“No olvide su condición migratoria, usted no es cubano”, le espetaron

Fernando Ravsberg, acaba de subir a su blog personal Cartas desde Cuba, muy leído fuera de la isla (202 132 Global Rank) y también dentro (110 Rank in Cuba) un extraño artículo Cuba: entre el periodismo y la propaganda de los que sólo él tiene el secreto.

Tras haber navegado con mucha suerte entre los meandros de la censura castrista, pero igualmente amparado bajo el paraguas protector de Londres y de su nave de guerra mediática, la BBC, para la que trabajo algunos años; el periodista uruguayo despierta pasiones sin nombre. Sin embargo, ha conseguido durante muchísimos años no ser deportado por el régimen de La Habana, muy poco acostumbrado a las voces críticas, aunque se presenten como amigas e imparciales.

Como para que no existan dudas de su compromiso con la verdad Ravsberg, utiliza como lema de su blog una frase de José Martí

“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.

Desde que perdiera el espacio en la BBC, el periodista ha seguido viviendo en Cuba atrapado por el encanto de la isla y sus contradicciones que suele disecar con el empeño de un entomologista testarudo. ¿Cómo ha conseguido no ser expulsado?

Eso es uno de los grandes misterios del mundillo cubano. El uruguayo cuando es interrogado sobre el asunto, se asombra él mismo de su longevidad; pero aclara sin dudas que han sido el rigor y la imparcialidad demostrada a través de los años, lo que terminado por hacer la diferencia. Sin embargo los vientos parecen estar cambiando. En efecto el periodista revela en su blog esta mañana un rosario de las preocupantes amenazas recibidas, en una de las cuales hasta se mencionó el nombre de su propio hijo.

Hace unos días escribimos un twitt con la frase “Ni mil manipulaciones de la #prensa nacional pueden impedir q los cubanos vean la realidad tal y como se desarrolla”. Se produjo cierto alboroto en las redes sociales y algunos se radicalizaron.

@FidelistaPorSiempre me amenazó con la expulsión del país: “no olvide su condición migratoria, usted no es cubano”. Como no logró amedrentarme extiende la amenaza a mi familia, al mejor estilo mafioso mencionó el nombre de pila de uno de mis hijos.

Como de costumbre, en este nuevo texto y en su descargo, Ravsberg trata de explicar a sus censores lo que es el periodismo, y para ello justifica el tratamiento que le da a la información a través de numerosos ejemplos de sentido común. El artículo de marras intenta zanjar una de esas discusiones bizantinas de las que sólo los intelectuales cubanos conocen el secreto.

Como ya trascendió a los medios del exterior, durante el último congreso de la UNEAC, se alzaron voces críticas sobre el estado en que se encuentra el periodismo en Cuba. Algunos periodistas oficiales se atrevieron incluso a calificar de propagandísticos los medios del régimen, donde desde hace años no se tratan los verdaderos problemas que aquejan a la Nación cubana. Es una de las razones por las cuáles algunos de ellos para sobrevivir trabajan también para medios extranjeros afines al régimen; mientras que otros más atrevidos, han pedido la autorización para crear un medio cooperativo autofinanciado. Todas estas legítimas aspiraciones han sido rechazadas de plano por el poder.

La tesis de Ravsberg, es sencilla: tras hacerse las mismas preguntas que se han hecho generaciones de intelectuales que han tenido que exiliarse sin encontrar respuesta  “¿por qué sigue discutiendo año tras año la Unión de Periodistas sin llegar a nada? ¿Por qué no se dan pasos prácticos? ¿Por qué no se crea una “experiencia piloto” con un medio en concreto? ¿Por qué no dejar que la gente lo financie?”. El periodista enseña los dientes: “No se alcanza la verdad persiguiendo periodistas por el ciberespacio, sería más útil crear medios atractivos que ofrezcan libertad editorial y un salario digno, un lugar donde los jóvenes desarrollen un trabajo honrado, del cual puedan sentirse orgullosos”.

No queremos ser aves de mal agüero, pero teniendo en cuenta el histérico historial del régimen en esa materia, tememos que las Cartas dejarán de llegarnos desde Cuba.

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