Consecuencias de la fragmentación de la Península Ibérica

Serie de pequeños textos sobre la necesidad del iberismo, escritos por Casimiro Sánchez Calderón y publicados con su amable autorización

  • Comunidad de pueblos ibéricos (íber).(Segunda Parte)

Larga es la lista de ilustrados iberistas que durante los dos últimos siglos reflexionaron sobre las consecuencias de la fragmentación de la Península Ibérica: José Marchena (1792), Sinibaldo de Mas y Sanz, Pi i Margal, Antero de Quental, Unamuno, Ortega, Pessoa, Saramago, y un largo etcétera.

Muchos somos los portugueses y españoles que planteamos hoy la misma necesidad.

Acuciados y atónitos ante los cambios tecnológicos, el potencial de los países emergentes y las exigencias de una Europa hasta hace poco espléndida y cohesionada, ahora en declive, buscamos teorías más verosímiles, formas de convivencia más estables y duraderas, un sentido de la vida más solidario, una humanidad más cercana y entendible, nuevas formas pactadas; en esencia, una revolución pacífica y exigente que contenga principios éticos, políticos y jurídicos garantes de una acción humana con más sentido común y capacidad de supervivencia.

Todos estos retos exigen una mirada objetiva y desapasionada al pasado, sin que los ojos y los complejos del presente nos hagan ver una historia diferente (historia efectual), con sentimientos de hermanos más que de jueces. Y, después de ese conocer anterior, provocar juntos una nueva fuerza que genere esperanzas de futuro. Esa fuerza vieja y emergente al mismo tiempo solo puede llamarsse Iberismo. (continuará)

Partido Ibérico (íber)