Cumbre de Lisboa

Caminamos hacia el futuro con la misma ilusión que caminamos hacia la democracia

Este pasado fin de semana, los Consejos del Movimento-Partido Ibérico (PI) de Portugal y del Partido Ibérico (íber) de España (partidos hermanos) se han reunido en Lisboa para analizar los efectos que la globalización, las decisiones europeas y la situación propia, producen en todos los países del mundo iberófono.
Se han aprobado resoluciones como la Declaración de Lisboa, que iremos desgranando poco a poco, el Plan de Emergencia Ibérico, Una política común ibérica en Europa, así como solicitar horarios comunes, aperturas en las comunicaciones, etc.


Una constante de la cumbre, no solo de la prensa, sino de algunos simpatizantes y afiliados, es la duda que suscita en ellos la denominación ideológica de ambos partidos; si no somos de derecha ni de izquierda debemos ser forzosamente del centro político.

No somos de centro, somos partidos centrados en los problemas de una civilización diferente

Nuestra posición es distinta, somos conscientes de que estamos en un tiempo muy diferente al de hace solo veinte años. La globalización y la tecnología exigen respuestas más acertadas, más inmediatas y más dependientes (por lo que se necesitan mayores consensos).


No somos de centro, somos partidos centrados en los problemas de una civilización diferente; somos partidos de término medio en el sentido aristotélico, pretendemos acercarnos a la virtud. Y la virtud hoy nos guía hacia la conservación de la naturaleza, de la que formamos parte, a reforzar la defensa de los derechos humanos, a mantener la dignidad del hombre sobre la preeminencia de la máquina, a exigir una mayor justicia social, a emplear más medios para conseguir la paz en el mundo, a comprometer a los ciudadanos en el esfuerzo común que los tiempos exigen, a llevar a cabo una revolución cultural que permita tener ciudadanos libres de verdad y no cautivos de la masa, sin lo cual no hay posibilidd de adaptación a los cambios que vienen.


Caminamos hacia el futuro con muchas carencias, pero con paso firme.

Partido Ibérico (íber)