Declaraciones del decano del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, CNP (e) Salvador Romaní Orúe

Miami, 4 de marzo de 2016.

“La basura dentro de la casa se barre y se bota, no se esconde debajo de la alfombra” y eso es lo que estamos haciendo dentro de nuestro histórico Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, que ya, en la juventud de mi vejez, me eligió y reeligió como su Decano.

Un grupúsculo de enfermizos y envidiosos plumíferos, que como se hizo tiempo ha, con los infieles dentro del templo, fue expulsado del CNP por su abierta y declarada conspiración de indudable inspiración habanera, desde hace más de doce meses, se dedica a inundar las redes sociales con las mas canallescas injurias y difamaciones en contra de mi persona, y lo que es peor, lo que no debemos permitir, enlodando el nombre de nuestro histórico Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, por el que tanta sangre se ha derramado.

En su venenoso apetito por apoderarse sin votos de la Institución que honrosamente represento y haciendo mal uso del listado oficial de los Miembros del CNP, se vienen dedicando a confundir –afortunadamente sin lograrlo- a los honorables colegas de profesión y a la opinión pública en general.

Con su reiterada estupidez, estos advenedizos que ni siquiera lograron reunir los miembros suficientes para presentar una plancha en las últimas elecciones, hasta han llegado a decir que Salvador Romaní, este servidor que al fin se decide a hablarles, no es periodista y en el colmo de sus desvaríos, desconociendo a legítimos electores, se refieren a mi persona como “el ex decano”. Si eso les da felicidad, que lo aprovechen.

A mí, que desde la ya casi remota época del 1953, vengo haciendo periodismo tanto en Cuba como en Venezuela –se escribe y se pronuncia fácil, verdad- habiéndome graduado y con todos los honores, en 1955, en la Escuela Profesional de Periodismo “Manuel Márquez Stirling”, de La Habana, esos comentarios destemplados y mentirosos, no me quitan el sueño.

Detrás de estos malandrines sin personalidad propia, esta un sujeto muy conocido en su época, con el apodo de “percherito”, el mismo de un vergonzoso episodio en el Oeste. Es que no se puede arrojar piedras al que está tranquilo, cuando se tiene tan frágil techo de vidrio.

A propósito y en referencia a sus actos violentos y cobardes, en contra de su esposa de antes, este engendro de pantalones cortos, malvive con un dramático conflicto interno, donde se mezclan las ansias desmedidas de poder, el fanatismo y la doble cara.

Derrotado una y otra vez en limpias y claras elecciones internas, por mi persona, el personajillo de marras, en la penumbra de su frustración, se convirtió de hecho en el monje gris, asesor y financiero de sus monaguillos.

Reitero ante la opinión pública, que todo aquel que conspire directa o indirectamente contra la unidad e historia del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, será expulsado por la Junta de Gobierno de nuestra Institución, en legítima defensa de nuestro nombre, trayectoria y agremiados.

Estos alienados que no entienden que nadie los quiere ni les hace caso, ni tienen poder de convocatoria –en su última y promocionada asamblea asistieron a duras penas, veintidós personas- abusando descaradamente, sin permiso ni autorización, usan el nombre de prestigiosos colegas apuntándolos como pasados al bando de la traición, sometiéndolos al escarnio público.

Finalmente, cada día crece más y más, a nivel nacional e internacional, la membresía del CNP.

Y yo, como Decano, que supe enfrentarme exitosamente a los castristas y a los chavistas, puedo garantizarles que mientras esté al frente de este Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, no me temblara el pulso para castigar a los sicofantes filibusteros, servidores por mampuesto de la tiranía dinástica, criminal y asesina, de los hermanísimos negados a morirse.
Vengo de jugar en las grandes ligas de las luchas sociales, frente a los esbirros comunistas. Este performance de ahora con los correveidiles de “percherito”, es apenas un vulgar encontronazo. En fin, amigos míos, y yo, al igual que el águila, no cazo moscas”.

Lic. Salvador Romaní Orúe
Decano CNP (E)

Hispanista revivido.