¿Cómo transformar en campesinos castellanos a los indígenas?

En 1508 comenzó el ensayo sociológico de mayor categoría que ha registrado la Historia

  • En Cuba el período de experiencias sociológicas se desarrolló desde 1525 a 1535

Ensayos sociológicos

La preocupación de los etnólogos modernos se circunscribe al estudio de la vida, costumbres, orígenes e historia de las razas americanas. Muchos basan sus estudios en experiencias de disecadero, y otros buscan, en los cronistas de la conquista, los datos que enriquezcan sus conocimientos antropológicos. En 1879 se creó una oficina de etnología, y, desde entonces hasta nuestros días, las filas de etnólogos han aumentado considerablemente. España contribuye actualmente a estos estudios, aportando, además de las actuales investigaciones, los datos de una rica experiencia, basada en los hechos de los castellanos en Indias. Sin embargo, no ha necesitado la formación de una ciencia para entregarse a la tarea de conocer, en toda su amplitud, la vida de los pueblos que un día fueron vasallos suyos.
En 1508 comenzó el ensayo sociológico de mayor categoría que ha registrado la Historia. Se trataba de intentar transformar en campesinos castellanos a los mismos indígenas. Era un tarea ardua y difícil, para la que se necesitaba disponer de medios y de paciencia. Todos los indios no eran adaptables a un nuevo modus vivendi. La primera etapa del ensayo sociológico consistió en seleccionar aquellos grupos de indios que prometían responder al esfuerzo de la Corona. Ovando fue el primero en realizar la prueba. Escogió dos caciques, Alonso de Cáceres y Pedro Colón, entre los más capacitados. Poseían una inteligencia media, tipo normal; estaban casados y vivían conforme a la doctrina cristiana; sabían leer y escribir, cosa poco frecuente en 1508, y además habían convivido con los españoles durante algún tiempo. Nicolás de Ovando les concedió repartimientos de indios para que vivieran en las mismas condiciones que los españoles. Aquello fue un fracaso. No sabían administrarse ni administrar a sus indios. A veces se comían en un día los víveres de toda la semana. En lugar de trabajar y de hacer trabajar a los demás, dejaban transcurrir el tiempo en fiestas y danzas. A pesar del fracaso, continuó el ensayo. Las autoridades sabían que era necesario dar tiempo al tiempo y continuaron con las experiencias.
En 1519 Figueroa estableció tres pueblos de indios libres. No estaban solos, porque tenían unos administradores que les enseñaban a explotar el oro y a trabajar sus tierras. El resultado de esta prueba también fue desfavorable. Figueroa continuó, sin arredrarse por el fracaso, y escogió dieciséis indios para que extrajeran oro, sin ayuda de los españoles. Durante los dos meses que permanecieron en las minas obtuvieron un total de 25 pesos oro. Al final Figueroa concluyó por entregar los dieciséis indios a Pedro Vázquez, alcalde mayor, y éste los empleó en el utilitario trabajo de construir una fábrica de azúcar.
En San Juan de Puerto Rico también se repitieron las pruebas, pero no dieron resultado. En Cuba el período de experiencias sociológicas se desarrolló desde 1525 a 1535. El gobernador Guzmán propuso a los caciques de varias [19] tribus la oportunidad de vivir en libertad absoluta. Si se negaban serían entregados, como los demás, a otro encomendero. La política de esta proposición era no forzar la libérrima voluntad de los indios. Después de hablarles de los deseos del rey y de sus propios intereses les dio un plazo de tiempo para que se reuniesen y decidiesen libremente lo que iban a hacer. La respuesta que les dio el cacique Diego, a través de un intérprete, es digna de figurar en una antología de la libertad. El cacique, en nombre de todos los indios convocados, dijo que él y sus vasallos querían vivir libres, tener campos propios que cultivar, explotar oro con que pagar el tributo al rey, servir a Dios, a la Virgen y pagar diezmos a la Iglesia. En vista de la unánime respuesta el gobernador Guzmán les designó unas tierras a veinticinco leguas de la capital. Ocurrió lo mismo que en San Juan de Puerto Rico y que en tantos otros lugares de América. En la investigación que realizó el nuevo gobernador Rojas en 1532 se encontró con que muchos indios habían muerto, otros habían huido, y los que aún permanecían en sus concesiones vivían hambrientos y casi desnudos.
Guiados por el resultado de estas pruebas, muchos de los que antes habían defendido acerbamente la libertad de los indios creyeron que eran incapaces de vivir en régimen de libertad. Los experimentos de Figueroa en la Española habían producido informes desfavorables. Lucas Vázquez prefería ver a los indios en la condición de siervos que como bestias libres. El visitador Juan Mosquera participó a los frailes jerónimos de su pesimismo en relación con los indios. En los seis años que les había visto vivir en completa libertad, sin intervención ninguna, no habían labrado la tierra ni habían ejecutado nada de provecho. Sin embargo, la actitud del rey y la del Consejo de Indias no cambió. Continuó siendo la misma que informó, durante siglos, la política española en Indias: «Los indios eran libres y debían ser tratados como tales e inducidos a aceptar el Cristianismo, por los métodos establecidos por Cristo.»
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En el Renacimiento existió una corriente idealista continuada después por la racionalista del siglo XVIII, consistente en reconstruir la figura del hombre en su primitivo estado de naturaleza. Pretendieron organizar, en el terreno de las ideas, comunidades de hombres libres, exentos de ambiciones. Querían transformar la vida social hasta alcanzar un ideal universal de paz y bienestar entre todos los pueblos. Encontraron las máximas y principios de la nueva ordenación humana en la experiencia española en Indias.
Las descripciones de los cronistas y los relatos de los navegantes dieron pábulo a que los pueblos europeos alimentaran durante la época de esplendor renacentista unas ideas que nunca llegaron a tener visos de realidad. Estos hombres idealistas cayeron en el extremo contrario de los inventores de la Leyenda Negra. Los unos consideraron el plano ideal de la pacificación americana y los otros fueron excesivamente realistas en el dibujo del cuadro histórico del encuentro con el indio. La pacificación de América no tiene ni los colores débiles de unos ni los tonos fuertes de los otros. [20]
Los ingleses no llegaron a este estado hipotético, pero recogieron nuestra experiencia para realizar un experimento sociológico análogo al español. En el siglo XVII John Eliot intentó establecer pueblos indios en Natick y en otros lugares de la América del Norte. Un alemán, Priber, ensayó la creación de una especie de comunidad de indios de Cherkee, en las provincias fronterizas de Carolina del Sur y Georgia. Fue más audaz que John Eliot al promulgar la igualdad de los indios con todos sus vecinos. Más adelante, cuando las colonias inglesas obtuvieron su independencia, se propuso crear un Estado indio, pero la idea no pasó de ser una débil proposición y tampoco cuajó en realidad. En resumen, Inglaterra ha ofrecido al mundo un corto ensayo sociológico, realizado por particulares y sin solución de continuidad.

Hispanista revivido.