Los ingleses, que durante la Edad Moderna fueron los primeros en aplicar a la forma de gobernar elementos de control político y social participativos, han decidido volver a la tribu

Es un fenómeno puramente físico: a una fuerza de acción, una de reacción. La historia da un paso hacia delante y dos hacia atrás.
Qué tiene la tribu para que esa fuerza de progreso que anida en todas las generaciones cueste tanto llevarla a cabo en circunstancias normales.
Pues muy elemental, la tribu es el espacio de la esfera pública donde se enfrentan todos los intereses más primarios.
Es el lugar donde nos vanagloriamos de las gestas anteriores, reales o imaginarias, que elevamos a los altares del culto para compensar nuestra pequeñez.
Es el lugar donde se presiona al poder político con más insistencia para conseguir contratos de obras y servicios sin pensar que los demás empresarios, arquitectos, suministrdores, etc., tienen el mismo derecho que ellos.
Donde las masas nocturnas de la noche, cada vez más numerosas, y los empresarios del sector ponen a prueba la justicia de las instituciones y el derecho de los vecinos al descanso.
Donde el pequeño comercio defiende con uñas y dientes su derecho a la supervivencia ante la competencia imposible de las grandes superficies.
Donde los locales, por el mero derecho de nacer en esa tribu, se creen con más derechos que los demás seres humanos.
Es el lugar más cercano al poder y, por lo tanto, el de más fácil acceso a la corrupción. Es posible que el poder lejano al ser más fuerte produzca corrupciones de más enjundia, pero es en lo local, en lo provincial y en lo regional donde los corruptores salen de noche, o de día, con más frecuencia, y alternan con esa minoría de políticos cercanos corruptos, planteando los próximos negocios.
Mucha gente adivina más que conoce esa presión y lo difícil que es luchar contra ella. Mucha gente ha oído campanas, pero no conoce personalmente a quienes durante este período democrático han conseguido fortunas gracias a la cercanía del poder.
Si las épocas centralistas e imperialistas han sido abusivas no olvidemos el centralismo de lo cercano. Hoy hay más centralismo en Barcelona con respecto al resto de Cataluña que el que ha podido haber desde Madrid en todos los tiempos.
Los ingleses han apostado por los recuerdos más que por la realidad. Es posible que en muchas cosas lleven razón, pero la solución no es la fragmentación, sino la unidad.

Partido Ibérico (íber)

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