Comunistas iberoaméricanos se reorganizan en Perú

Un rico intercambio de puntos de vista sobre el Consenso de Nuestra América, que establece las bases para un programa de acción común, sostuvo hoy la Reunión de Partidos Comunistas y Revolucionarios de América Latina y el Caribe, en su jornada final

 

Representantes de organizaciones de casi toda América Latina comentaron el documento aportado por la delegación del Partido Comunista de Cuba (PCC) que encabeza José Ramón Balaguer, miembro del Secretariado y jefe del departamento de Relaciones Internacionales del PCC.

Balaguer destacó que el documento recoge propósitos comunes de independencia y soberanía decisión de actuar en conjunto para eliminar todo lo que conspire contra el desarrollo de nuestros pueblos y lo importante es que sea analizado y discutido.

Lo que hay que impedir, añadió, es que el imperialismo domine nuestros países y los someta a la miseria.

Señaló que la forma de llevar a cabo lo planteado en el Consenso de Lima debe responder a la realidad de cada país y recordó que sin unidad no hay posibilidad de quitarle el poder a la derecha.

Planteó promover el análisis y la discusión de las bases presentadas y de los peligros que se puedan presentar para avanzar en la forma más positiva y reivindicó los conceptos de independencia y soberanía y de socialismo y democracia.

Por su parte, el dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Ramiro Cabezas, elogió el documento como un gran aporta y consideró atinado que sea el Consenso de Nuestra América, en contraposición al Consenso de Washington que Estados Unidos pretende imponer a América Latina.

Se trata, apuntó, de un documento esencial para el objetivo de promover la unidad en la diversidad, sin que nadie renuncie a su identidad, asumiendo todos que el enemigo principal es el imperialismo.

En la presentación del documento, Basilio Gutiérrez, funcionario del departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del PCC, hizo un resumen en el que destacó que aborda los conceptos, valores y proyecciones políticas que corresponde asumir a la izquierda y el progresismo con el objetivo de conducir los cambios en América Latina y el Caribe.

Tiene además el objetivo esencial de promover la unidad de las fuerzas y organizaciones políticas y sociales que lo asumen en el horizonte de alcanzar una sociedad post capitalista.

‘El imperialismo y las oligarquías constituyen nuestros principales adversarios, condicionantes de nuestros problemas fundamentales y creciente amenaza a los fundamentos de la civilización y la sobrevivencia de la especie humana’, añade la presentación.

Señala igualmente que el ‘Consenso de Nuestra América’ no constituye un proyecto concreto para un país o fuerza política determinada. La realidad a transformar tiene muchas singularidades y diferencias entre países, al interior de éstos, incluso entre las organizaciones políticas y sociales convocadas.

Aspiramos a que la igualdad y justicia social sea la mayor posible entre nuestros países, pueblos y las personas bajo el principio de la equidad. La política económica y social debe garantizar una redistribución justa de la riqueza, prosigue.

Añade que ‘debemos dotarnos del instrumento político para implementar este programa. Su forma de organización solo es posible definirla en cada lugar o país, sobre la base de las experiencias acumuladas, a la historia de lucha y a la realidad concreta donde se actúa’.

Hispanista revivido.