De histórico nada

El acuerdo climático de París “es como iniciar una dieta y declarar victoria tras la primera ensalada”

La iniciativa privada sí podría funcionar

195 países han firmado en París un documento por el que dicen comprometerse a mantener las temperaturas por debajo de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, con intención incluso de exigir más en el futuro y reducir esa cifra a 1,5. Pese a las declaraciones triunfalistas que califican este acuerdo contra el cambio climático como un hito histórico, en realidad es un juguete inútil pero carísimo.

El acuerdo obligaría al mundo a conseguir alrededor del 90% de su energía de fuentes que no emitan dióxido de carbono. Para conseguirlo, los países en desarrollo recibirán 100.000 millones de dólares al año de los países desarrollados, aunque no se describe en el texto quién paga cuánto ni quién cobra cuánto. Pero previsiblemente esto no será la parte más cara del acuerdo, puesto que seguramente se sacará de reducir otras partidas ya existentes de ayuda al desarrollo. Lo caro será cambiar de modelo energético. Actualmente el porcentaje de energía que extraemos de fuentes renovables se sitúa en el 14% y prácticamente no ha cambiado durante todos estos años de histeria climática. Porque con excepciones como la energía hidráulica se trata de energías caras e ineficientes. Basarse en ellas será muy caro y extenderá la pobreza energética. Y parece dudoso que las naciones desarrolladas opten por la energía nuclear, que sería la única que podría reducir emisiones sin dañar la economía.

No obstante, esto dependerá de lo que realmente hagan los países firmantes. Porque este acuerdo se ha declarado vinculante, pero en realidad vincula muy poco. No existe ningún mecanismo de sancióncontra los incumplidores, y será cada país quien decida qué va a hacer para reducir sus emisiones. Y lo hará, no se rían a base de planes quinquenales. 187 países ya han presentado sus planes, que se revisarán en 2018 y deberán ser actualizados en 2020. Pero cualquier país podrá firmar el acuerdo, hacer un plan que no le obligue a nada serio y será un feliz cumplidor del histórico pacto por el clima de París.

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Hispanista revivido.