El abogado peruano para el que trabajaban las dos mujeres cubanas asesinadas en Madrid pagará los costes de repatriación de los cuerpos

 

“Me haré cargo de los gastos de repatriación hasta Cuba, de donde eran oriundas. Si tuviera problemas económicos no podría pagar el precio, que rondará entre los 8.000 y 12.000 euros en total”, aseguró al periódico español ABC el letrado Víctor Joel Salas Coveñas.

Las víctimas perdieron la vida en un horrendo crimen el pasado 22 de junio y las principales líneas de investigación apuntan a que el triple crimen responde a un ajuste de cuentas, relacionado con la actividad de Salas Coveñas como abogado en Madrid o en alguna deuda pendiente.

En este sentido, la Policía ya trabaja con un listado de sospechosos para esclarecer quién perpetró la muerte de Elisa Consuegra Gálvez, de 33 años y natural de La Habana; y Maritza Osorio Riverón, de 46 años y nacida en Holguín.

“Estoy despertando de este mal sueño, de una pesadilla que, por desgracia, es real. Mis dos empleadas y compañeras, Maritza y Elisa, eran más que eso para mí: eran como de mi familia; por eso han matado parte de mí. Aunque sigo en estado de shock estoy comenzado a reaccionar”, lamentó Coveñas.

El abogado, cuyo despacho está situado en el número 40 de la calle de Marcelo Usera, confesó que no sabe cuánto tiempo tardará el proceso de repatriación, pero irá al Consulado para agilizar los trámites y que puedan viajar a España los padres de su mujer y compañera de despacho para que les entreguen su cuerpo.

Este es el caso de Elisa Consuegra Gálvez, quien hacía poco le habían homologado el título de abogado y que fue agredida con una palanqueta.

Los amigos de la joven, que llegó a ser jueza en la Isla, aseguran que el matrimonio con su jefe fue de conveniencia para poder legalizar su situación en España. Salas Coveñas negó que fuera así.

“Elisa tenía los papeles en regla. Lo nuestro no fue un matrimonio de conveniencia; nos separamos por motivos personales”. Añadió que “era una excelente profesional” y que le pagó un máster completo “para que pudiera ejercer” en Madrid.

La otra víctima, Maritza Osorio Riverón, de 46 años, natural de Holguín, hacía las labores de secretaria, de relaciones públicas y limpieza desde hacía unos cuatro años cuando puso en marcha el bufete. Fue degollada.

Salas Coveñas niega, en contra de lo manifestado por sus allegados, que le pagara tarde y mal y que a veces no la tenía dada de alta.

La tercera víctima y las sombras sobre Salas Coveñas

La tercera víctima fue el ecuatoriano Jhon Pepe Castillo, de 43 años, a quien el homicida le clavó un cuchillo en la cabeza y le dio una paliza tras acercarse al despacho ante los gritos.

El asesino preguntó por el letrado y como no estaba discutió con las mujeres. Tras perpetrar los crímenes, quemó los cuerpos con la gasolina que llevaba en una botella y se fue del despacho.

Víctor Joel Salas Coveñas llegó a España en 2008 tras estar relacionado, cuando era secretario judicial en Lima, con la denuncia de una trama por la que acusó a su jefa, magistrada, de favorecer a un narco en su condena.

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