Bahía de Portman, Murcia, España

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Si una Administración, en este caso la Murciana de España, Europa, es capaz de concederle legalidad, que después avalarán los tribunales de justicia, que no encontrarán culpable a nadie por haber anegado con residuos peligrosos de Relave minero, una hermosa bahía milenaria del Mediterráneo, con más, según estimaciones técnicas de doscientos millones de toneladas de residuos, no es lógico que esa misma autoridad, veintiséis años después de ser obligados a eliminar el vertido, que estuvo funcionando vertiendo su veneno al mar entre milongas de engorde y aporte de vitaminas para los peces durante unos treinta y tres años, diga que posee conciencia ecológica para regenerar aquel crimen ambiental que celosamente ha protegido.

Residuo peligroso se refiere a un desecho reciclable o no, considerado peligroso por tener propiedades intrínsecas que presentan riesgos en la salud y el medio ambiente. Las propiedades peligrosas son toxicidad, inflamabilidad, reactividad química, corrosividad, explosividad, reactividad, radioactividad  o de cualquier otra naturaleza que provoque daño a la salud humana y al medio ambiente.

Ejemplos de residuos peligrosos incluyen relaves mineros, emisiones aéreas desde chimeneas, derrames industriales en cauces superficiales, y los restos de pesticidas.

Para el gobierno regional de la comunidad de Murcia, una verdadera cortijá donde mandan cuatro señoritos de pías y recias costumbres provincianas, los residuos mineros depositados en la Bahía de Portman, aparte de que tal crimen ecológico ha hecho ricos a unos muy pocos, pero escogidos, y a otros le ha proporcionado un excelente empleo en la olla grande, según las apariciones en públicos, más de treinta años dan para muchas chorradas y mentiras, los políticos responsables, las instituciones responsables, se mantienen entre la duda si utilizarlos para hacer ricas madalenas, o crespillos típicos de la zona.

El relave (o cola) es un conjunto de desechos tóxicos de procesos mineros de la concentración de minerales, usualmente constituido por una mezcla de rocas molidas, agua y minerales de ganga, (o sin valor comercial), aunque también se encuentran bajas concentraciones de metales pesados, tales como, cobre, plomo, mercurio y metaloides como el arsénico.

Los relaves contienen altas concentraciones de químicos y elementos que alteran el medio ambiente, por lo que deben ser transportados y almacenados en «tranques o depósitos de relaves» donde lentamente los contaminantes se van decantando en el fondo y el agua es recuperada mayoritariamente, y otra parte se evapora. El material queda dispuesto como un depósito estratificado de materiales sólidos finos. El manejo de relaves es una operación clave en la recuperación de agua y para evitar filtraciones hacia el suelo y napaa subterráneas, ya que su almacenamiento es la única opción. Para obtener una tonelada de concentrado se generan casi 30 toneladas de relave.

Dado que el costo de manejar este material es alto, las compañías mineras intentan localizar los “tranques o depósitos de relaves” lo más cerca posible a la planta de procesamiento de minerales, minimizando costos de transporte y reutilizando el agua contenida.

Pero es que, en el caso murciano, en el caso del crimen ambiental de Portman, el agua que van a soltar los relaves, tenemos mucha en el Mediterráneo, en los océanos, y no se ve una necesidad especial de recuperarla; pero el resto de la operación de ubicar los relaves, como se ve, no es tan fácil e inocua como el equipo que encabeza y representa ahora a la banda que originó el crimen ambiental manifiesta, siguiendo con la política que tan buen resultado les ha dado de considerar, porque lo es, un pueblo dirigido y obediente a las antojeras puestas.

La Convención de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación es el tratado multilateral de medio ambiente que se ocupa más exhaustivamente de los desechos peligrosos y otros desechos.

Cuenta con 170 países miembros (Partes) y su objetivo es proteger el medio ambiente y la salud humana contra los efectos nocivos derivados de la generación, el manejo, los movimientos trasfronterizos y la eliminación de los desechos peligrosos y otros desechos.

Según el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) el transporte transfronterizo de desechos peligrosos atrajo la atención del público en la década de 1980. Las desventuras de “buques tóxicos” como el Katrin B o el Pelícano, que navegaban de puerto en puerto intentando descargar sus cargamentos tóxicos aparecieron en los titulares de portada de todo el mundo. Esos trágicos incidentes estuvieron motivados en gran parte porque en los países industrializados se habían impuesto unas reglamentaciones sobre medio ambiente más estrictas. A medida que los costos de la eliminación de los desechos se disparaban, comerciantes de productos tóxicos en busca de soluciones más económicas empezaron a enviar los desechos peligrosos a África, Europa Oriental y otras regiones. Una vez en tierra, esos cargamentos de desechos eran vertidos indiscriminadamente, derramados accidentalmente o manejados inadecuadamente, lo que producía problemas de salud graves (incluso muertes) y la intoxicación de la tierra, el agua y el aire durante decenios o siglos.

Para luchar contra esas prácticas, a finales del decenio de 1980 se negoció el Convenio de Basilea, bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Fue aprobado en 1989 y entró en vigor el 5 de mayo de 1992.

