“Colombia, gracias por su solidaridad con Venezuela”

En Cúcuta el ambiente era festivo, con el comercio haciendo su agosto en pleno julio

A las 5:00 hora local la eufórica multitud de hombres, mujeres y niños empezó a pasar hacia Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, luego de que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, autorizara la apertura por unas horas de la frontera con esta ciudad, cerrada por orden suya desde el 19 de agosto del año pasado. “Más de 35.000 personas, que es una cifra muy significativa, pasaron la frontera y hasta el mediodía unas 10.000 ya habían regresado a Venezuela, esperamos que las demás lo hagan también de forma ordenada hasta el finalizar el día”, dijo por teléfono el director del Plan Fronteras para la Prosperidad del Gobierno colombiano, Víctor Bautista.

El alboroto en los dos puentes internacionales fue diferente del dramatismo que tuvo hace casi once meses la expulsión de Venezuela de miles de colombianos después de que Maduro ordenase el cierre de la frontera en el marco de una campaña contra el contrabando y presuntos paramilitares.

Entre la multitud, algunos agradecían con carteles a Colombia por facilitar este corredor humanitario. “Colombia, gracias por su solidaridad con Venezuela”, exhibía en una pancarta una mujer que junto con su familia conversó en el puente Simón Bolívar con el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar.

Una vez en territorio colombiano, los venezolanos se dirigieron a los supermercados de cadena y a los de barrio para comprar arroz, azúcar, mantequilla, aceite, papel higiénico, jabones y otros artículos de higiene personal, así como medicinas. “En Venezuela no tenemos nada, gracias al país colombiano que nos está sacando de esta miseria que tenemos en Venezuela”, dijo Irama Sayago, una mujer que regresaba con unos paquetes a su país. Un hombre de unos 45 años, que prefirió no dar su nombre, aseguraba ya cerca de la línea fronteriza: “Gracias a Dios conseguí algo porque aquí no se consigue nada. Aunque sea por el río hay que volver a pasar porque mis hijos no pueden aguantar el hambre”.

En Cúcuta el ambiente era festivo, con el comercio haciendo su agosto en pleno julio por la avalancha de clientes venezolanos como en las mejores épocas de hace ya varios años, cuando los compradores del vecino país gastaban en la ciudad colombiana beneficiados por la tasa de cambio favorable del bolívar frente al peso, una relación que ahora está totalmente invertida.

La afluencia de venezolanos fue tan grande que en algunos puntos fue llamado el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía de manera preventiva para ayudar a mantener el orden en las largas filas que se formaron frente a los supermercados, pero hasta el final de la tarde no se había presentado ni un solo un incidente. “Tomamos la determinación de ampliar el horario hasta las ocho de la noche y si es necesario hasta la medianoche para que entren al territorio nacional a hacer sus compras”, explicó Bautista, quien como enviado de la cancillería coordina la acción de las autoridades colombianas en la frontera.

Hispanista revivido.