Cuba, Puerto Rico y España

Si los “cuatro gatos” trinitarios cristianos que fueron al concilio de Nicea, alguien le hubiera dicho que el mundo iba a descansar sobre las ideas de su secta, no hubieran creido

Es una realidad que está en la calle, culpa de los medios de comunicación que en su claro intento de poner hechos unos zorros a aquellos países que no se bajen los calzones, ya lubricados, al ritmo y veces indicada por el sistema, están en la opinión publica divulgados y posicionados, por tanto, en el mapa mundial.

Hay veces que me entretengo en ver los pequeños o grandes resultados de las campañas de desprestigio del sistema contra la dignidad del hombre, contra la dignidad de los pueblos, y a españoles de cierto nivel les pregunto que me posicionen en el mapa continental a Paraguay y a Uruguay, por ejemplo, y el porcentaje más elevado de ellos tan solo me saben decir que en uno de esos dos países “gobierna” (para ellos todavía) un presidente que suele ir muy mal vestido a su despacho, en un claro deprecio hacia las instituciones públicas. Porque, para ellos, para los acólitos del sistema, corbata y poder van unidos.

De Venezuela y Cuba lo saben todo. De Venezuela saben lo analfabeto que es Maduro, y la mala leche que tienen los hermanos Castro

De Venezuela y Cuba lo saben todo. De Venezuela saben lo analfabeto que es Maduro, y la mala leche que tienen los hermanos Castro, porque no le hacen caso al gracioso y bondadoso Obama, que solo va buscando el bien de la gente de los dos países, y que hasta el papa mejor que hemos tenido, que después de ver los balances económicos del Banco Vaticano, no deja de rezar todas las noches para que los pobres de la tierra mueran recibiendo los santos sacramentos, y obtengan por vía de los píos sacerdote el perdón de los pecados de nacer pobre y, a ser posible, lleven entre sus manos si mueren ahogados una foto del santo padre entre sus manos pecadoras.

Y con un basamento como el referido, a pesar, pregunto a la gente con la que tengo cierta confianza que qué les parecería que Cuba y Puerto Rico y alguna república más suramericana que quisiera nos constituyéramos en nación, en pueblo unido con leyes y moneda común. Y, es curioso, todavía falta que me tropiece con alguien que la idea no le guste; que no expresen su temor a que los gringos no nos dejarían hacerlo, pero que sería algo maravilloso porque significaría un paso hacia adelante en la unión real de las gentes y los pueblos, en clara diferencia a la involución que estamos experimentado de que solo se están consolidando dos clases sociales, los que tienen dinero y para ellos no hay fronteras, y los que no tenemos dinero, que en breve se volverán a instalar los fielatos a la entrada y salida de cada ciudad o cabecera de comarca, y las fronteras serán cada vez más impermeables y difíciles de pasar.

todavía falta que me tropiece con alguien que la idea no le guste

Estamos socialmente como estamos, por culpa clara de demiurgos que bajaron los hombres del cielo y los pusieron a vivir en las ciudades y estados ombligos del mundo. La mentira es el pan agrio que han querido hacer dulce y como tal se lo comen en apariencia las sociedades, cuando, en la realidad, las hambres y las injusticias campean a placer sobre la tierra, entre bestiales guerras religiosas aliadas con una elite económica que ni en sus mejores sueños podía pensar que llenar de estupidez al orbe de los humanos podía ser algo tan fácil y manejable. Y les va mucho mejor que lo pudieron imaginar.

Esta claro que necesitamos de inmediato otro Osio andaluz, porque aunque no lo quisiéramos así, en la hipotética unión entre Cuba-España y Puerto Rico, la hegemonía que predominaría, el habla y el talante resultante de la fusión de gentes seria la forma de ser andaluza, y por tanto, lo mismo que se le atribuye a un andaluz llamado Osio, le idea y creación del credo cristiano que ha llenado tradicionalmente de hambre y división al mundo, otro Osio debería de crear una oración más de hombres, más de llevar por la casa, el huerto, la fábrica y el bancal que son los lugares donde las personas se humanizan, dan lo mejor de sí, muy al contrario de cuando salen de los templos hasta las trancas de pedirle a los dioses cosas buenas para ellos y que a los demás les den por el saco.

Y lo que sí siempre queda claro y diáfano, es que a pesar de tanto pesar yanqui, a pesar de tanto intento por parte del sistema de visualizar en un escaparate virtual las grandes diferencias entre las gentes, caminar por una calle, por una ciudad sureña española y por una de aquellas dos islas citadas, existe tan tremenda identidad, que deja asombrado al que lo analiza por la primera vez. Y si existe un dicho que dice que lo que más estereotipa a un moro es un español con turbante, lo que más estereotipa a una gente común es la identidad tan sumamente tremenda que existe entre las gentes de los lugares citados, que debemos seguir trabajando en esa línea, a pesar de lo que puedan pensar los poderosos del sistema.

Si los “cuatro gatos” trinitarios cristianos que fueron al concilio de Nicea, alguien le hubiera dicho que la economía y la estabilidad o no del mundo iba a descansar en su secta, lo hubieran desplumado, en el supuesto caso que lo dijera la espiritual paloma.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.