Antes de sentarse España en Basilea, el gobierno regional de la Comunidad de Murcia, para el año de 1.966, amplia los vertidos de mineral al mar y lo convierte en el lavadero más gran de Europa. Así se publicita, y así es aplaudido.

El PNUMA (Convenio de Basilea) comenta que en primer lugar, la Convención de Basilea regula los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y otros desechos aplicando el procedimiento del “consentimiento fundamentado previo” (los envíos efectuados sin consentimiento son ilícitos). Los envíos efectuados a un Estado que no sea Parte o desde un Estado que no sea Parte son ilícitos, salvo que exista un acuerdo especial. Se exige a toda Parte en el Convenio que promulgue las disposiciones legislativas nacionales adecuadas para prevenir y castigar el tráfico ilícito de desechos peligrosos y otros desechos. El tráfico ilícito es delictivo.

En segundo lugar, el Convenio obliga a las Partes en él a asegurar que los desechos peligrosos y otros desechos se manejen y eliminen de manera ambientalmente racional. A ese fin, se espera de las Partes que minimicen las cantidades que atraviesan las fronteras, que traten y eliminen los desechos lo más cerca posible del lugar donde se generen y que impidan o minimicen la generación de desechos en origen. Se han de aplicar controles estrictos desde el momento de la generación de un desecho peligroso hasta su almacenamiento, transporte, tratamiento, reutilización, reciclado, recuperación y eliminación final.

La Secretaría presta servicios al Convenio proporcionando apoyo logístico y sustantivo a las Partes (de acuerdo con los mandatos otorgados por el Convenio y la Conferencia de las Partes), con objeto de facilitar la aplicación del Convenio. La administración de la secretaría corre a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); su sede está en Ginebra. La secretaría depende de la Conferencia de las Partes.

El Convenio de Róterdam sobre el procedimiento de consentimiento fundamentado previo aplicable a ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de comercio internacional entró en vigor el 24 de febrero de 2004.

La primera reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio de Róterdam tuvo lugar del 20 al 24 de septiembre de 2004 en Ginebra y la segunda del 27 al 30 de septiembre de 2005 en Roma.

El Convenio representa un paso importante para garantizar la protección de la población y el medio ambiente de todos los países de los posibles peligros que entraña el comercio de plaguicidas y productos químicos altamente peligrosos. Contribuirá a salvar vidas y proteger el medio ambiente de los efectos adversos de los plaguicidas tóxicos y otros productos químicos. Establecerá una primera línea de defensa contra las tragedias futuras impidiendo la importación no deseada de productos químicos peligrosos, en particular, en los países en desarrollo. Al dar a todos los países la capacidad de protegerse contra los riesgos de las sustancias tóxicas, habrá puesto a todos en pie de igualdad y elevado las normas mundiales de protección de la salud humana y el medio ambiente.

Países participantes.- A fecha del 23 de noviembre de 2005 eran 100 los países firmantes del Convenio de Róterdam: Alemania, Argentina, Armenia…..España. Y, aunque en especial los dos últimos presidentes de la Comunidad de Murcia, como fueron poco a la escuela y son verdaderos maestros en disfrutar del tiempo libre, siempre han tenido sus dudas si la Camunidad de Murcia pertenecía a España.

Los emprendimientos de extracción y procesamiento de minerales comprenden una serie de acciones que producen significativos impactos ambientales, que perduran en el tiempo, más allá de la duración de las operaciones de extracción de minerales.

  • alteración superficial causada por los caminos de acceso, hoyos y fosas de prueba, y preparación del sitio;
  • polvo atmosférico proveniente del tráfico, perforación, excavación, y desbroce del sitio;
  • ruido y emisiones de la operación de los equipos a diésel;
  • alteración del suelo y la vegetación, ríos, drenajes, humedales, recursos culturales o históricos, y acuíferos de agua freática; y, conflictos con los otros usos de la tierra.

Los hoyos mal sellados, o que no tengan el entubado adecuado, pueden permitir intercambio y contaminación entre los acuíferos. Si no es neutralizada o tratada adecuadamente, el efluente del proceso de eliminación de agua de las minas superficiales o subterráneas, puede ser muy ácido, y contaminará las aguas superficiales locales y las aguas freáticas de poca profundidad, con nitratos, metales pesados o aceite de los equipos, reduciendo las existencias locales de agua, o causando erosión en los ríos y canales.

  • las filtraciones de agua freática de las minas abandonadas pueden ser muy ácidas o contaminadas con metales peligrosos;
  • la alteración de los acuíferos debido su removimiento o la fracturación causada por los trabajos de extracción, pueden provocar la pérdida o degradación de las fuentes locales de agua freática;
  • Libro de Consulta para Evaluación Ambiental (Volumen I; II y III). Trabajos Técnicos del Departamento de Medio Ambiente del Banco Mundial.

Está claro que salvo a que nos consideremos una generación suicida, podemos permitir, sin un control de organismos internacionales, que los mismos que mataron Portman y el Mar Menor de Murcia, sean los encargados ahora de resucitar la Bahía de Portman, y el singular Mar Menor.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

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