Cuando los EE.UU. también soñaban con quedarse con Canarias

Seguro que muchísima gente desconoce estos datos que pudieron cambiar la historia de las Islas Canarias para siempre. En el año 1898 España y Estados Unidos tenían un sostenido conflicto, la situación estratégica de las Islas Canarias por aquel año no pasaba desapercibida para las distintas potencias coloniales de todo el mundo. Las Islas Canarias se vieron potencialmente amenazadas por una invasión estadounidense, casi retomando las antiguas incursiones que siempre acosaban las islas con los temidos piratas, corsarios y demás personajes, que se querían apoderar de la joya del Atlántico en los siglos XVI, XVII y XVIII. La debilidad militar de España durante el siglo XIX hizo posible la idea de una invasión estadounidense a las islas.

Nuestras Islas Canarias no reunían en principio unas condiciones optimas para efectuar una eficaz defensa ante una moderna flota de guerra, por lo que el gobierno de España envió desde la península varios regimientos para solucionar este gran problema y evitar perder con mucha facilidad las islas. Al mismo tiempo, Gran Bretaña no permitió que los Estados Unidos pudieran tomar las Islas Canarias, pues formaban parte del “imperio informal” británico.

El ejército estadounidense era muy consciente de las grandes debilidades de por ese entonces el ejército español. Su armada era bastante anticuada dado que el país estaba en una crisis económica que evitaba invertir grandes sumas de dinero en innovación militar.

Prácticamente todas las islas del archipiélago estaban desprotegidas, con castillos de defensas obsoletos totalmente y que no aguantarían ataques de una marina de guerra moderna, las islas eran fáciles de conquistar. Era tal la indefensión del archipiélago que la única defensa ante posibles ataques era un cañonero que estaba atracado siempre en Canarias. A Parte también se contaba con una pequeña presencia militar para en teoría defender por tierra si los estadounidenses invadían y lograban acceder por mar, pero ahí se acababa todo.

Pero por algún raro motivo la mayoría de oficiales de los Estados Unidos no estaban muy a favor. Tenían la idea de que combatir con su flota tan lejos de su país era muy arriesgado y muy difícil de abastecer, poniendo la campaña como muy temeraria.

Uno de los motivos más claros que tenían los oficiales de EE.UU es que si empezaban con esta campaña dejarían desprotegido su control marítimo sobre parte del pacifico y esto iba totalmente en contra de su estrategia para el país, ya que tenían más intereses en tener colonias en este océano.

Por otro lado, también hizo que la neutralidad de Gran Bretaña ante el conflicto hizo que finalmente los estadounidenses no llegaran a actuar militarmente en las Islas Canarias. Muchas empresas británicas estaban comerciando con las islas y temían sufrir graves pérdidas económicas por una invasión de EE.UU. Esto se hizo posible gracias a la poderosa diplomacia británica que se puso en activo y que hizo que finalmente los estadounidenses dejaran sus planes de lado y se centrasen en el océano pacifico, abandonando toda idea de tomar militarmente Canarias, que dado su potencial militar de la época lo hubieran logrado totalmente y a día de hoy Canarias seria parte de EE.UU.

Fuente: Canarias en la Red

Hispanista revivido.