Tres reclamos que hace la población a sus dirigentes y que aún no se han resuelto. Como todos los años, María del Carmen Concepción, ministra de la industria promete mano dura

 

  • Mala calidad del pan, los trabajadores de las panaderías de roban los ingredientes, con lo cual de un turno a otro la calidad del producto puede ser completamente diferente
  • Mala calidad de la leche, problemas de peso y en los envases
  • Mala calidad de los productos cárnicos, condiciones técnicas de elaboración obsoletas, rotura de la cadena de frío por dificultades en el transporte.

Con la sinceridad y la espontaneidad que la caracteriza, María del Carmen Concepción, ministra de la Industria Alimentaria, habló abiertamente y sin tapujos sobre las profundas insatisfacciones que tiene la población en materia de calidad de las producciones alimenticias en Cuba y cómo lograr mejorarlas.

Más de la mitad de las inquietudes recibidas sobre el ramo en las asambleas de rendición de cuenta durante el proceso anterior se refirieron fundamentalmente a la mala calidad de lácteos, cárnicos y el pan, que junto a la distribución de los mismos parecen ser los puntos visibles más débiles de una industria con alta obsolescencia tecnológica.

“Durante este periodo se incrementan las quejas en algunos productos y pareciera que es una tarea que no ha evolucionado en el tiempo. Considero que es una falta de respeto de los productores al pueblo, pero seamos claro, muchas veces vemos que la calidad del pan no depende de la harina o la levadura, sino de factores subjetivos. A veces un pan sale bueno en un turno y en el otro no… ¿Qué está pasando ahí?  Luego cuando uno investiga uno aprecia que se han articulado cadenas delictivas a partir del robo de materias  primas”.

Sobre este propio tema el diputado guantanamero Alexis Estévez Matos dijo que este es una problemática que tiene que involucrar a toda la comunidad.

“Si las panaderías están en las comunidades no es posible que un día el pan este bueno y al otro día este malo, y uno como delegado, como ciudadano no haga nada. Hay que elevar el control y la fiscalización de esta actividad”, agregó.

Sobre los otros alimentos cuestionados- picadillo y mortadela-, Iris Quiñones Rojas, presidenta del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria (GEIA) anotó que aunque se han hecho algunas inversiones no se reduce sustancialmente las quejas.

“Tenemos que reconocer que en las condiciones tecnológicas actuales, unido a los problemas de transporte y de distribución es poco probable que se oferte un producto de calidad”.

Otro momento del debate centró su mirada en las acciones que en materia de control interno y prevención se desarrolla en cada organismo, elemento fundamental para evitar el robo y las ilegalidades.

Entre las tipicidades más comunes de delito en el MINAL se encuentra la apropiación indebida, el hurto y el robo con fuerza, elementos que demuestran falta de exigencia de los jefes así como la pérdida de valores e insuficiencia de control interno, reconoció el informe central presentado en la comisión de asuntos Agroalimentarios.

“Hay problemas de disciplinas y de exigencia de los directivos. En la propia asamblea de afiliados el tema del control interno no se avalúa con el rigor que lleva”, afirmó Mercedes Hernández, de Cárdenas.

Sobre el propio tema y justo para finalizar el debate la ministra del Minal fue categórica cuando dijo:

“Este es un problema que no está resuelto en la industria alimentaria y de la pesca en Cuba, pero con toda responsabilidad les digo: No conviviremos con bandidos, delincuentes, hipócritas e irresponsables que tratan de vivir del sudor de nuestro pueblo. La batalla es dura, pero lo haremos con mucha dignidad”, concluyó.

 

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