Denuncia la revista "Palabra nueva" la degradación del sistema de salud pública en Cuba

Califica de dolororso el deterioro del sistema.

 

El periodista Orlando Márquez, aclara que aunque los logros de la salud pública en Cuba han sido ciertos “la realidad ya no es exactamente igual”.

Para ilustrar estas realidades que se niegan oficialmente, Márquez utiliza el ejemplo de cartas que han llegado a la redacción de la revista, así como denuncias verificadas por la redacción.

Entre ellas se encuentra el caso del Dr. Abel Ramírez Vilató, médico, especialista de primer grado en Psiquiatría Pediátrica, profesor asistente en la Facultad de Ciencias Médicas Enrique Cabrera, y residente en calle 172 no. 301, e/ 1ra. y 3ra., apto. 3, reparto Flores, Playa.

Su madre, Nora Hortensia, ingresó el 7 de enero de 2013 en la sala de terapia intensiva del Hospital General Salvador Allende, por problemas respiratorios, pero treinta y dos horas después falleció, por negligencia médica. 

En efecto, a la señora “le aplicaron un tratamiento cardio-vascular altamente letal, pues le suministraron medicamento que colapsa el sistema cardiaco en horas, provocaron infección intrahospitalaria no accidental (conexión de oxígeno arrastrando el tubo conector por el suelo del cubículo), maltrato físico al exponerla a extrema temperatura (hipotermia) sin haberla protegido, en fin desnuda y descubierta, algo que presencié y por lo cual reclamé, taponamiento por más de 6 u 8 horas con máscara de oxígeno que no funcionaba, y había ingresado precisamente por la falta de aire, negación en su momento del antibiótico de elección, favoreciendo la sepsis extrema, murió asfixiada y séptica en solo 32 horas […]”.

Otro de los casos denunciados fue el de Enrique Graña Pascual, residente en Lealtad no. 167, e/ Ánimas y Virtudes, Centro Habana quien acompaño a su suegra Mercedes Rivero, al policlínico Marcio Manduley, a donde acudió por falta de aire el 21 de noviembre de 2013 y la vio morir sin poder hacer nada para salvarla.

La descripción de los hechos no parece real.

Enrique resume así la “negligencia médica”:

1) llega al cuerpo de guardia y la enfermera sentada en la puerta solo los remite a un cubículo, a pesar de las muestras de falta de aire de Mercedes;

2) sostenida por las axilas llega al cubículo y, de pie, la doctora presente le toma la presión y le dice que la tiene bien, diagnostica edema pulmonar y finalmente ordena suministrarle oxígeno en otro cubículo;

3) como no hay silla de ruedas ni camilla, Mercedes camina sostenida por las axilas y brazos hasta el lugar indicado, pero no pueden entrar de inmediato porque el otro enfermero de guardia dormía en una de las camas para pacientes;

4) cuando despierta pasa junto a ellos sin ayudar, a pesar de la expresión audible de Mercedes: “me ahogo…”;

5) cuando la acuestan en una cama le indican que debe ser en la otra y al acostarla en la otra comienza a ponerse cianótica, Enrique intenta entonces sentarla, pero la enfermera indica acostarla, vuelve a la posición horizontal e “inmediatamente salió de su boca un líquido y no volvió a quejarse”.

Mercedes no recuperó el conocimiento. La doctora y el enfermero entran y salen de inmediato a conversar entre ellos, no hacen nada; cuando llega finalmente el otro médico de guardia, ya era demasiado tarde, aun así trató de reanimarla

“dándole masajes cardiacos con una máscara puesta a la paciente que le cubría boca y nariz, pero en su extremo no había nada que le suministrara oxígeno, moviéndose dolorosamente la manguera en el aire”.

El monitor cardiaco estaba fuera de servicio y el laringoscopio no se podía usar por falta de baterías.

Fuente: Palabra nueva

Hispanista revivido.