Reflexiones dominicales

José Francisco Queiruga

No podía ser de otra manera. La forma moderna de lo que hoy llamamos “Paraísos Fiscales”, nace en Gran Bretaña cuando, en 1929, los jueces británicos deciden que solo serán sujetos pasivos del impuesto de sociedades las empresas multinacionales cuyas decisiones estratégicas se tomen en Londres, lo que tuvo como consecuencia que un buen n° de firmas decidieran escapar al impuesto inventando la “Residencia Ficticia”, dicho de otra manera, situando sus Consejos de Administración en otros países (ex colonias) con fiscalidad baja o nula. Esta normativa fue rapidamente aplicada y mejorada cuando, en 1934, aparece en Suiza la ley sobre el “Secreto Bancario”, permitiéndose la creación de “Cuentas Opacas”.

Hoy en día, los depósitos en paraisos fiscales superan los 25 billones de €, es decir, un importe superior a los PIB sumados de USA y Japón, y el doble del que se estimaba había en 2008, al inicio de la crisis.

En definitiva, los paraísos fiscales son una creación inglesa que se deslocalizó a sus antiguos territorios, que aún “independientes”, siguen teniendo como jefe supremo a la Reina de Inglaterra y la City de Londres, la cual, parece ser, blanquea el dinero de muchas cuentas opacas con los fondos de inversión. Y este fenómeno pudo consolidarse gracias – entre otras – a la banca suiza, socia capitalista de algunas de las filiales bancarias que operan en los paraísos, lo que explica el porqué casi todos los bufetes de abogados gestores de las aperturas de estas cuentas se encuentran en Suiza. Siempre los mismos!

A los que ayuda la ceguera voluntaria e interesada de la mayor parte de los dirigentes y parlamentarios europeos y americanos. Hacer ver a los pequeños, ahora, como por ejemplo, las prestaciones de servicios o el pago de las conferencias de Varoufakis en universidades y países extranjeros, es echarle carnaza a una jauría de perros famélicos, mientras los grandes, como la corona de Albión y la gran banca gritan escándalo al tiempo que se rascan los callos viendo la pelea de gallos.

Reflexiones dominicales

J. Francisco R. QUEIRUGA
Presidente de CCLAM
www.cclam.org

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