Deciden no participar en las elecciones para que les pongan la luz

y todavía están esperando…

de El Toque

Durante años, los habitantes de Los Danieles pidieron la electricidad en cada asamblea de rendición de cuentas del delegado a sus electores. Escribieron cartas, visitaron a las autoridades y siempre escucharon la misma respuesta: la distancia y lo difícil del camino hacía imposible la electrificación del batey.

Pero un día amanecieron con la buena noticia de que a la UBPC más cercana, la Apodaca, la dotarían de un sistema de riego. Llegaron los equipos, los obreros, comenzaron los trajines para perforar la tierra, colocar los postes, instalar la turbina… y la felicidad se quedó a 200 metros de distancia. El batey continuó en el ostracismo más puro, sin electricidad, y esta vez hundido en el desconcierto.

Los pobladores pensaron que tenían un arma a su favor, el Poder Popular. “Decidimos no asistir a las elecciones hasta que no se le diera solución al mismo planteamiento de siempre”, recuerdan. “Aquello fue el acabose, gente del Partido pa’ aquí, gente del gobierno pa’ allá, y todo el mundo tratándonos de convencer de que esa no era la solución. Eso fue en el 2012”.

Raúl Daniel, tío de Yaniel, dice no poder olvidar las palabras de un veterano dirigente del país, delegado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por Jagüey Grande, que hasta allí los fue a ver: “nos visitó, y le dije que en las noches no se podía dormir por el calor, es cierto que en la madrugada refresca un poco, pero cuando alcanzas el sueño ya debes salir para el campo a trabajar, ¿sabes qué me respondió? Que teníamos casas de mamposterías, que construyéramos bohíos con techo de guano, que son mucho más frescos, para poder dormir”.

Los del Batey propusieron incluso asumir parte de los gastos de la electrificación con sus propios recursos pero la respuesta también fue negativa.

A esta altura nadie sabe bien cómo se enfrió el conflicto, al parecer lo dejaron desinflarse. En las elecciones más recientes llegó una guagua para recoger a quienes quisieran votar. Al colegio electoral, hasta ese momento ubicado en el viejo círculo de la Cooperativa 17 de Mayo, del propio batey, lo trasladaron para el antiguo central Reynold García, a 14 kilómetros de distancia.

De las 18 familias, unas seis personas tomaron la guagua.

Hispanista revivido.