Convierten la casa de GilbertMan en hogar para niños abandonados

Con 28 años de edad, GilbertMan había acumulado el dinero suficiente para construirse en el barrio de Guanabacoa, La Habana, una mansión propia de cualquier auténtico millonario

 

Buscaba yo la nueva instituciónde Guanabacoa, preguntaba para orientarme dónde estaba el nuevo hogar y algunos vecinos sin asombro, señalaban la ruta: “ah… sí, es allí en la casa que era del “Gilbertman”; no fue difícil llegar, la fachada lujosa y en sus jardines una mezcla bien notoria de caritas, voces, globos y música, me indicaron que había llegado el lugar, los niños estaban de fiesta.

El hogar para infantes sin amparo familiar ubicado del territorio de Guanabacoa,se ubica en un local que cambió, con estos nuevos moradores, completamente su historia; sí porque la tristemente célebre residencia de Santamaría del Rosario número 110 entre Payaré y José Luis Dardel en el Reparto De ‘Beche, pasó a ser, por decisión del Estado y con el aplauso de la comunidad, el lugar donde cada día se protagoniza un acto de dignidad, humanismo e infinito amor: hacer que los 16 pequeños de uno a seis años que lo habitan, se críen allí como parte de una familia, rodeados del cariño y la ternura del colectivo de trabajadores que les cuida y atiende, dirigido por la Master Margarita González Barrios, a la que ya algunos de estos pequeños comienzan a llamar “mami”.

En la emotiva actividad estuvieron como invitados niños que viven en otras instituciones de este mismo tipo en La Habana, (diez de estos hogares de la capital son para pequeños de cero a seis años y otros cinco para los de seis a 21 años de edad) para divertirlos estuvo allí la Compañía de teatro Océano y el payaso Chucholito de la Empresa artística Caricatos. Dos inmensos cakes, piñatas y rondas de la mano de cuidadoras y dirigentes.

Entrevistada para conocer más acerca de la nueva obra, la Directora Municipal de Educación en Guanabacoa Marisela García Bilbao destacó la significación y el logro de contar con esta institución, cuando dijo: ”Para hacer posible este sueño se necesitó el esfuerzo de muchos que en muy poco tiempo adaptaron esta casa para lo que hoy es ; gracias a todos los hombres y mujeres que con amor hicieron posible su realización: a los constructores ,la Dirección del Gobierno local y el Partido, el Ministerio de Educación, al Círculo infantil Constructores del 2000 que cada día acoge con ternura a estos chiquitines y gracias de manera especial a nuestra Revolución que tanto hace para proteger a la infancia en Cuba.

Historia de GilbertMan

Con sólo 28 años de edad, GilbertMan había acumulado el dinero suficiente para construirse en el barrio de Guanabacoa, La Habana, una mansión propia de cualquier auténtico millonario: Piscina, Yakuzi, cinco autos de modelos caros, muebles de maderas preciosas, cortinas y alfombras de la más fina factura, colecciones de perfumes y bebidas, todo en cien metros a la redonda, reunido en algo más de un año en Cuba, al regresar apurado de Miami.

Su mansión en Guanabacoa.

Dos maletas de dólares norteamericanos, en fajos de a cien y de a veinte, muestran cifras equivalentes a cientos de miles de billetes verdes, dinero introducido en el país con evidente impunidad, la misma condición exhibida mientras ejecutó los gastos necesarios para fabricar su fastuosa mansión a la vista de todos en un estado socialista, totalmente opuesto, legal y moralmente a tales actos.

Imitando al célebre Jockey interpretado por Jack Nicholson en Batman, este otro “Man” aterrizó en el Malecón habanero, dejando caer billetes verdes desde lo alto en su país, donde no sólo campea la pobreza del Tercer Mundo; desahogo típico del pobre-rico, el debió sentir además esos deseos reprimidos de sus compatriotas cuando de gastar dinero se trata.

Consiguió demasiado en poco tiempo, de la revista cubana Vistar copiamos la siguiente declaración del reguetonero: “Quiero contribuir a que el género urbano se convierta en un movimiento amplio. La música que deseo lograr con mis amigos es más suave, relajada y cuidadosa en las líricas.” Por su parte la redacción de Vistar agregó: “Por lo pronto así se nos reveló este joven que desafió el mar para pisar la Isla e impulsar, a su manera, el reggaetón cubano.” (www.vistarmagazine.com)

Gilbert Man era el promotor de Los Desiguales (Damián y El Príncipe), considerados en el tope de la aceptación popular en Cuba.

El escándalo vino cuando otra publicación, Sun Sentinel en Fort Lauderdale, Florida, publicó un extenso reportaje con detalles de los turbios manejos de Gilberto en Estados Unidos, donde pagó fianza por su libertad asegurada, con cargos vinculados al uso de tarjetas de crédito falsas y el robo de identidades. Era mayo de 2013 y no tan “Gilberto” como después en Cuba, decidió volar a La Habana.

En nuestro país “Gil” es sinónimo de atontado, inexplicable coincidencia atenuada por la juventud de alguien que, de repente, llegó a millonario nacido en un país donde la escuela, los medios de difusión y la política toda, denigran la acumulación personal de riquezas, considerándola el mal supremo.

La detención final de Gilberto Martínez Suárez fue presenciada por un numeroso público, tal vez fue el último de los espectáculos promovidos por el artista en muchos años, pero no se apreciaron manifestaciones de repudio por parte de la multitud reunida en el lugar, de acuerdo a los videos ocasionales tomados con teléfonos móviles, hoy muy difundidos persona entre los cubanos.

Las maletas con los dólares fueron confiscadas en La Habana, en tanto el palacete, los autos y cuánto hay dentro es obvio que se quedarán donde están ahora.

Estamos ante un extraño caso donde hay muchos dobleces, los propios de Gilbert Man, finalmente apresado en su humilde condición de Gilberto Martínez Suárez, como otros tantos adicionales, vinculados a sus asombrosas realizaciones en Cuba.

Hispanista revivido.