento terrestre que poseía el ejército español respecto al ejército  norteamericano de ese momento pues no debemos de olvidar que la guerra la decidió la Marina de Guerra de los EE.UU. en las aguas cercanas a Santiago de Cuba, en las aguas de  Filipinas y en menor medida en las de Puerto Rico, al poseer barcos más modernos (debido a la implementación por parte del Subsecretario de la Marina Theodore Roosevelt de un gran teórico naval de los EE.UU.) ya que si bien los cañones maxim españoles estaban a la par que los cañones norteamericanos,  la velocidad de los navios, el blindaje y los materiales con los que fueron construidos  los buques norteamericanos superaban ampliamente a los españoles. Teodoro Roosevelt modernizó a la Marina de Guerra  norteamericana para competir y vencer a otras marinas (en particular la británica)  que controlaban el comercio marítimo de amplias zonas de los oceanos;  muy en particular en el oceano Pacífico.  Algunos de los errores en la logística  que tuvo el Ejército norteamericano en esa guerra fueron: enviar a sus soldados con la ropa para el  invierno de EE.UU.  en pleno  verano cubano. Otro de los errores fue concerniente al transporte de los caballos de la caballería. respecto al armamento, las tropas del ejército español con sus fusiles alemanes máusers estaban mejor armadas que las del ejército norteamericano, cuya experiencia bélica más cercana en el tiempo había sido la guerra contra los indios americanos de la que el General Miles, uno de los jefes del ejército norteamericano durante la breve Guerra Hispano Cubano Norteamericana,  había salido con gran prestigio.

Hago la importante observación que la instauración  del gobierno autonomista el 1 de enero de 1898 había provocado que  cierto número de mambises se  ¨presentaran¨ por la prometida amnistía  ante las autoridades españolas por  lo terrible en penurias que fue el año 1897 para las huestes mambisas  y por la especie  de marasmo en que estaba la guerra; veamos lo que expresó un relevante testigo de esos hechos. y  cercano amigo y colaborador de José Martí, el intelectual, militar y político Enrique Collazo, escribió en su libro  Los americanos en Cuba:

¨ En el campo insurrecto, la noticia  del establecimiento de la autonomía produjo  gran  excitación y alarma, que dieron lugar a que por el gobierno de la república se dictaran órdenes severísimas  para evitar los efectos de la novedad implantada y que contuvieran a los débiles o a los cansados de la guerra (que no escaseaban)  y que al saber que los españoles  no mataban, buscaron en la presentación el término  de los riesgos y miserias de campaña.
En el extranjero provocó  por parte del elemento oficial de la revolución y de los exaltados, serias y continuadas protestas, y a muchos les dio facilidades para dejar de comer el negro pan de la emigración cambiándolo con mucho placer por el turrón autonomista que lograron conseguir al llegar a Cuba.
El gobierno de la revolución  pasó circulares recordando a todas las autoridades de la república, tanto civiles como militares,  que estaba en todo vigor y fuerza  el antiguo decreto Spotorno, y que los correos, prácticos y portadores  de proposiciones  que no estuvieran basadas  en la independencia, serían considerados  como traidores, juzgados en consejo de guerra verbal y condenados a muerte, y que en la misma falta incurriría cualquiera  que las recibiera  y no procediera  inmediatamente  a dar cumplimiento a lo ordenado.
La aplicación de este decreto  fue causa de la muerte  de dos emisarios  en Oriente y de la del teniente coronel Ruiz del ejército español, en el territorio de La Habana.
La severidad de las medidas tomadas da idea clara del  temor que el planteamiento de la autonomía causaba al elemento revolucionario.¨

También es justo decir que España ya estaba al agotar ¨hasta el último hombre y la última peseta¨ palabras del entonces ya asesinado (por el  joven anarquista ¨Angelillo¨) Primer Ministro español  Cánovas del Castillo, el cual, según investigaciones de hace más de dos décadas, también ya estaba pensando en encontrar  la manera de terminar ¨la guerra de Cuba¨.

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