acostaso

París, 31 de enero de 2016.

Querida Ofelia:

Te estoy escribiendo desde el TGV, en este tren de alta velocidad, regreso de Chamonix en Los Alpes. Mientras desde los valles intramontanos por los cuales circula el tren a casi 300 kms. por hora, desfilan: picos, crestas, agujas, bosques y pueblitos cubiertos por la nieve, he sido transportado a otro mundo, a mi Cuba, al mundo de mi infancia, adolescencia y juventud, gracias a la Antología Poética (1985-2012) “De la Soledad a tus Orillas” escrita por don Antonio A. Acosta.
Gracias a nuestro amigo común don Roosevelt Bernal, el autor me envió su bello libro dedicado. ¡Qué mejor regalo! Venía acompañado por un hermoso poema navideño titulado “Las Campanas de Belén”.

El libro estuvo durante casi un mes en la “montaña” de ellos que tengo en lista de espera para poder leerlos. Hace dos días decidí llevarlo conmigo a Los Alpes. ¡Qué agradable sorpresa!

Acabo de descubrir a un cubano de cultura enciclopédica. Su curriculum vite es extraordinario: Doctor en Pedagogía graduado en la Universidad de La Habana, maestro, profesor de la Havana Military Academy, del Instituto del Vedado, de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana. Renunció en 1963 a causa de su desacuerdo con el régimen de los Castro y en 1966 logró llegar a los EE.UU. Volvió a comenzar, renació como Ave Fenix, obtuvo nuevos títulos universitarios y fue profesor en célebres universidades, al mismo tiempo que llevaba a cabo su labor poética.

Es autor de los poemarios: Mis poemas de otoño, Imágenes, La inquietud del ala, Dimensión del alba, Raíz de flor y café, García Lorca-genio y voz, Cuba y la dictadura y Cuando queda el sueño.

Don Antonio A. Acosta pertenece a numerosas instituciones culturales, entre ellas: el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, la Academia de Artes, Ciencias y Letras de París, etc. Es presidente de la delegación en New Jersey del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio.
La selección de los poemas para este libro estuvo a cargo de don Eduardo Lolo, el cual escribió en el prólogo: “La lira de Acosta se caracteriza por una amplia gama de tonalidades que van del verso rimado y medido al verso libre, de las formas cultas a las populares, del amplio paisaje al retrato individual, del trópico a la nevada, de la pérdida a la esperanza.

Su fracaso histórico, (des) vivido conjuntamente por varias generaciones de cubanos, se hizo también poesía: la pérdida de la libertad patria, el destierro desgarrador, y el exilio aparentemente sin fin, van formando en la poesía de Antonio A. Acosta todo un canto donde se combinan el dolor amargo y la ira justa, la nostalgia agónica y la esperanza lúcida: luz tenaz de trópico sobre la nieve. La cubanía persiste en la poesía de Acosta aunque las huellas de su autor sobre el suelo natal hayan quedado para siempre huérfanas. Cronológicamente, el poeta ha vivido más tiempo en los Estados Unidos que en Cuba; poéticamente, no ha partido todavía.

Presento, entonces, al lector una selección poética de Antonio A. Acosta formada por versos que están aquí y son allá. Cada poema es un camino, y cada camino una ruta con un solo destino: la sombra eterna de un naranjo rodeado de gardenias, en el solar primado del poeta, ubicado en un Pinar del Río cada vez más lejano en tiempo y espacio, pero tenazmente siempre más cercano en el espacio sin tiempo de la poesía.”

Uno se identifica casi inmediatamente con él, ya que como cubano exiliado, puede comprender la nostalgia por su terruño pinareño de Consolación del Sur, donde nació (en la finca El Naranjo). Esta nostalgia se refleja perfectamente en el poema “Yo soy de Pinar del Río”.

A lo largo del poemario, el autor expresa su amor a la Patria y le escribe un himno a la Libertad en el poema “La Patria sí tiene Alma”.

Los versos son profundos, cargados de emoción y de amor, como el que escribió a su madre, la cual fue llamada demasiado temprano por Dios:

“Si perdura mi alma, perdura mi amor

Mamá, para cantarte a ti
quisiera ser el mejor de los poetas,
realmente un virtuoso del verso,
un erudito en preceptiva.
Pero yo sé que tú no valoras
mi inspiración por su lirismo,
ni por sus formas literarias.
Mis poemas son girones
y escapes genuinos de mi alma.
¡Qué suerte tuve madre mía
de tener tu sangre y tu cuidado!
Si Dios te llevó a la Gloria
muy temprano, fue tal vez
porque el Santo Padre no encontraba
en el cielo un ángel tan puro como tú.
Quisiera mamá decirte tantas cosas,
decirte ¡cuánto te quiero todavía!
¡cuán orgulloso estoy de ser tu hijo;
el último retoño de tu divino vientre!
De haber sido moldeado en tus entrañas,
que todos los vocablos me resultan opacos
usados tantas veces para cosas pequeñas.
Sólo la humedad bordeando mi pupila
y un profundo suspiro de mi pecho
traduce madre mía lo que siento.
Oriéntame mamá si me aparto
del rumbo que a nosotros tú marcaste.
Del amor que a todos profesabas
con tu hado encantado de nobleza.
Por eso, madre adorada,
si no puedo ofrendarte
un esculpido verso de diamantes,
te regalo el único verso que yo tengo;
mi verso de gardenias florecido,
mi humilde verso campesino, ése
que sólo tiene palabras para amarte.”

Al leer sus versos donde se manifiesta su amor por la Libertad, nos hace recordar los versos de: José Martí, Antonio Machado, Miguel Hernández y Víctor Hugo.

Antonio A. Acosta es un revolucionario francés, pues a lo largo de su poemario predomina el amor y la exaltación de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, con dominio de la forma y el estilo.
En “Hombre de un solo color” y “Yo soy negro, y ¡Se acabó!”, defiende al hombre negro… “hombre de luz y mañana/hombre por siempre has de ser”. Para Acosta no hay difrencias de orígenes étnicos, todos somos simplemente cubanos, seres humanos con igualdad de deberes y derechos.

En “Carnaval multicolor” aparecen la mulata, la negra Tomasa, el campesino… “Mi Cuba es blanca, mulata; / es negra, multicolor”.

En “Borrom bom bo” y “La Rumba de Estefanía” el color y la musicalidad es extraordinaria… “Retumba, tumba, le zumba / el mover de Estefanía; / tumba, retumba, le zumba, / mañana será otro día”.

Es un libro necesario en los tiempos que corren, cuando la xenofobia y la estigmatización de personas por sus orígenes tienden a aumentar. Se lo recomiendo a todos los que aman la belleza de la poesía y a los que no la conocen, para que la descubran.

Muchas gracias a don Roosevelt Bernal y a Antonio A. Acosta.

Un abrazo cubano a ambos desde La Ciudad Luz,

Querida Ofelia:

Te lo haré llegar por la vía que suelo utilizar para que lo leas y lo hagas circular allá en nuestra querida San Cristóbal de La Habana, entre nuestra familia y amigos.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.

De la Soledad a tus orillas. Antonio A. Acosta. Antología Poética 1985-2012. Printed by CreateSpace. New Jersey. U.S.A. Foto de la portada: Playa Boca de San Diego, Consolación del Sur, Pinar del Río, Cuba. Alrededor de 1950.ISBN-13: 978-1514742495.

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